La actividad, coordinada entre la carrera de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Los Lagos y los expositores, sirvió para demostrar cómo las herramientas analíticas de la carrera se transforman en soluciones concretas en el mar y las plantas de proceso. Sin embargo, el foco principal de los testimonios estuvo en las habilidades blandas, la capacidad de aprendizaje rápido y el resguardo de la rectitud en el ejercicio diario de la profesión.
Infraestructura naval y terreno
Uno de los ejes principales de la jornada fue la capacidad de identificar y solucionar fallas críticas que impactan directamente en la continuidad operativa de los centros de cultivo. En este ámbito, los sistemas de mitigación ambiental y los activos navales demandan revisiones permanentes para evitar pérdidas operacionales significativas.
César Gallardo, fundador de Sea Work, graficó este escenario al recordar cómo un diagnóstico minucioso en terreno salvó de la asfixia a miles de peces en un centro donde el personal no lograba comprender por qué el flujo no llegaba a las balsas. Tras inspeccionar a fondo la instalación, Gallardo descubrió que una de las llaves principales del sistemas de paso estaba montada de forma invertida. De acuerdo con el especialista, este tipo de contingencias evidencia la urgencia de que los ingenieros asuman el monitoreo en el agua con una visión integral, aplicando criterios técnicos rigurosos y una estricta responsabilidad ética ante situaciones críticas de alta presión.

En este marco, Esteban Toledo, jefe comercial de Astilleros Aquamet menciona que la ingeniería naval aplicada a la acuicultura requiere coordinar múltiples variables técnicas y de calderería que a menudo escapan a los textos teóricos. Pero que la ULagos entrega nociones y bases conceptuales en áreas como resistencia de materiales o electricidad, pero el verdadero desafío radica en la flexibilidad del profesional para relacionarse de forma asertiva con equipos de soldadores, prevencionistas y mandantes. Al cierre de su bloque, resumió la esencia de la disciplina frente a los cuellos de botella de la industria: «Yo creo que el ingeniero civil industrial es una persona que resuelve. Otras especialidades muchas veces se quedan en el problema, mientras que a nosotros la carrera nos enseña a buscar soluciones y llevarlas a la práctica».
Gestión estratégica y preservación del valor
El segundo bloque del análisis se centró en cómo la disciplina aporta competitividad al negocio a través de la optimización del costo total y la preservación de la calidad del producto final en las etapas de traslado y procesamiento.
Desde la perspectiva de la gran producción, Pedro Rosas, Category Manager de Mowi Chile, detalló la transición que viven los departamentos de abastecimiento acuícola, los cuales han evolucionado desde la compra tradicional basada puramente en cotizaciones hacia un enfoque de gestión de categorías completas de bienes y servicios.
Rosas explicó que el rol del ingeniero industrial en esté ambito es liderar proyectos analíticos que midan el costo total de propiedad y no solo el precio nominal. Como ejemplo de esta gestión estratégica orientada al desarrollo sostenible. En esta línea, Rosas destacó la evaluación técnica que permitió implementar la jaula solar flotante complementaria para el respaldo energético en los centros de mar, un proyecto impulsado desde el área de adquisiciones.

QHielo
Para el final Eduardo Toledo, ingeniero de proyectos de QHielo S.A., complementó esta cadena de valor abordando la preservación de la proteína mediante soluciones de refrigeración industrial. Su labor enfoca la ingeniería y la gestión en el diseño e implementación de tecnologías como el hielo líquido.
Toledo aportó un matiz clave sobre la versatilidad de la carrera. «Nosotros somos un mar de conocimiento de un centímetro de profundidad, pero cuando nos especializamos, somos capaces de aprender más rápido que muchas otras profesiones». Cerrando con palabras de aliento a los futuros profesionales del ámbito salmonero y acuícola.


















