Caligus en Chile: el desafío de frenar las reinfestaciones mientras cae el uso de antiparasitarios
Aunque el consumo de antiparasitarios disminuyó un 41,26% durante 2025, las cargas de Caligus continúan desafiando a la salmonicultura chilena. La especialista Melinka Mancilla explica por qué los tratamientos no siempre consiguen controlar al parásito y qué estrategias podrían mejorar sus resultados.
Caligus en Chile sigue siendo un desafío, aunque un tratamiento reduzca considerablemente su presencia en los salmones. Eso no significa que el problema esté resuelto. En cuestión de semanas, el parásito puede recuperar terreno. Influyen su ciclo de vida, las condiciones ambientales y la llegada de nuevas larvas desde otros centros de cultivo.
Este escenario adquiere especial relevancia porque el control de Caligus rogercresseyi atraviesa una transformación. Según el informe de Sernapesca correspondiente a 2025, el índice de consumo de antiparasitarios disminuyó un 41,26% respecto del año anterior. En paralelo, los tratamientos no farmacológicos por inmersión aumentaron un 36,1%. Como ya informó InfoSALMON, la caligidosis exige un control temprano del parásito.
Sin embargo, la presión parasitaria persiste. Durante ese mismo año, 211 centros alcanzaron el umbral de tres o más hembras ovígeras por pez, frente a 206 en 2024. Las cifras muestran que usar menos fármacos es un avance en las estrategias de manejo. No obstante, aún no se traduce en una disminución sostenida de los centros que superan el límite sanitario.
¿Por qué el Caligus en Chile vuelve después de los tratamientos?
Melinka Mancilla es especialista en Caligus rogercresseyi y fue consultada por InfoSALMON. Para ella, comprender el comportamiento del parásito es fundamental para explicar las dificultades de su control.
La especialista señala que los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos actúan principalmente sobre los ejemplares adultos. En cambio, los estados juveniles adheridos al pez, conocidos como chalimus, pueden permanecer y continuar su desarrollo. Esto provoca, según explica, «una reducción temporal de las cargas parasitarias, seguida de un repoblamiento acelerado en pocas semanas».
A esta limitación se suman factores ambientales. Las temperaturas elevadas aceleran el desarrollo del parásito. Por su parte, una mayor salinidad favorece la supervivencia de sus larvas. Además, las corrientes marinas permiten que los estados infestivos se desplacen entre centros. Por ello, el resultado de un tratamiento no depende únicamente de lo que ocurra dentro de una jaula.
El impacto comienza antes de que aparezcan las lesiones
Mancilla advierte que el daño provocado por Caligus va mucho más allá de las alteraciones visibles en la piel. El parásito se alimenta de mucus, tejido cutáneo y, en determinados estadios, sangre. De este modo, compromete una de las principales barreras de protección del pez.
Sus efectos también pueden reflejarse en un menor consumo de alimento y en alteraciones de la respuesta inmunitaria. Asimismo, provocan cambios de comportamiento y mayor desgaste fisiológico. Estas consecuencias pueden afectar el crecimiento y favorecer la susceptibilidad a otras enfermedades.
De hecho, un estudio publicado en Journal of Fish Diseases en 2026 analizó 1.192 ciclos productivos chilenos entre 2018 y 2021. Allí, la infestación por Caligus fue un factor significativamente asociado a la tenacibaculosis. InfoSALMON publicó antes cómo la diversidad de agentes de la tenacibaculosis desafía el diagnóstico.
Para la especialista, el aumento sostenido de las cargas, las lesiones cutáneas o los cambios en alimentación y comportamiento son señales tempranas. Por eso permiten intervenir «antes de que el deterioro del bienestar animal sea evidente».
Nuevas herramientas, pero también nuevos desafíos
La transición hacia otras estrategias de control ya se refleja en los indicadores nacionales. Durante 2025 se utilizaron aproximadamente 12.947 toneladas de peróxido de hidrógeno. Sernapesca registra su consumo por separado de los demás antiparasitarios.
Paralelamente, la investigación evalúa alternativas como los baños de agua dulce. Un estudio de investigadores de Mowi Chile y la Universidad San Sebastián se publicó en línea en 2025. Determinó que exposiciones superiores a 2,5 horas provocaron cerca de un 95% de mortalidad en parásitos juveniles de los estadios chalimus III y IV. Esto ocurrió bajo condiciones experimentales controladas.
Sin embargo, Mancilla enfatiza que la eficacia también depende de la correcta aplicación. En los baños deben controlarse variables como temperatura, oxígeno, concentración del producto y tiempo de exposición. Si estas condiciones no se mantienen, los resultados pueden disminuir y aumentar los riesgos para los peces.
Otro aspecto fundamental es la sensibilidad del parásito. La especialista distingue entre pérdida de sensibilidad y resistencia. La primera corresponde a una menor respuesta frente a un producto. La segunda implica una capacidad heredable de sobrevivir a concentraciones previamente eficaces. Por ello, sostiene que confirmar resistencia «requiere integrar los resultados de los bioensayos, los porcentajes de eficacia de los tratamientos en terreno, y cuando corresponda, la evidencia molecular».
La embarcación Owürkan de SalmoClinic está destinada a realizar tratamientos sanitarios de peces mediante sistemas controlados, una de las alternativas utilizadas en la gestión de la caligidosis. Foto: SCHOTTEL.
El control no puede depender de un solo centro
La especialista también destaca el potencial de los sistemas cerrados de tratamiento, como los wellboats. Estos permiten controlar con mayor precisión las condiciones del baño. Además, retienen los parásitos desprendidos mediante sistemas de filtración.
No obstante, considera que la solución requiere una mirada más amplia. Cuando los centros vecinos operan con distintos criterios o tratan en momentos diferentes, pueden mantenerse focos activos de infestación. Así se facilita el retorno del parásito.
En ese contexto, propone fortalecer el intercambio de información epidemiológica y coordinar las intervenciones. También plantea evaluar sistemáticamente la eficacia de cada tratamiento. El objetivo es adaptar las decisiones a la presión parasitaria y al perfil de sensibilidad de cada zona. No se propone aplicar una misma herramienta en todos los centros.
Así, Chile avanza hacia una menor dependencia de los antiparasitarios. El próximo desafío será lograr que las nuevas estrategias no solo reduzcan las cargas temporalmente. También deberán controlar su reaparición sin comprometer el bienestar de los peces. InfoSALMON también informó sobre un estudio de INCAR e IFOP sobre las hembras del piojo de mar.
Caligus en Chile sigue siendo un desafío, aunque un tratamiento reduzca considerablemente su presencia en los salmones. Eso no significa que el problema esté resuelto. En cuestión de semanas, el parásito puede recuperar terreno. Influyen su ciclo de vida, las condiciones ambientales y la llegada de nuevas larvas desde otros centros de cultivo.
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Este escenario adquiere especial relevancia porque el control de Caligus rogercresseyi atraviesa una transformación. Según el informe de Sernapesca correspondiente a 2025, el índice de consumo de antiparasitarios disminuyó un 41,26% respecto del año anterior. En paralelo, los tratamientos no farmacológicos por inmersión aumentaron un 36,1%. Como ya informó InfoSALMON, la caligidosis exige un control temprano del parásito.
Sin embargo, la presión parasitaria persiste. Durante ese mismo año, 211 centros alcanzaron el umbral de tres o más hembras ovígeras por pez, frente a 206 en 2024. Las cifras muestran que usar menos fármacos es un avance en las estrategias de manejo. No obstante, aún no se traduce en una disminución sostenida de los centros que superan el límite sanitario.
¿Por qué el Caligus en Chile vuelve después de los tratamientos?
Melinka Mancilla es especialista en Caligus rogercresseyi y fue consultada por InfoSALMON. Para ella, comprender el comportamiento del parásito es fundamental para explicar las dificultades de su control.
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La especialista señala que los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos actúan principalmente sobre los ejemplares adultos. En cambio, los estados juveniles adheridos al pez, conocidos como chalimus, pueden permanecer y continuar su desarrollo. Esto provoca, según explica, «una reducción temporal de las cargas parasitarias, seguida de un repoblamiento acelerado en pocas semanas».
A esta limitación se suman factores ambientales. Las temperaturas elevadas aceleran el desarrollo del parásito. Por su parte, una mayor salinidad favorece la supervivencia de sus larvas. Además, las corrientes marinas permiten que los estados infestivos se desplacen entre centros. Por ello, el resultado de un tratamiento no depende únicamente de lo que ocurra dentro de una jaula.
El impacto comienza antes de que aparezcan las lesiones
Mancilla advierte que el daño provocado por Caligus va mucho más allá de las alteraciones visibles en la piel. El parásito se alimenta de mucus, tejido cutáneo y, en determinados estadios, sangre. De este modo, compromete una de las principales barreras de protección del pez.
Sus efectos también pueden reflejarse en un menor consumo de alimento y en alteraciones de la respuesta inmunitaria. Asimismo, provocan cambios de comportamiento y mayor desgaste fisiológico. Estas consecuencias pueden afectar el crecimiento y favorecer la susceptibilidad a otras enfermedades.
Para la especialista, el aumento sostenido de las cargas, las lesiones cutáneas o los cambios en alimentación y comportamiento son señales tempranas. Por eso permiten intervenir «antes de que el deterioro del bienestar animal sea evidente».
Nuevas herramientas, pero también nuevos desafíos
La transición hacia otras estrategias de control ya se refleja en los indicadores nacionales. Durante 2025 se utilizaron aproximadamente 12.947 toneladas de peróxido de hidrógeno. Sernapesca registra su consumo por separado de los demás antiparasitarios.
Paralelamente, la investigación evalúa alternativas como los baños de agua dulce. Un estudio de investigadores de Mowi Chile y la Universidad San Sebastián se publicó en línea en 2025. Determinó que exposiciones superiores a 2,5 horas provocaron cerca de un 95% de mortalidad en parásitos juveniles de los estadios chalimus III y IV. Esto ocurrió bajo condiciones experimentales controladas.
Sin embargo, Mancilla enfatiza que la eficacia también depende de la correcta aplicación. En los baños deben controlarse variables como temperatura, oxígeno, concentración del producto y tiempo de exposición. Si estas condiciones no se mantienen, los resultados pueden disminuir y aumentar los riesgos para los peces.
Otro aspecto fundamental es la sensibilidad del parásito. La especialista distingue entre pérdida de sensibilidad y resistencia. La primera corresponde a una menor respuesta frente a un producto. La segunda implica una capacidad heredable de sobrevivir a concentraciones previamente eficaces. Por ello, sostiene que confirmar resistencia «requiere integrar los resultados de los bioensayos, los porcentajes de eficacia de los tratamientos en terreno, y cuando corresponda, la evidencia molecular».
La embarcación Owürkan de SalmoClinic está destinada a realizar tratamientos sanitarios de peces mediante sistemas controlados, una de las alternativas utilizadas en la gestión de la caligidosis. Foto: SCHOTTEL.
El control no puede depender de un solo centro
La especialista también destaca el potencial de los sistemas cerrados de tratamiento, como los wellboats. Estos permiten controlar con mayor precisión las condiciones del baño. Además, retienen los parásitos desprendidos mediante sistemas de filtración.
No obstante, considera que la solución requiere una mirada más amplia. Cuando los centros vecinos operan con distintos criterios o tratan en momentos diferentes, pueden mantenerse focos activos de infestación. Así se facilita el retorno del parásito.
En ese contexto, propone fortalecer el intercambio de información epidemiológica y coordinar las intervenciones. También plantea evaluar sistemáticamente la eficacia de cada tratamiento. El objetivo es adaptar las decisiones a la presión parasitaria y al perfil de sensibilidad de cada zona. No se propone aplicar una misma herramienta en todos los centros.
Así, Chile avanza hacia una menor dependencia de los antiparasitarios. El próximo desafío será lograr que las nuevas estrategias no solo reduzcan las cargas temporalmente. También deberán controlar su reaparición sin comprometer el bienestar de los peces. InfoSALMON también informó sobre un estudio de INCAR e IFOP sobre las hembras del piojo de mar.