¿Cómo han respondido las regiones salmoneras de Chile a los 13 fenómenos de El Niño registrados desde 1982?
El análisis de 44 años de temperaturas en Los Lagos y Aysén revela que los efectos de El Niño sobre las aguas donde se cultiva salmón son variables y no siempre se traducen en calentamiento. Sin embargo, los períodos prolongados de temperaturas elevadas podrían adquirir especial relevancia para el riesgo de piscirickettsiosis (SRS).
El fortalecimiento del fenómeno El Niño vuelve a poner bajo observación las condiciones ambientales que enfrentarán los centros de cultivo de salmón en Chile durante los próximos meses. Un análisis realizado por Manolin, que revisó 13 eventos de El Niño registrados desde 1982 y los contrastó con 44 años de datos de temperatura superficial en zonas salmonicultoras de Los Lagos y Aysén, muestra que la respuesta local del océano puede ser mucho más variable de lo que sugieren los indicadores climáticos del Pacífico tropical.
El estudio adquiere especial relevancia ante el escenario previsto para 2026-2027. Según el artículo, el pronóstico de septiembre de NOAA estimaba una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcanzara una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte. Sin embargo, la evidencia histórica analizada muestra que un El Niño intenso no necesariamente implica un calentamiento equivalente en las aguas frente a las regiones salmonicultoras chilenas.
13 eventos de El Niño, respuestas locales diferentes
El análisis consideró aproximadamente 21 millones de días de información de sitios de cultivo distribuidos entre Los Lagos y Aysén. Los resultados muestran diferencias importantes entre eventos y regiones.
Los Lagos registró temperaturas superiores a lo normal durante ocho de los 13 eventos analizados, mientras que Aysén lo hizo durante seis. Considerando el conjunto de los episodios, la anomalía promedio fue de apenas +0,018 °C en Los Lagos y +0,010 °C en Aysén, evidenciando que la señal de El Niño sobre las temperaturas locales puede ser relativamente débil y heterogénea.
Los contrastes entre eventos son aún más relevantes. Durante el conocido El Niño de 1997-1998, Los Lagos presentó una temperatura promedio aproximadamente 0,26 °C por encima de lo normal, mientras Aysén registró una anomalía de +0,16 °C.
En cambio, el fuerte El Niño de 2023-2024 estuvo acompañado por condiciones más frías de lo habitual: alrededor de -0,16 °C en Los Lagos y -0,22 °C en Aysén.
El episodio de 2014-2016 también entrega una señal particularmente interesante para la industria. Aunque el calentamiento durante el evento fue moderado en Los Lagos, durante los 12 meses posteriores la temperatura promedio llegó a situarse aproximadamente 0,34 °C sobre lo normal.
ENSO y la temperatura local del agua a lo largo del tiempo. Cada panel tiene su propia escala vertical. El color naranja indica valores por encima de lo normal; el azul, por debajo de lo normal. El sombreado señala episodios prolongados de El Niño y La Niña. Las anomalías superiores e inferiores comparten una línea temporal, pero no una unidad común. Créditos: Manolin.
La temperatura no cuenta toda la historia
Uno de los principales mensajes del análisis es que no basta con observar la intensidad de El Niño para anticipar las condiciones que enfrentarán los peces en los centros de cultivo. La relación entre el índice ENSO y las temperaturas locales fue baja en el mismo mes, pero aumentó cuando se consideró un desfase temporal. La correlación alcanzó su máximo aproximadamente seis meses después, con valores de 0,21 en Los Lagos y 0,20 en Aysén. Aun así, el análisis lineal explicó solo alrededor del 4% de la variación mensual de las anomalías regionales.
Esto significa que existen múltiples factores locales que pueden modificar la respuesta térmica de las aguas donde se desarrolla la salmonicultura. Vientos, corrientes, aportes de agua dulce y la configuración de los canales pueden influir en las condiciones que finalmente llegan a cada centro de cultivo. Además, el análisis utiliza temperatura superficial y no corrige las diferencias respecto de las profundidades donde se encuentran los peces.
SRS: el vínculo que la industria debe seguir de cerca
La relevancia de estas variaciones térmicas aumenta cuando se considera la piscirickettsiosis, una de las principales enfermedades infecciosas que afectan a la salmonicultura chilena.
El artículo recuerda que Piscirickettsia salmonis puede permanecer durante varias semanas en el agua de mar a temperaturas entre 5 °C y 20 °C, lo que incorpora al ambiente acuático como un elemento relevante dentro de la dinámica de transmisión.
La evidencia histórica analizada muestra además que durante el episodio 2015-2016, el porcentaje mensual de mortalidad de salmones atribuida a SRS superó el 30%, frente a un máximo más cercano al 20% observado habitualmente en los años posteriores. El propio análisis advierte, sin embargo, que parte de esta diferencia podría estar relacionada con cambios en la forma de reportar otras enfermedades y no necesariamente con una disminución real de la presión de SRS.
Los datos más recientes de Sernapesca citados en el artículo muestran que la enfermedad continúa teniendo un peso significativo. Durante 2025, las causas infecciosas representaron el 25,7% de la mortalidad reportada en salmón Atlántico, mientras que la piscirickettsiosis explicó el 52,8% de esa mortalidad infecciosa. Además, fue responsable del 97,51% del uso de antimicrobianos por enfermedad en ciclos productivos cerrados durante ese año.
Respuesta local durante episodios anteriores de El Niño. Los episodios se ordenan según su valor máximo del índice ONI tropical. La barra superior de cada fila corresponde a Los Lagos; la inferior, a Aysén. Las barras muestran la anomalía media de la temperatura superficial local durante ese episodio. Créditos: Manolin.
El riesgo no depende solo del termómetro
El análisis también plantea que la temperatura de un centro de cultivo, por sí sola, no permite determinar si los peces estuvieron expuestos al patógeno. Investigaciones que combinaron registros sanitarios con modelos hidrodinámicos en Los Lagos encontraron que la cantidad de centros infectados ubicados aguas arriba y la severidad de la infección en esos centros estuvieron entre los factores más importantes para explicar la prevalencia modelada de piscirickettsiosis. La temperatura y la salinidad también contribuyeron al modelo.
A esto se suma la presión de Caligus rogercresseyi. Datos semanales de centros de cultivo del sur de Chile encontraron que los niveles de hembras ovígeras de Caligus permitieron predecir un mayor riesgo de mortalidad por SRS y una aparición más temprana del primer brote. Los investigadores plantearon una posible interacción entre piojos, P. salmonis y temperaturas crecientes, aunque el análisis observacional no permite establecer ese mecanismo como causal.
La relación con desfase. El fenómeno ENOS se adelanta a la temperatura local en el número de meses indicado. La correlación alcanza su máximo alrededor de los seis meses, con un valor de r = 0,211 en Los Lagos y r = 0,197 en Aysén. Créditos: Manolin.
Un escenario que exige mirar más allá de El Niño
Los antecedentes históricos dejan una señal relevante para la planificación sanitaria de la salmonicultura: no todos los eventos de El Niño producen el mismo comportamiento térmico en Los Lagos y Aysén.
Por ello, el desafío para la industria durante el próximo episodio no sería únicamente determinar si El Niño se fortalece, sino observar cómo responde efectivamente el ambiente local y, especialmente, cuánto tiempo podrían mantenerse determinadas condiciones.
El episodio 2015-2016 constituye el principal antecedente comparable disponible en materia de temperatura y SRS, debido a que es el evento más reciente en el que coinciden un período prolongado de calentamiento costero y registros sanitarios de SRS dentro de una ventana temporal que puede ser verificada. En los datos analizados, ese episodio estuvo asociado a aproximadamente 30 semanas de temperaturas costeras elevadas.
De esta manera, el seguimiento de El Niño para la salmonicultura chilena plantea una pregunta más específica que simplemente saber si el fenómeno será fuerte o débil: ¿cómo responderán las condiciones locales de las aguas de cultivo y durante cuánto tiempo?
La respuesta podría ser especialmente relevante para anticipar escenarios sanitarios, considerando que la temperatura es solo una pieza de un sistema en el que también interactúan circulación del agua, conectividad entre centros, salinidad, presión de Caligus y etapa productiva de los peces.
El fortalecimiento del fenómeno El Niño vuelve a poner bajo observación las condiciones ambientales que enfrentarán los centros de cultivo de salmón en Chile durante los próximos meses. Un análisis realizado por Manolin, que revisó 13 eventos de El Niño registrados desde 1982 y los contrastó con 44 años de datos de temperatura superficial en zonas salmonicultoras de Los Lagos y Aysén, muestra que la respuesta local del océano puede ser mucho más variable de lo que sugieren los indicadores climáticos del Pacífico tropical.
El estudio adquiere especial relevancia ante el escenario previsto para 2026-2027. Según el artículo, el pronóstico de septiembre de NOAA estimaba una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcanzara una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte. Sin embargo, la evidencia histórica analizada muestra que un El Niño intenso no necesariamente implica un calentamiento equivalente en las aguas frente a las regiones salmonicultoras chilenas.
13 eventos de El Niño, respuestas locales diferentes
El análisis consideró aproximadamente 21 millones de días de información de sitios de cultivo distribuidos entre Los Lagos y Aysén. Los resultados muestran diferencias importantes entre eventos y regiones.
Los Lagos registró temperaturas superiores a lo normal durante ocho de los 13 eventos analizados, mientras que Aysén lo hizo durante seis. Considerando el conjunto de los episodios, la anomalía promedio fue de apenas +0,018 °C en Los Lagos y +0,010 °C en Aysén, evidenciando que la señal de El Niño sobre las temperaturas locales puede ser relativamente débil y heterogénea.
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Los contrastes entre eventos son aún más relevantes. Durante el conocido El Niño de 1997-1998, Los Lagos presentó una temperatura promedio aproximadamente 0,26 °C por encima de lo normal, mientras Aysén registró una anomalía de +0,16 °C.
En cambio, el fuerte El Niño de 2023-2024 estuvo acompañado por condiciones más frías de lo habitual: alrededor de -0,16 °C en Los Lagos y -0,22 °C en Aysén.
El episodio de 2014-2016 también entrega una señal particularmente interesante para la industria. Aunque el calentamiento durante el evento fue moderado en Los Lagos, durante los 12 meses posteriores la temperatura promedio llegó a situarse aproximadamente 0,34 °C sobre lo normal.
ENSO y la temperatura local del agua a lo largo del tiempo. Cada panel tiene su propia escala vertical. El color naranja indica valores por encima de lo normal; el azul, por debajo de lo normal. El sombreado señala episodios prolongados de El Niño y La Niña. Las anomalías superiores e inferiores comparten una línea temporal, pero no una unidad común. Créditos: Manolin.
La temperatura no cuenta toda la historia
Uno de los principales mensajes del análisis es que no basta con observar la intensidad de El Niño para anticipar las condiciones que enfrentarán los peces en los centros de cultivo. La relación entre el índice ENSO y las temperaturas locales fue baja en el mismo mes, pero aumentó cuando se consideró un desfase temporal. La correlación alcanzó su máximo aproximadamente seis meses después, con valores de 0,21 en Los Lagos y 0,20 en Aysén. Aun así, el análisis lineal explicó solo alrededor del 4% de la variación mensual de las anomalías regionales.
Esto significa que existen múltiples factores locales que pueden modificar la respuesta térmica de las aguas donde se desarrolla la salmonicultura. Vientos, corrientes, aportes de agua dulce y la configuración de los canales pueden influir en las condiciones que finalmente llegan a cada centro de cultivo. Además, el análisis utiliza temperatura superficial y no corrige las diferencias respecto de las profundidades donde se encuentran los peces.
SRS: el vínculo que la industria debe seguir de cerca
La relevancia de estas variaciones térmicas aumenta cuando se considera la piscirickettsiosis, una de las principales enfermedades infecciosas que afectan a la salmonicultura chilena.
El artículo recuerda que Piscirickettsia salmonis puede permanecer durante varias semanas en el agua de mar a temperaturas entre 5 °C y 20 °C, lo que incorpora al ambiente acuático como un elemento relevante dentro de la dinámica de transmisión.
La evidencia histórica analizada muestra además que durante el episodio 2015-2016, el porcentaje mensual de mortalidad de salmones atribuida a SRS superó el 30%, frente a un máximo más cercano al 20% observado habitualmente en los años posteriores. El propio análisis advierte, sin embargo, que parte de esta diferencia podría estar relacionada con cambios en la forma de reportar otras enfermedades y no necesariamente con una disminución real de la presión de SRS.
Los datos más recientes de Sernapesca citados en el artículo muestran que la enfermedad continúa teniendo un peso significativo. Durante 2025, las causas infecciosas representaron el 25,7% de la mortalidad reportada en salmón Atlántico, mientras que la piscirickettsiosis explicó el 52,8% de esa mortalidad infecciosa. Además, fue responsable del 97,51% del uso de antimicrobianos por enfermedad en ciclos productivos cerrados durante ese año.
Respuesta local durante episodios anteriores de El Niño. Los episodios se ordenan según su valor máximo del índice ONI tropical. La barra superior de cada fila corresponde a Los Lagos; la inferior, a Aysén. Las barras muestran la anomalía media de la temperatura superficial local durante ese episodio. Créditos: Manolin.
El riesgo no depende solo del termómetro
El análisis también plantea que la temperatura de un centro de cultivo, por sí sola, no permite determinar si los peces estuvieron expuestos al patógeno. Investigaciones que combinaron registros sanitarios con modelos hidrodinámicos en Los Lagos encontraron que la cantidad de centros infectados ubicados aguas arriba y la severidad de la infección en esos centros estuvieron entre los factores más importantes para explicar la prevalencia modelada de piscirickettsiosis. La temperatura y la salinidad también contribuyeron al modelo.
A esto se suma la presión de Caligus rogercresseyi. Datos semanales de centros de cultivo del sur de Chile encontraron que los niveles de hembras ovígeras de Caligus permitieron predecir un mayor riesgo de mortalidad por SRS y una aparición más temprana del primer brote. Los investigadores plantearon una posible interacción entre piojos, P. salmonis y temperaturas crecientes, aunque el análisis observacional no permite establecer ese mecanismo como causal.
La relación con desfase. El fenómeno ENOS se adelanta a la temperatura local en el número de meses indicado. La correlación alcanza su máximo alrededor de los seis meses, con un valor de r = 0,211 en Los Lagos y r = 0,197 en Aysén. Créditos: Manolin.
Un escenario que exige mirar más allá de El Niño
Los antecedentes históricos dejan una señal relevante para la planificación sanitaria de la salmonicultura: no todos los eventos de El Niño producen el mismo comportamiento térmico en Los Lagos y Aysén.
Por ello, el desafío para la industria durante el próximo episodio no sería únicamente determinar si El Niño se fortalece, sino observar cómo responde efectivamente el ambiente local y, especialmente, cuánto tiempo podrían mantenerse determinadas condiciones.
El episodio 2015-2016 constituye el principal antecedente comparable disponible en materia de temperatura y SRS, debido a que es el evento más reciente en el que coinciden un período prolongado de calentamiento costero y registros sanitarios de SRS dentro de una ventana temporal que puede ser verificada. En los datos analizados, ese episodio estuvo asociado a aproximadamente 30 semanas de temperaturas costeras elevadas.
De esta manera, el seguimiento de El Niño para la salmonicultura chilena plantea una pregunta más específica que simplemente saber si el fenómeno será fuerte o débil: ¿cómo responderán las condiciones locales de las aguas de cultivo y durante cuánto tiempo?
La respuesta podría ser especialmente relevante para anticipar escenarios sanitarios, considerando que la temperatura es solo una pieza de un sistema en el que también interactúan circulación del agua, conectividad entre centros, salinidad, presión de Caligus y etapa productiva de los peces.