La salud branquial se ha convertido en uno de los principales desafíos sanitarios para la acuicultura del salmón del Atlántico (Salmo salar L.), especialmente en sistemas de cultivo intensivo en jaulas marinas. En este contexto, un estudio experimental propone una aproximación innovadora: utilizar la frecuencia respiratoria monitoreada por cámaras como un indicador indirecto, sensible y no invasivo del inicio temprano de enfermedad branquial, particularmente frente a la enfermedad branquial amebiana (AGD) causada por Paramoeba perurans.
Respirar más rápido: una señal silenciosa de estrés branquial
El estudio demostró que el desafío con AGD provocó un aumento consistente en la frecuencia respiratoria de los peces desafiados, incremento que se observó tempranamente y precedió a los cambios histológicos más evidentes en las branquias, incluso en contextos de altas cargas amebianas. Esta observación posiciona el monitoreo respiratorio como una herramienta potencial para la detección precoz de alteraciones branquiales en condiciones experimentales.
Mediante grabaciones diarias con cámaras submarinas, los investigadores registraron los ciclos respiratorios —definidos como la apertura y cierre bucal con movimientos operculares asociados— y calcularon la frecuencia respiratoria en Hertz. Durante los 35 días posteriores al desafío, los estanques desafiados con AGD mostraron frecuencias respiratorias consistentemente superiores al estanque control, con un desplazamiento progresivo en los patrones respiratorios desde la primera semana. El contraste alcanzó su punto máximo alrededor de los 18 días post-desafío, con una diferencia aproximada del 29 % entre peces desafiados y controles.

Branquias: un órgano clave y altamente vulnerable
Las branquias del pez son estructuras anatómicamente complejas que cumplen funciones esenciales como el intercambio gaseoso, la osmorregulación, la regulación ácido-base, la excreción de desechos nitrogenados, el metabolismo hormonal y la respuesta inmune. Su interacción directa con el entorno las convierte en un verdadero sensor biológico frente a amenazas físicas, químicas y biológicas.
En los últimos años, los problemas de salud branquial han aumentado y son considerados uno de los desafíos sanitarios más apremiantes en la producción de salmón del Atlántico. Una salud branquial comprometida puede reducir la capacidad aeróbica, aumentar los requerimientos energéticos basales y afectar el desempeño productivo. Entre los agentes causales, la AGD destaca como una de las enfermedades parasitarias branquiales más estudiadas, caracterizada macroscópicamente por lesiones focales a multifocales y, a nivel histológico, por hiperplasia epitelial segmentaria.
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Diagnóstico tradicional versus monitoreo continuo
Actualmente, el diagnóstico de enfermedades branquiales se basa principalmente en evaluaciones visuales, histología y análisis moleculares como la qPCR. Sin embargo, estos métodos suelen requerir muestreos letales y presentan limitaciones en términos de representatividad poblacional, especialmente en sistemas donde el acceso a los peces es restringido, como en jaulas sumergidas.
El monitoreo por cámaras surge, así como una alternativa tecnológica alineada con los avances recientes en procesamiento de datos y vigilancia acuícola, donde ya se utilizan sistemas en tiempo real para detectar heridas o infestaciones por piojo de mar. En este marco, la respiración —observable sin manipular a los peces— se plantea como un indicador fisiológico continuo que complementa la infraestructura de cámaras ya existente en la industria.

Evidencia experimental: infección, lesiones y carga parasitaria
El ensayo controlado de desafío con Paramoeba perurans se realizó en Noruega durante 2024, comparando peces desafiados con un grupo control no expuesto. La colonización del patógeno fue confirmada mediante qPCR exclusivamente en los peces desafiados, mientras que los controles permanecieron negativos durante todo el estudio.
En paralelo, los puntajes macroscópicos de AGD aumentaron hasta aproximadamente los 14 días post-desafío y luego disminuyeron gradualmente. A nivel histológico, las lesiones observadas incluyeron hiperplasia epitelial segmentaria focal a multifocal, fusión lamelar parcial o completa y variaciones morfológicas compatibles con descripciones previas de AGD. Dos patrones lesionales fueron identificados: uno asociado a presencia temprana de amebas y otro predominante en fases más avanzadas, posiblemente reflejando mayor cronicidad.
Un hallazgo exclusivo en los peces desafiados fue la presencia de células de tipo sacciforme con núcleos excéntricos y citoplasma hialino acidófilo, lo que podría sugerir una respuesta inmune localizada en el tejido branquial. Además, se registró hiperplasia de células mucosas y engrosamiento lamelar como alteraciones frecuentes, incluso con cambios leves a moderados en la puntuación histopatológica total.
Correlaciones clave: respiración, infección y patología
Los resultados integrados mostraron una correlación positiva estrecha entre la frecuencia respiratoria y la carga de infección en los grupos desafiados con AGD, así como con las lesiones histopatológicas branquiales en todos los grupos. Pese a que los cambios tisulares fueron en general modestos, la dinámica respiratoria reflejó de forma temprana el estrés respiratorio asociado a la infección.
Esta relación sugiere que la respiración monitoreada por cámara puede actuar como un indicador sensible, en tiempo real y no invasivo del inicio de enfermedad branquial, permitiendo detectar desviaciones fisiológicas antes de que las lesiones severas sean evidentes mediante métodos tradicionales.

El rol de los probióticos: sin efecto protector significativo
Como parte del ensayo, se evaluó el probiótico Stembiont® Vital como posible medida profiláctica frente a la AGD. Sin embargo, los análisis estadísticos no mostraron diferencias significativas entre peces tratados y no tratados en frecuencia respiratoria, carga parasitaria (Ct), puntajes macroscópicos de AGD ni en la histopatología branquial. Bajo las condiciones experimentales evaluadas, el probiótico no evidenció un efecto protector relevante contra la enfermedad.
Implicancias para la acuicultura moderna
La detección temprana de alteraciones branquiales a nivel poblacional sigue siendo un desafío crítico para la gestión sanitaria en la salmonicultura. La limitada disponibilidad de tratamientos —como el uso de agua dulce para reducir la carga parasitaria— y la complejidad multifactorial de las enfermedades branquiales refuerzan la necesidad de herramientas preventivas y de monitoreo continuo.
En este escenario, el monitoreo no invasivo de la frecuencia respiratoria mediante cámaras emerge como una estrategia prometedora para la vigilancia sanitaria, capaz de integrarse a los sistemas tecnológicos ya presentes en la industria. Al ofrecer información fisiológica en tiempo real sin necesidad de muestreo letal, esta metodología podría mejorar la evaluación del bienestar, la toma de decisiones operativas y la implementación temprana de medidas de mitigación frente a desafíos sanitarios como la AGD.
En síntesis, el estudio demuestra que la respiración —un proceso fisiológico aparentemente simple— puede transformarse en un biomarcador operacional de la salud branquial, abriendo nuevas perspectivas para la acuicultura de precisión y el monitoreo sanitario sustentable del salmón del Atlántico.
Lea el estudio completo aquí: Relationship of respiratory frequency, gill histopathological lesions and Paramoeba perurans infection load in Atlantic salmon (Salmo salar L.) – a possible proxy for gill health


















