Lo que hoy muchas veces termina como descarte industrial podría convertirse en una fuente estratégica para la salud humana. Un nuevo estudio científico concluyó que los residuos de pescado, especialmente la piel, pueden utilizarse para obtener colágeno con propiedades capaces de generar compuestos bioactivos asociados al control de la hipertensión, la diabetes y el estrés oxidativo.
La investigación, publicada en la revista Collagen and Leather en 2026, evaluó el colágeno extraído de la piel del pez Otolithes ruber (conocido como snapper salmon), sometiéndolo a distintos procesos enzimáticos para liberar péptidos con actividad biológica.
El rol clave de una enzima natural
Los científicos compararon dos métodos de digestión del colágeno. El primero utilizó pepsina y tripsina, enzimas digestivas comunes. El segundo añadió una etapa previa con papaína, una enzima natural presente en la papaya, conocida por su capacidad para descomponer proteínas de forma eficiente.
Los resultados fueron contundentes: el tratamiento previo con papaína aumentó significativamente la liberación de péptidos bioactivos y mejoró su capacidad antioxidante, antihipertensiva y antidiabética.
Según el estudio, los hidrolizados obtenidos mediante este método presentaron una mayor inhibición de enzimas asociadas a la presión arterial elevada (ACE) y al metabolismo de la glucosa (DPP-IV), ambas relevantes en el tratamiento de enfermedades crónicas.

Un hallazgo con impacto en salud y sostenibilidad
Uno de los péptidos identificados, denominado IGFPGFPG, mostró una fuerte afinidad molecular frente a las enzimas estudiadas, lo que lo posiciona como un candidato promisorio para futuras aplicaciones terapéuticas.
Los autores destacan que este tipo de compuestos podría utilizarse como alternativa natural y de menor costo frente a ingredientes sintéticos presentes en suplementos o formulaciones funcionales.
Además del potencial médico y nutricional, el hallazgo abre una nueva oportunidad para la economía circular en la industria pesquera y acuícola, al valorizar subproductos que normalmente son desechados.
Oportunidad para la acuicultura global
El estudio subraya que pieles, escamas y huesos de pescado —frecuentemente considerados residuos— pueden transformarse en materias primas de alto valor agregado para las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética.
En un contexto global donde crece la demanda por ingredientes sostenibles y saludables, la investigación posiciona al colágeno marino como una alternativa cada vez más relevante frente a fuentes tradicionales bovinas o porcinas.
Próximo paso: validación clínica
Si bien los resultados fueron obtenidos en laboratorio y mediante simulaciones moleculares, los investigadores señalan que el siguiente desafío será probar estos péptidos en modelos biológicos más avanzados y eventualmente en humanos.
De confirmarse su eficacia, la piel de pescado podría dejar de ser un residuo para convertirse en una de las próximas fronteras de la nutrición funcional.


















