Con una convocatoria cercana al centenar de asistentes, el estudio Carey realizó el seminario “Data Centers en Chile: condiciones para convertirse en hub digital regional”, un encuentro de alto nivel que reunió a autoridades, representantes de la industria, inversionistas, asesores legales y expertos en infraestructura digital. El objetivo: analizar, desde una mirada técnica y estratégica, los factores que hoy condicionan el desarrollo de los data centers en el país.
El evento destacó por su enfoque integral, articulando visión país, inversión, regulación, energía y permisos ambientales, en un momento decisivo para el posicionamiento de Chile en la economía digital regional y global.
Una decisión estratégica de país
La jornada fue inaugurada por Jorge Ugarte, socio del equipo corporativo, de fusiones y adquisiciones de Carey, quien contextualizó el escenario competitivo internacional en el que se insertan los proyectos de data centers.
“Esta no es una discusión sectorial, sino una decisión estratégica de país, donde la velocidad, la certeza jurídica y la coordinación institucional son determinantes”, afirmó Ugarte, subrayando la creciente competencia entre países por atraer inversiones en infraestructura digital.
Infraestructura digital: presente, no futuro
El keynote principal estuvo a cargo de Francisco Basoalto, presidente de la Asociación Chile Data Centers y director general de Equinix Chile y Perú, quien recalcó que los data centers se han convertido en un activo crítico para la competitividad, la atracción de inversión extranjera y el desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial.
“Los data centers no son el futuro, son el presente. La inversión en infraestructura digital no espera: cuando no hay claridad en plazos, reglas o disponibilidad de energía, el capital se mueve a otros destinos”, advirtió Basoalto, destacando que Chile posee ventajas relevantes, pero debe habilitarlas con decisión.
Coordinación, permisos y energía: los principales desafíos
El panel central, moderado por Jorge Ugarte, reunió a Natalia López, gerente de Infraestructura Digital de Desarrollo País, junto a los socios de Carey y especialistas en materias ambiental y energética, Manuel José Barros y José Miguel Bustamante.
Durante la conversación hubo consenso en que Chile cuenta con una base sólida —conectividad internacional, estabilidad institucional y una matriz energética con alto componente renovable—, pero enfrenta desafíos críticos en coordinación público-privada, permisos, planificación energética y predictibilidad regulatoria.
“Convertirse en un hub digital requiere alinear múltiples capas del Estado y del sector privado. No basta con tener proyectos o interés inversor; se necesita una mirada sistémica y de largo plazo”, señaló Natalia López, destacando el rol de la infraestructura digital como política pública.
Permisos claros y energía oportuna
Desde la perspectiva regulatoria y territorial, Manuel José Barros enfatizó que muchos proyectos se entrampan por criterios dispares, baja trazabilidad y falta de anticipación de conflictos, lo que afecta directamente los plazos y la certeza jurídica.
“La discusión no es ambiental versus desarrollo, sino cómo diseñamos procesos de permisos claros, predecibles, ágiles y técnicamente robustos, que reduzcan la judicialización y permitan avanzar con legitimidad”, explicó.
Por su parte, José Miguel Bustamante subrayó que la energía es una condición habilitante central para el desarrollo de data centers y que la planificación debe anticiparse a la demanda futura.
“Chile tiene una ventaja comparativa en su matriz energética, pero esa ventaja debe transformarse en acceso oportuno y planificación de largo plazo. Si no se toman decisiones hoy, la infraestructura digital simplemente no va a llegar”, advirtió.
Un diálogo abierto para una agenda digital habilitante
El seminario concluyó con un espacio de conversación entre los distintos actores presentes, reflejando el interés transversal por avanzar en una agenda que permita destrabar inversiones y consolidar a Chile como un hub digital regional, capaz de competir en la economía digital del siglo XXI.


















