Ricardo García (Camanchaca) responde a ofensiva de chefs Michelin: «Atienden a gente que paga 200 dólares mientras la clase media accede a salmón chileno»
El CEO de Camanchaca y presidente del Chilean Salmon Marketing Council respondió a la campaña impulsada por la ONG británica WildFish en The New York Times. El ejecutivo defendió el aporte alimentario de la industria, desmitificó el uso de astaxantina, expuso los intereses económicos tras la iniciativa internacional y llamó al sector a "subir los decibeles" para defender su reputación con evidencia.
La reciente campaña de más de 120 chefs internacionales para marginar el salmón de cultivo de sus restaurantes recibió una contundente respuesta. Vino desde la alta dirección de la industria chilena. Ricardo García Holtz, CEO de Camanchaca, cuestionó con dureza la carta publicada en The New York Times bajo la campaña Off the Table. La calificó como parte de una estrategia concertada para desinformar a la opinión pública.
García contrastó la postura de los chefs con la realidad del consumo global de proteína marina. Señalando que, «Ellos atienden solo a gente rica que puede pagar platos de pescados salvajes en restaurantes norteamericanos de más de 200 dólares y, seguramente, son indiferentes a que la gran mayoría de la clase media de EE. UU. se quede sin el suministro de salmón chileno que llega a precios asequibles, las 52 semanas del año, hasta sus supermercados habituales o sus restaurantes casuales».
El trasfondo corporativo y financiero de WildFish
La ofensiva gastronómica es promovida por WildFish, una organización con base en Gran Bretaña. Sus orígenes se remontan a 1903 como Salmon & Trout Association. La fundaron pescadores deportivos y científicos, y se convirtió en entidad benéfica en 2008.
La ONG tiene como vicepresidente desde 2020 al exvocalista de la banda punk The Undertones, Feargal Sharkey. Mantiene un prolongado historial de presión regulatoria contra las salmoneras en Europa. Lanzó formalmente la iniciativa Off the Table en 2022.
Pese a presentarse como una causa conservacionista, sus balances reflejan un importante músculo financiero. De acuerdo con antecedentes publicados por Salmon Business WildFish registró ingresos cercanos a los USD 2 millones en 2025. Según la misma fuente, entre sus principales aportantes figuran la marca Patagonia y el fondo de cobertura Marshall Wace.
La respuesta de García se apega a las posturas emitidas previamente por los principales gremios del sector nacional. Desde SalmonChile, su presidente Patricio Melero acusó la existencia de campañas «financiadas por terceros, muchas de ellas de manera anónima, en contra de múltiples proteínas animales». Por su parte, el Consejo del Salmón enfatizó el respaldo de la FAO a la acuicultura dentro de su agenda de Transformación Azul.
La verdad científica tras la astaxantina
García también abordó las piezas publicitarias instaladas en ciudades como Londres, donde se pone en duda la naturalidad del color del salmón comercial. El líder de Camanchaca desestimó la controversia explicando los fundamentos biológicos de la nutrición acuícola.
La campaña Off the Table de la ONG británica WildFish sumó a más de 120 figuras de la alta cocina para retirar el salmón de cultivo de sus cartas. Foto: cedida.
En este marco, señaló que, «En el salmón salvaje, el color viene de comer carotenoides presentes en su alimentación de crustáceos, los que contienen astaxantina. En el cultivo, se da a partir de las dietas de los peces a las cuales se les agrega astaxantina». Asimismo recalcó que se trata de un potente antioxidante perteneciente a la familia de las xantofilas, «la campaña de desinformación sólo busca instalar sospechas y esconde una explicación científica conocida, y por cierto muy positiva, pues la astaxantina es beneficiosa y mucha gente la compra en las farmacias a un elevado precio».
A juicio de García, estas narrativas dañan deliberadamente el posicionamiento de un alimento con alto estándar nutricional. Además, pasan por alto los avances en manejo sustentable alcanzados por los productores chilenos.
Alianzas
García planteó una marcada línea divisoria entre las demandas legítimas de perfeccionamiento productivo y las campañas orientadas a desprestigiar la actividad.
«No desconozco los desafíos que debemos abordar en Chile, como mejoras en seguridad ocupacional, una mayor reducción de uso de antibióticos para peces que se enferman, enfrentar más efectivamente los piojos del mar que se le pegan al salmón, mejorar las dietas para reducir la conversión en proteína digestible, enfrentar mejor las algas nocivas y bajas de oxígeno que se han hecho más frecuentes o reducir a cero la suciedad en las playas», admitió. No obstante, subrayó que «una cosa es exigir mejoras a una industria contribuyendo con soluciones si es posible, y otra muy distinta es la búsqueda de su destrucción haciendo caricaturas para desacreditarla».
Para revertir esta percepción, Ricardo García llamó a desplegar contracampañas respaldadas en datos técnicos. También llamó a sumar a los miles de profesionales culinarios que confían a diario en el salmón cultivado. En ese frente, destacó el trabajo que el gremio desarrolla en Estados Unidos con Jacques Pépin Foundation (JPF).
Esta alianza contempla el suministro oficial de producto para la serie nacional de cenas benéficas 90/90 Dinner Series. También incluye recetarios de autor que relevan las características gastronómicas del salmón del Atlántico chileno en plataformas digitales. Además, contempla acciones conjuntas para vincular los valores nutricionales del pescado con los planes de formación e inserción laboral que financia la fundación.
«Estas campañas son una señal de que, como industria, tenemos que no solo contar mejor nuestra historia, sino subir varios decibeles nuestra voz», concluyó García.
Para más contexto, revisa las declaraciones de Ricardo García sobre cómo estas campañas pueden erosionar la reputación de una industria. También puedes leer cuando Ricardo García derriba mitos sobre el salmón.
La reciente campaña de más de 120 chefs internacionales para marginar el salmón de cultivo de sus restaurantes recibió una contundente respuesta. Vino desde la alta dirección de la industria chilena. Ricardo García Holtz, CEO de Camanchaca, cuestionó con dureza la carta publicada en The New York Times bajo la campaña Off the Table. La calificó como parte de una estrategia concertada para desinformar a la opinión pública.
Banner info salmon
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García contrastó la postura de los chefs con la realidad del consumo global de proteína marina. Señalando que, «Ellos atienden solo a gente rica que puede pagar platos de pescados salvajes en restaurantes norteamericanos de más de 200 dólares y, seguramente, son indiferentes a que la gran mayoría de la clase media de EE. UU. se quede sin el suministro de salmón chileno que llega a precios asequibles, las 52 semanas del año, hasta sus supermercados habituales o sus restaurantes casuales».
El trasfondo corporativo y financiero de WildFish
La ofensiva gastronómica es promovida por WildFish, una organización con base en Gran Bretaña. Sus orígenes se remontan a 1903 como Salmon & Trout Association. La fundaron pescadores deportivos y científicos, y se convirtió en entidad benéfica en 2008.
La ONG tiene como vicepresidente desde 2020 al exvocalista de la banda punk The Undertones, Feargal Sharkey. Mantiene un prolongado historial de presión regulatoria contra las salmoneras en Europa. Lanzó formalmente la iniciativa Off the Table en 2022.
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Pese a presentarse como una causa conservacionista, sus balances reflejan un importante músculo financiero. De acuerdo con antecedentes publicados por Salmon Business WildFish registró ingresos cercanos a los USD 2 millones en 2025. Según la misma fuente, entre sus principales aportantes figuran la marca Patagonia y el fondo de cobertura Marshall Wace.
La respuesta de García se apega a las posturas emitidas previamente por los principales gremios del sector nacional. Desde SalmonChile, su presidente Patricio Melero acusó la existencia de campañas «financiadas por terceros, muchas de ellas de manera anónima, en contra de múltiples proteínas animales». Por su parte, el Consejo del Salmón enfatizó el respaldo de la FAO a la acuicultura dentro de su agenda de Transformación Azul.
La verdad científica tras la astaxantina
García también abordó las piezas publicitarias instaladas en ciudades como Londres, donde se pone en duda la naturalidad del color del salmón comercial. El líder de Camanchaca desestimó la controversia explicando los fundamentos biológicos de la nutrición acuícola.
La campaña Off the Table de la ONG británica WildFish sumó a más de 120 figuras de la alta cocina para retirar el salmón de cultivo de sus cartas. Foto: cedida.
En este marco, señaló que, «En el salmón salvaje, el color viene de comer carotenoides presentes en su alimentación de crustáceos, los que contienen astaxantina. En el cultivo, se da a partir de las dietas de los peces a las cuales se les agrega astaxantina». Asimismo recalcó que se trata de un potente antioxidante perteneciente a la familia de las xantofilas, «la campaña de desinformación sólo busca instalar sospechas y esconde una explicación científica conocida, y por cierto muy positiva, pues la astaxantina es beneficiosa y mucha gente la compra en las farmacias a un elevado precio».
A juicio de García, estas narrativas dañan deliberadamente el posicionamiento de un alimento con alto estándar nutricional. Además, pasan por alto los avances en manejo sustentable alcanzados por los productores chilenos.
Alianzas
García planteó una marcada línea divisoria entre las demandas legítimas de perfeccionamiento productivo y las campañas orientadas a desprestigiar la actividad.
«No desconozco los desafíos que debemos abordar en Chile, como mejoras en seguridad ocupacional, una mayor reducción de uso de antibióticos para peces que se enferman, enfrentar más efectivamente los piojos del mar que se le pegan al salmón, mejorar las dietas para reducir la conversión en proteína digestible, enfrentar mejor las algas nocivas y bajas de oxígeno que se han hecho más frecuentes o reducir a cero la suciedad en las playas», admitió. No obstante, subrayó que «una cosa es exigir mejoras a una industria contribuyendo con soluciones si es posible, y otra muy distinta es la búsqueda de su destrucción haciendo caricaturas para desacreditarla».
Para revertir esta percepción, Ricardo García llamó a desplegar contracampañas respaldadas en datos técnicos. También llamó a sumar a los miles de profesionales culinarios que confían a diario en el salmón cultivado. En ese frente, destacó el trabajo que el gremio desarrolla en Estados Unidos con Jacques Pépin Foundation (JPF).
Esta alianza contempla el suministro oficial de producto para la serie nacional de cenas benéficas 90/90 Dinner Series. También incluye recetarios de autor que relevan las características gastronómicas del salmón del Atlántico chileno en plataformas digitales. Además, contempla acciones conjuntas para vincular los valores nutricionales del pescado con los planes de formación e inserción laboral que financia la fundación.
«Estas campañas son una señal de que, como industria, tenemos que no solo contar mejor nuestra historia, sino subir varios decibeles nuestra voz», concluyó García.