Un probiótico enriquecido con péptidos antimicrobianos mostró un efecto protector frente a Piscirickettsia salmonis en un ensayo controlado con salmón del Atlántico. El resultado integra tres investigaciones sobre salud de los salmónidos que científicas de INCAR² presentaron en LACQUA 2026.
La conferencia se realiza del 27 al 30 de octubre en San Salvador, El Salvador. Participaron las doctoras Raibel Suárez y Tamara Vera, junto con Natacha Santibáñez, candidata a doctora. Las tres pertenecen al laboratorio de Alex Romero, académico de la Universidad Austral de Chile e investigador adjunto de INCAR².
Los trabajos combinaron estudios celulares y una infección experimental en peces. Esa diferencia permite dimensionar qué aporta cada resultado y cuánto falta para trasladarlo a condiciones productivas.
Un probiótico frente a P. salmonis
Tamara Vera presentó un póster sobre una formulación probiótica enriquecida con péptidos antimicrobianos e incorporada al alimento. El ensayo expuso salmones del Atlántico al aislado LF89 de P. salmonis mediante cohabitación con peces infectados.
Según el resumen científico del congreso, la mortalidad acumulada del grupo control fue de 41,7%. El mejor tratamiento obtuvo un 48% de supervivencia relativa (RPS). Este indicador expresa la reducción proporcional de la mortalidad respecto del control.
El resultado corresponde a un desafío infeccioso controlado. Su extrapolación a centros de cultivo requiere validaciones adicionales.
Cómo atraviesa la barrera intestinal
Raibel Suárez examinó cómo el citoesqueleto, la red interna que organiza y sostiene las células, influye en la infección. Utilizó la línea celular intestinal RTgutGC, de trucha arcoíris, y los genogrupos LF89 y EM90 de P. salmonis.
Al alterar experimentalmente esa red celular, aumentó el paso de bacterias a través de la barrera intestinal. La respuesta varió entre ambos genogrupos. El hallazgo apunta a un papel activo del citoesqueleto en el proceso infeccioso.
Un estudio de Diego Cárcamo y colaboradores, publicado en Journal of Fish Diseases, aporta un antecedente. En esa misma línea celular, describió alteraciones de la barrera intestinal y un mayor paso de bacterias desde las 12 horas posteriores a la infección.
Maca y protección de células musculares
Natacha Santibáñez evaluó un extracto de maca (Lepidium meyenii) en cultivos primarios de células musculares de salmón del Atlántico y trucha arcoíris. El modelo utilizó dexametasona o peróxido de hidrógeno para inducir condiciones de atrofia y estrés oxidativo.
El pretratamiento con maca atenuó la reducción del diámetro de las fibras musculares cultivadas en ambas especies. El trabajo también reportó cambios en marcadores asociados a atrofia y respuesta antioxidante.
Estos resultados aportan evidencia celular sobre protección muscular. El siguiente desafío es determinar si ese efecto se conserva en el pez completo y bajo las condiciones del cultivo.
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