La piscirickettsiosis o Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS) continúa siendo el principal desafío sanitario de la salmonicultura chilena. Ahora, una nueva investigación liderada por científicos chilenos y publicada en la revista científica Aquaculture entrega evidencia inédita sobre los factores que influyen en el momento en que se desencadenan los brotes de la enfermedad durante el ciclo productivo del salmón Atlántico.
Los resultados permiten comprender mejor la dinámica epidemiológica de una enfermedad que sigue siendo la principal causa de mortalidad infecciosa y de uso de antimicrobianos en la industria salmonicultora nacional.
Más de ocho de cada diez ciclos presentaron brotes
El análisis mostró que el 86% de los ciclos productivos estudiados alcanzó la categoría de Alerta establecida por el Programa Sanitario Específico de Vigilancia y Control de Piscirickettsiosis (PSVC-SRS) de Sernapesca, condición que se utiliza como indicador oficial de brote.
La investigación determinó que el tiempo mediano para la aparición de un brote fue de 41 semanas después de la siembra en el mar, cifra que entrega una referencia epidemiológica relevante para la planificación sanitaria de los centros de cultivo.
«Por primera vez contamos con una estimación robusta del momento en que suelen presentarse los brotes de SRS bajo las condiciones productivas de Chile», señalan los autores.
La temporada de siembra influye en el riesgo
Uno de los hallazgos más relevantes fue el impacto de la estación del año en que se realiza la transferencia de los peces al mar.
Los centros sembrados durante la primavera mostraron el comportamiento más favorable, registrando una mediana de aparición de brotes de 47 semanas. En contraste, los ciclos iniciados durante el otoño presentaron brotes significativamente más tempranos, con una mediana de apenas 35 semanas.
Según los investigadores, este fenómeno podría estar relacionado con factores ambientales y fisiológicos.
Durante el otoño suelen intensificarse diversos estresores ambientales, como fluctuaciones térmicas, disminuciones de oxígeno y eventos de floraciones algales nocivas. A ello se suma que muchos smolts transferidos en esta época son producidos mediante manipulación artificial de fotoperiodo y temperatura, lo que podría afectar su calidad fisiológica y aumentar su susceptibilidad frente a Piscirickettsia salmonis.
El momento del tratamiento marca una diferencia significativa
El trabajo también identificó una estrecha relación entre la oportunidad de inicio de los tratamientos antimicrobianos y la velocidad con que se desarrollan los brotes.
Los centros que comenzaron tratamientos cuando la mortalidad atribuida a SRS era inferior al 0,01% registraron una aparición más tardía de los brotes. En cambio, cuando el tratamiento se iniciaba recién al alcanzar mortalidades iguales o superiores al 0,03%, los brotes ocurrían considerablemente antes.
Las diferencias fueron contundentes
Mientras los ciclos que iniciaron tratamiento en etapas tempranas alcanzaron medianas cercanas a las 44 semanas para la aparición de brotes, aquellos que comenzaron terapias en fases más avanzadas presentaron brotes alrededor de las 26 semanas.
Los investigadores advierten que estos resultados no deben interpretarse como una recomendación para incrementar el uso de antimicrobianos, sino como evidencia de la importancia de la detección temprana y de una respuesta sanitaria oportuna.
«La clave parece estar en identificar la infección en sus etapas iniciales y tomar decisiones de manejo antes de que la enfermedad se encuentre ampliamente establecida en la población», destacan.
El mejor escenario: siembras de primavera y detección temprana
El modelo estadístico desarrollado por los investigadores permitió proyectar distintos escenarios combinando época de siembra y momento de inicio del tratamiento.
El escenario más favorable correspondió a centros sembrados en primavera que iniciaron acciones terapéuticas cuando la mortalidad asociada a SRS era inferior al 0,01%.
En estos casos, el tiempo mediano estimado para la aparición de un brote alcanzó las 51,5 semanas post-siembra.
Por el contrario, los centros sembrados en otoño y que iniciaron tratamiento con mortalidades iguales o superiores al 0,03% presentaron brotes considerablemente más tempranos, alrededor de las 32,7 semanas.
Una enfermedad compleja y multifactorial
El estudio recuerda que la piscirickettsiosis es una enfermedad de comportamiento complejo, donde interactúan múltiples factores biológicos, ambientales y productivos.
Además de la transmisión horizontal entre peces, investigaciones recientes han demostrado que Piscirickettsia salmonis posee la capacidad de sobrevivir en el ambiente y formar biopelículas, lo que podría favorecer su persistencia en los sistemas de cultivo.
La literatura científica también ha asociado mayores riesgos de presentación de la enfermedad con altas densidades de cultivo, proximidad a centros infectados, eventos de estrés ambiental, presencia de bloom algales, bajas concentraciones de oxígeno y otras condiciones que afectan el bienestar de los peces.
Implicancias para la salmonicultura chilena
Los autores destacan que los resultados pueden contribuir al fortalecimiento de los programas de vigilancia sanitaria y a la implementación de estrategias preventivas más eficientes.
Entre las medidas que podrían beneficiarse de estos hallazgos se incluyen:
- Fortalecer los sistemas de detección temprana de Piscirickettsia salmonis.
- Optimizar la vigilancia sanitaria basada en riesgo.
- Mejorar la calidad fisiológica de los smolts antes de la transferencia al mar.
- Reducir factores de estrés durante las etapas críticas del ciclo productivo.
- Evaluar estrategias complementarias de control, incluyendo monitoreo intensivo, nutrición funcional y mejoras en bioseguridad.
Los investigadores también señalan que el creciente reporte de tolerancia de P. salmonis a antimicrobianos como florfenicol y tetraciclinas refuerza la necesidad de avanzar hacia enfoques preventivos integrales y un uso cada vez más estratégico de estas herramientas terapéuticas.
Un aporte para la toma de decisiones basada en evidencia
La investigación representa una de las evaluaciones epidemiológicas más extensas realizadas sobre SRS en Chile y aporta información valiosa para comprender cuándo y bajo qué condiciones los centros de cultivo enfrentan un mayor riesgo de brotes.
Los autores concluyen que tanto la época de siembra como la oportunidad de detección e intervención sanitaria son factores determinantes en la dinámica de la enfermedad, entregando evidencia que podría contribuir al diseño de programas sanitarios más efectivos y sostenibles para la industria salmonicultora chilena.
Lea el estudio completo aquí: Risk factors associated with piscirickettsiosis outbreaks in farmed Atlantic salmon (Salmo salar L.) in Chile.


















