Durante su presentación en AquaForum Puerto Varas 2025, la Chief Technology Officer and Chief Sustainability Officer de Mowi, Catarina Martins, delineó una visión que combina ciencia, tecnología y regulación inteligente como los pilares para el futuro de la salmonicultura global. Bajo el lema “Liderando la Revolución Azul”, Martins expuso cómo la empresa busca integrar sustentabilidad, innovación y crecimiento económico sin que uno de estos elementos quede subordinado a los otros.
“La producción, la protección y la prosperidad no compiten entre sí. Debemos lograr las tres al mismo tiempo”, señaló ante el público del foro, organizado por B2B Media Group en Puerto Varas.
Mowi y la “Revolución Azul”
Martins contextualizó el origen de esta estrategia global que se lanzó en 2019 y que establece metas hasta 2030. En sus palabras, el plan no es un documento de buenas intenciones, sino una guía operacional que traduce compromisos ambientales y sociales en acciones medibles, desde la reducción de emisiones hasta el bienestar animal.
La ejecutiva explicó que la Revolución Azul parte de una premisa simple: producir alimentos desde el océano requiere proteger ese mismo océano, garantizando al mismo tiempo que las comunidades costeras puedan prosperar gracias a las actividades vinculadas a la acuicultura. “La ciencia ha demostrado que las industrias del mar pueden ser una herramienta clave para cerrar la brecha hacia los objetivos del Acuerdo de París”, subrayó, recordando la participación de Chile en la iniciativa internacional High Level Panel for a Sustainable Ocean Economy.
Tecnología y sustentabilidad: el modelo Mowi 4.0
Uno de los ejes más destacados de su intervención fue la presentación del programa Mowi 4.0, que impulsa la automatización, digitalización e inteligencia artificial en toda la cadena de valor. Desde algoritmos genéticos para selección de cepas hasta sistemas de alimentación remota y sensores de bienestar animal, Mowi apuesta por la eficiencia inteligente: hacer más con menos, minimizando el impacto ambiental.
El modelo incorpora además proyectos pioneros como las jaulas con paneles solares flotantes, que ya operan en Chile. “Es un ejemplo de cómo la innovación permite reducir el uso de combustibles fósiles. Es el primer proyecto de este tipo dentro de Mowi Global y un referente para toda la industria”, destacó.
Martins también mencionó que Mowi ha logrado una reducción del 34% de su huella de carbono en los alcances 1 y 2, junto con un 100% de certificación sostenible en sus volúmenes de producción y un 89% de impacto mínimo en sedimentos. Estos resultados, dijo, son consecuencia directa de la inversión en ciencia aplicada y de una visión corporativa que entiende la sustentabilidad como una herramienta competitiva.

Regulación basada en evidencia: el desafío chileno
En la misma línea, la ejecutiva hizo un llamado a fortalecer el marco regulatorio chileno. “Las decisiones deben ser basadas en evidencia científica, no en opiniones. La regulación tiene que ser predecible para

dar seguridad a las inversiones y permitir el desarrollo de nuevas tecnologías y buenas prácticas”, afirmó.
Este enfoque coincide con lo que Martins expresó también en posterior entrevista, donde profundizó en los tres principios que, a su juicio, deberían guiar la regulación ambiental y productiva del país: ciencia, previsibilidad y posibilidad de crecimiento. “Es fundamental premiar a las industrias que hacen bien las cosas, que invierten en tecnología y sostenibilidad”, sostuvo.
Además, apuntó a un desafío particular para Chile: agilizar el desarrollo de vacunas como una vía directa para aumentar la sustentabilidad del cultivo. “Las regulaciones deberían permitir avanzar más rápido en innovación sanitaria, porque eso marcaría una diferencia enorme”, subrayó.
A cinco años del plan: avances y orgullo
Consultada por InfoSALMON respecto a los avances alcanzados desde el lanzamiento del plan en 2019, Martins respondió con satisfacción: “Estoy muy orgullosa de la reducción de nuestra huella de carbono y del incremento del uso de energías renovables. En Chile tenemos los primeros paneles solares de todo Mowi global. Es impresionante ver esa jaula flotante que nos permite reducir el uso de combustibles fósiles.”
El balance, a cinco años de la Revolución Azul, muestra un progreso sostenido en las métricas de sustentabilidad y un cambio cultural dentro de la compañía: innovación y responsabilidad ambiental como sinónimos de competitividad.
Producción, protección y prosperidad
Hacia el cierre de su ponencia, Martins resumió su mensaje con una visión integradora que trasciende la empresa y apunta al futuro de toda la industria salmonera. “La regulación debe impulsar las tres cosas al mismo tiempo: la producción, la protección y la prosperidad”, recalcó. Para ella, estas dimensiones solo pueden convivir si se sustentan en evidencia científica, estabilidad regulatoria y un ecosistema que premie la innovación.
Con Chile como segundo mayor productor del grupo Mowi, Martins reafirmó el compromiso global de la compañía con el país y con su papel estratégico en la seguridad alimentaria mundial.
“Al final del día, lo que hacemos es producir alimento, y eso tiene un significado planetario. Contribuimos a la seguridad alimentaria, a la resiliencia climática y a una nutrición más saludable para el futuro”, concluyó.



















