Ayer se llevó a cabo el webinar “La Ingeniería Oceánica en la Resolución Exenta N°1821” que el 1 de julio entró en plena vigencia y que incorpora importantes cambios en el diseño, construcción, operación e inspección de sistemas para el cultivo de salmónidos, especialmente, en ámbitos tales como elementos de fondeo, balsas jaulas, redes y medición de datos ambientales, entre otros, lo que ha generado gran expectación en la industria del salmón.
Publicada inicialmente el 19 de agosto del 2020 por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), la citada resolución establece la metodología para el levantamiento de información, procesamiento y cálculos del estudio de ingeniería, además de especificaciones técnicas para las estructuras de cultivo.
A partir de su promulgación, se dispuso que, para prevenir el escape o pérdida masiva de recursos en sistemas de cultivo, las empresas debían disponer de módulos de cultivo y fondeo con condiciones de seguridad apropiadas a las características geográficas y oceanográficas del sitio, junto con controlar y documentar el estado y ubicación de las estructuras en el medio marino. El objetivo es evitar siniestros, accidentes laborales y desastres medioambientales, pero con esta norma también se consigue, ciertamente, una mayor eficiencia en la gestión y vida útil de este tipo de activos.
De acuerdo con esta resolución, cada año se debe certificar la seguridad de los módulos por un profesional calificado, cumpliendo con un plan de mantenimiento y reparaciones según las normativas establecidas, manteniendo copias de las certificaciones en el centro de cultivo.
Bajo este escenario, para promover el diálogo y aclarar dudas se desarrolló un espacio de conversación, donde expuso el gerente general de ALSUR Ingeniería, Gerardo Cárdenas Vargas, y el consultor en ingeniería marítima y ex docente de la Universidad de Valparaíso, Mauricio Molina Pereira. En tanto, la instancia fue moderada por la gerente de negocios de nuestro medio InfoSALMON, Marion Gaete Álvarez.
La relevancia de las mediciones y evaluación del entorno
Mauricio Molina Pereira, consultor en ingeniería marítima y ex docente de la Universidad de Valparaíso expuso acerca de los alcances técnicos de los estudios ambientales de la Res. EX. N°1821, y su aplicación en la industria acuícola. En la instancia se destacó la importancia de realizar mediciones y una evaluación clara de las condiciones del entorno o sector donde se instalará una infraestructura, ya que esto promueve la seguridad en la operación, eficiencia y eficacia del diseño estructural y permite identificar oportunidades y amenazas en aspectos productivos.
En cuanto a los principales desafíos para medir, Molina señaló que se presenta la diversa y compleja geografía del territorio de ahí surge un punto no menor que es la instalación de instrumentos y que este sobreviva. Otro desafío indicó que es la pérdida de datos en los equipos y además la rigidez que existe con los plazos en cuanto a que las mediciones tienen que estar en los periodos adecuados.
«Y otro punto también relevante que es evidente en la 3.201 del SHOA pero también se transmite a esta resolución son los períodos de medición en cuanto a época del año que tienen que ser invierno, verano y primavera, ya que se entiende que hay un concepto de captar el comportamiento del fenómeno en estas estaciones, sin embargo, en mi opinión, se ha llegado a lo «absurdo» de restringir el desarrollo de estudios solo por pasarse en días respecto a la fecha oficial en la que terminó una época del año cuando el foco del estudio es poder caracterizar fundamentalmente para efecto de diseño los eventos extremos y estos no se limitan y circunscriben a la fecha exacta en la que termina una estación del año”, expuso el consultor quien además agregó que para medir se debe hacer una selección e instalación de equipos con un presupuesto que es limitado.
En este contexto, el profesional enfatizó que «el poder entender bien el medio permite ser más preciso en la elección del lugar apropiado para la medición e instalación y también respecto a los procesos de optimización para el desarrollo productivo. En este sentido, se podrían lograr mejoras en la oxigenación e incluso en la dilución de los aportes orgánicos, entre otros beneficios».
También apuntó a la importancia de incorporar estadísticas de reanálisis de largo plazo para fortalecer la evaluación de eventos extremos. «No podemos hacer evaluaciones por periodos cortos porque eso termina redundando en estimaciones inexactas de lo que son los períodos de retorno». Y agregó que «es relevante evaluar la pertinencia de la ocurrencia conjunta y ajustar metodologías de diseño”.
Realidad en la salmonicultura
En cuanto a la situación en la salmonicultura, el gerente general de ALSUR Ingeniería, Gerardo Cárdenas Vargas, detalló que “en la actualidad, la industria acuícola chilena alberga alrededor de 350 centros de engorda de salmones activos. Si promediamos una cantidad de 10 balsas jaulas para cada centro de cultivo, podemos inferir qué se encuentran flotando, aproximadamente, 3.500 balsas jaulas simultáneamente”.
“Esto implica, en promedio, 127 pasillos, 50 líneas de fondeo, 18 bayas, 700 flotadores, 400 pasadores, por cada módulo de cultivo de 10 jaulas”, especificó.
Trazabilidad en estructura de cultivo de salmones
En su exposición, Cárdenas abordó la trazabilidad en la estructura de cultivo de salmones: Promoviendo una cultura preventiva y resiliente en la industria. En el encuentro explicó que la trazabilidad es todo aquello que permite identificar las diferentes fases o procesos por los que pasa un producto, desde el inicio de su proceso productivo hasta su llegada al cliente final, y posterior desecho. “Por lo tanto, garantizar la trazabilidad de un producto implica a todos los agentes de la cadena, por eso es muy importante que entre ellos exista consenso y comunicación en la información a intercambiar”, destacó.
En cuanto a cómo desarrollar la trazabilidad, recalcó la importancia de realizar una inspección de calidad antes de que el fabricante le entregue los materiales de instalación para ver que cumpla con las especificaciones técnicas. Además, de realizar un control de despacho de lo que va saliendo de fábrica hacia la zona de acopio y luego el rastreo de todo el despacho que va hacia la barcaza y que se va a distribuir en las distintas concesiones para su armado.
«Luego, sugirió que se debe hacer un control de recepción de los elementos estructurales que lleguen a la concesión y hacer un seguimiento de la vida útil, las correcciones y los cambios a través de todas las inspecciones normativas y registro de corrección. Además, indicó que se debe tener un control del movimiento de esas estructuras que estaban instaladas en una concesión y con todo esto generar un dossier para obtener indicadores y un informe de cada una de las estructuras que componen las concesiones, ya que «finalmente nos va dando una información mucho más acabada de la posición y el estado estructural y cuáles son los movimientos que se están haciendo», comentó Cárdenas.
Cultura preventiva y resiliente en la industria
Cárdenas enfatizó que “más allá del cumplimiento normativo, se trata de adoptar una cultura preventiva. Porque cuando somos reactivos, salvamos la situación, se nos escapan peces, buscamos culpables, existen pérdidas económicas, mayores costos, mala reputación del productor y de la industria, y además, sanciones”. En cambio, “cuando somos más preventivos, trabajamos para que no sucedan siniestros, se trabaja en equipo para anticipar los riesgos, se evitan pérdidas económicas, mayor reputación del productor y de la industria, se asegura la cadena de suministro y existe una mayor conciencia medioambiental”.
Respecto a la demora de más de 4 años en desarrollar un buen sistema de trazabilidad para los elementos que componen los centros de cultivo y con la norma ya entró en vigencia. El ejecutivo recalcó que «falta más diálogo y las instancias que se están dando ahora, precisamente con este tipo de webinars o como los que ha desarrollado AEX Group o la Universidad Austral de Chile, son muy necesarias. Tiene que existir más diálogo con las partes que participan en la trazabilidad porque no hay un consenso de cómo se tiene que inspeccionar o cuáles son los criterios para catalogar algo como crítico o moderado, por lo tanto, todos trabajan de acuerdo a sus creencias y formación. También falta iniciativa de Sernapesca de poder juntarnos y estandarizar esto, y aquello tiene que nacer de los entes fiscalizadores».



















