El ambicioso proyecto de producir salmón en tierra firme en Florida vuelve a enfrentar turbulencias financieras. Atlantic Sapphire anunció que necesitará recaudar entre US$15 y US$25 millones adicionales para sostener su flujo de caja y continuar avanzando en la Fase 1 de su plan productivo, pese a asegurar que sus mejoras operacionales han mostrado avances en los últimos 18 meses.
La compañía informó al mercado que, aunque el desempeño operativo subyacente es positivo, la evolución del flujo de caja sigue presionada por el calendario de inversiones, los requerimientos de capital de trabajo y desviaciones en los volúmenes y pesos promedio de cosecha, factores que continuaron impactando incluso durante el cuarto trimestre de 2025.
Un préstamo que no bastó
La necesidad de nuevos recursos sorprendió al mercado. En septiembre, Atlantic Sapphire había obtenido un préstamo convertible por US$59,2 millones, que —según la propia empresa— debía cubrir las inversiones y operaciones hasta alcanzar el equilibrio EBITDA en su instalación de Homestead, Florida. Sin embargo, ese financiamiento resultó insuficiente.
El anuncio provocó una reacción inmediata en bolsa: la acción cayó 17,2 %, situándose en US$0,53. Con 36 millones de acciones en circulación, la capitalización bursátil se redujo a unos US$19 millones. De hecho, si la compañía lograra captar fondos en el extremo superior del rango previsto, recaudaría más dinero que su valoración actual de mercado.
El revés se suma a una historia compleja: la aventura de cultivo en tierra en la zona de los Everglades ha significado para los accionistas pérdidas acumuladas por US$617 millones. En términos financieros, los activos —principalmente la enorme instalación productiva— son vistos por algunos analistas como una apuesta de alto riesgo: podrían no valer nada, aunque con condiciones favorables aún podrían generar valor.
La escala como condición de supervivencia
El plan revisado de negocios proyecta alcanzar un volumen de cosecha cercano a 7.000 toneladas en 2026. La empresa ha mostrado avances: la biomasa cosechada creció de 4.365 toneladas en 2024 a 5.096 toneladas en 2025, mientras el peso promedio subió de 1,7 a 2,9 kilos.
Sin embargo, el desafío estructural persiste. Producir peces pequeños en sistemas terrestres ha resultado extremadamente difícil de rentabilizar. La producción aún está lejos de cubrir los costos y la empresa reconoce que para aspirar a beneficios deberá elevar significativamente los pesos promedio, mejorar los precios de venta y, sobre todo, escalar su capacidad productiva.
La Fase 2 del proyecto apunta precisamente a eso: aumentar la capacidad desde 9.500 toneladas a 25.000 toneladas. No obstante, su financiamiento aún está pendiente y dependerá en gran medida de la confianza de los mercados.
Ciencia, técnica y futuro incierto
El debate técnico tampoco ha quedado al margen. Johan E. Andreassen, fundador y exdirector ejecutivo de la compañía, planteó recientemente la interrogante sobre por qué el salmón crece adecuadamente en sistemas interiores hasta cierto punto y luego se estanca. Desde la investigación aplicada, expertos como Per Brunsvik, de Nofima, sostuvieron en el medio ilaks que es posible lograr buen crecimiento en peces grandes en instalaciones terrestres, subrayando el papel clave del régimen de iluminación en el ciclo productivo.
Para Atlantic Sapphire, esas respuestas pueden ser más que académicas. En un escenario de presión financiera y escepticismo del mercado, cada mejora técnica podría marcar la diferencia entre consolidar su modelo o enfrentar su cierre.
El proyecto que buscaba revolucionar la producción de salmón cerca de los mercados de consumo sigue en marcha, pero su continuidad dependerá —una vez más— de capital fresco y de demostrar que la promesa de la acuicultura en tierra puede transformarse en rentabilidad real.


















