La última edición de la Sustainability & Innovation Conference 2025, organizada por Skretting Chile, reunió en Frutillar a representantes del ecosistema acuícola para debatir sobre los principales retos de la salmonicultura. Entre las exposiciones, destacó la presentación de Jorge Torres, Business Development Manager para Latam de Veramaris, quien entregó un mensaje claro: “Debemos dejar de depender de insumos que provienen de la pesca, porque son cada vez más volátiles y nos exponen a riesgos que comprometen la sostenibilidad de toda la cadena productiva”.
El valor de los omega-3 EPA y DHA
Torres explicó que los ácidos grasos EPA + DHA son nutrientes esenciales para la salud de los peces y la calidad final del producto, pero también un factor crítico en la competitividad global de la salmonicultura chilena. “Los consumidores, los mercados y las certificaciones están mirando con mucha atención de dónde provienen estos nutrientes y cómo aseguramos su trazabilidad. No basta con crecer en volumen, necesitamos hacerlo de manera sostenible y transparente”, afirmó.
En este contexto, subrayó que Veramaris desarrolla soluciones basadas en microalgas, capaces de suministrar omega-3 sin depender de la extracción pesquera. Esta alternativa, dijo, “no solo reduce la presión sobre los océanos, sino que también permite a la industria planificar con mayor estabilidad, evitando los vaivenes del mercado de la harina y el aceite de pescado”.
Riesgos de la dependencia según FAIRR
El llamado de Torres se sustenta en el más reciente reporte de FAIRR, que advierte sobre la vulnerabilidad de la salmonicultura al depender de proteínas y lípidos marinos. El documento señala que las fluctuaciones de disponibilidad, costos y percepción pública representan riesgos financieros y de reputación para los productores.
Torres recordó que la región enfrenta crecientes exigencias regulatorias y sociales en torno a la sustentabilidad, por lo que anticiparse es clave. “La industria no puede esperar a que estos riesgos se materialicen. Hoy tenemos alternativas tecnológicas para reemplazar ingredientes volátiles por fuentes más seguras, escalables y sustentables. Y esa es una decisión que impacta directamente en la resiliencia del sector”, recalcó.
Hacia una salmonicultura resiliente y sostenible
Durante su intervención, el ejecutivo de Veramaris planteó que el tránsito hacia una mayor independencia de la pesca no es solo un desafío técnico, sino también estratégico. “Se trata de asegurar el futuro de la salmonicultura chilena en un escenario donde los consumidores exigen sostenibilidad, los inversionistas miran los riesgos y los reguladores elevan sus estándares. Si no actuamos ahora, corremos el riesgo de quedar rezagados frente a otros países productores”, advirtió.
Finalmente, Torres destacó que el debate abierto en la conferencia —entre proveedores, productores, autoridades y la academia— es el camino correcto. “El mensaje que nos deja este encuentro es que la sustentabilidad ya no es un agregado, sino el centro de la estrategia de crecimiento. La colaboración y la innovación en nutrición serán determinantes para que la salmonicultura chilena siga siendo un referente mundial”.



















