El 2024 llegó a su fin, y la salmonicultura sigue debatiéndose entre dos mundos. La elección entre métodos de cultivo terrestres versus los tradicionales en el mar continúa, impulsado por los recientes resultados biológicos alentadores por un lado y los desafíos económicos por otro.
Si bien hemos sido testigos de historias de éxito, también enfrentamos el cierre de operaciones emble- máticas, como el caso de AquaBounty, una de las empresas pioneras en sistemas RAS (Recirculating Aquaculture Systems). Este hecho nos recuerda que el cultivo en tierra sigue siendo una aventura por explo- rar, llena de retos que aún debemos superar.
Por otro lado, la creciente demanda global de salmón, especialmente en mercados clave como Norteamérica y Europa, abre una puerta para que los sistemas de cultivo en tierra se posicionen como una alternativa estratégica. Su proximidad a los mercados consumidores representa una ventaja logística, que puede traducirse en menores costos de transporte y un menor impacto ambiental.

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Desafíos Económicos y normativos
Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo del cultivo en tierra ha sido el financiamiento. La banca global, cada vez más cautelosa en la asignación de capital, ha elevado las barreras de entrada para nuevos proyectos y ha endurecido las condiciones de los préstamos. Esto, sumado a los elevados costos en servicios públicos, materiales de construcción (como acero y hormigón) y permisos ambientales, ha puesto a prueba incluso a las empresas más consolidadas.
El 2024 nos dejó lecciones claras, como el fin de operaciones de una reconocida empresa proveedora de sistemas RAS y las dificultades económicas que enfrentan otras compañías del sector. Sin embargo, no todo son malas noticias: ejemplos como Salmon Evolution, con su sistema híbrido de cultivo, o Anfjord Salmon, que ha logrado niveles productivos aceptables, nos muestran un camino lleno de posibilidades. Los éxitos biológicos de estas empresas nos dan esperanza y son un recordatorio de que la innovación y la perseverancia pueden abrir nuevas puertas en la industria.
Lo que nos depara el futuro
Aunque el cultivo de salmón en el mar sigue siendo el punto de referencia de la industria por ahora, los sistemas land-based presentan una alternativa cada vez más viable. En un mediano plazo, la engorda de salmones en tierra emerge como una opción atractiva. Pero, ¡paciencia!
Todo presagia que los inversores a largo plazo podrán tendrán muchas posibilidades de rentabilizar sus capitales, considerando que los vaivenes de estos “nuevos sistemas” deberían dejar mas dividendos positivos que negativos.
El 2024 cierra con incertidumbre, pero también con grandes esperanzas. El futuro del cultivo en tierra depende de la capacidad de la industria para adap- tarse, innovar y aprender de los desafíos. Los próximos años serán decisivos para definir si esta tenden- cia logra consolidarse como un pilar de la salmonicultura moderna.


















