Durante décadas, la receta productiva del salmón del Atlántico ha sido clara: crecer en agua dulce, smoltificar y luego engordar en el mar. Sin embargo, el cómo se crían esos peces en sus primeros meses de vida está cobrando una relevancia inesperada. ¿Importa realmente si un salmón se desarrolla en un lago natural o en un moderno sistema de recirculación acuícola (RAS)? La respuesta, según este extenso estudio realizado bajo condiciones comerciales reales, es un rotundo sí.
Más pequeños en agua dulce, más rápidos en el mar
Los resultados muestran un contraste llamativo. Al final de la fase en agua dulce, los smolts criados en sistemas RAS eran más pequeños que aquellos criados en jaulas lacustres. Sin embargo, tras su transferencia al mar, el panorama cambió: los peces de origen RAS crecieron más rápido, reduciendo la brecha de tamaño con sus pares de lago durante los primeros meses en agua salada.
Este fenómeno sugiere la presencia de crecimiento compensatorio, un mecanismo bien conocido en peces, donde individuos que crecen más lento en etapas tempranas aceleran su crecimiento cuando las condiciones mejoran. En este caso, las mayores densidades y la mayor estabilidad ambiental del RAS podrían haber limitado el crecimiento inicial, pero preparado a los peces para un “despegue” posterior en el mar.
Uniformidad: una ventaja silenciosa del RAS
Más allá del crecimiento, uno de los hallazgos más relevantes para la industria es la menor heterogeneidad de rasgos en los peces de origen RAS. Tanto en agua dulce como en el mar, estos salmones mostraron poblaciones más homogéneas en peso y tamaño, en contraste con los peces de lago, que presentaron mayor variabilidad y señales claras de crecimiento sexualmente dimórfico, especialmente con machos creciendo más rápido que las hembras.
Desde una perspectiva productiva, esta homogeneidad no es menor: lotes más uniformes facilitan el manejo, mejoran el bienestar animal, optimizan la alimentación y aumentan el valor comercial del producto final.
Genética en movimiento: cuando el ambiente reordena a las familias
El estudio también se adentró en el terreno de la genética cuantitativa, evaluando heredabilidades y la temida (y a veces ignorada) interacción genotipo × ambiente (GxE). Para los rasgos morfológicos en el mar —peso, longitud y condición—, las GxE fueron en general débiles, lo que indica que las familias con mejor desempeño tendieron a mantenerse como tales, independientemente de su origen en agua dulce.
Sin embargo, la historia fue distinta para los rasgos de crecimiento. Aquí se detectaron interacciones GxE moderadas a fuertes, especialmente cuando el crecimiento se expresó como tasa relativa (SGR). En términos simples: algunas familias crecieron mejor en el mar si venían de RAS, mientras que otras lo hicieron mejor si su origen era lacustre. Esto implica una reclasificación genética que puede diluir las ganancias de selección si no se considera el ambiente de crianza.

¿Seleccionar en agua dulce o en el mar?
Uno de los mensajes más potentes del trabajo es que no existe una única estrategia de mejoramiento válida para todos los sistemas. En peces de origen lacustre, la heredabilidad de los rasgos aumentó tras la transferencia al mar, mientras que en peces RAS ocurrió lo contrario. Esto sugiere que los programas de selección podrían beneficiarse de enfoques diferenciados:
- Seleccionar en agua de mar para poblaciones criadas en lago.
- Seleccionar al final de la fase en agua dulce para poblaciones RAS, donde la correlación genética con el desempeño posterior en el mar fue mayor.
Implicancias para la salmonicultura del futuro
En un contexto de mayor presión ambiental, restricciones sanitarias y búsqueda de eficiencia, los sistemas RAS se posicionan como una alternativa cada vez más atractiva. Este estudio aporta una pieza clave al rompecabezas: criar salmones en RAS no compromete su desempeño en el mar y, en algunos aspectos, puede incluso ofrecer ventajas claras, como mayor crecimiento temprano en agua salada y poblaciones más homogéneas.
La lección es clara: el ambiente de crianza temprana deja huellas profundas. Entenderlas —y usarlas estratégicamente— puede marcar la diferencia entre un sistema productivo simplemente eficiente y uno verdaderamente optimizado desde la genética hasta la cosecha.
Lea el estudio completo aquí: Impact of freshwater rearing on saltwater performance: A genotype-environment interaction study in Atlantic Salmon (Salmo salar)


















