Los líderes de Blumar, Camanchaca, Multi-X y SalmonChile participaron en el panel “Chile” durante la International Salmon Week organizada por Intrafish, donde analizaron el presente y las proyecciones de la salmonicultura chilena en un escenario marcado por los aranceles en Estados Unidos, la política interna y el crecimiento de la demanda en Asia.
Aunque algunos analistas proyectan cosechas récord para Chile en 2026, la visión de los ejecutivos es más matizada. El CEO de Blumar, Gerardo Balbontín, fue claro: “No esperamos realmente una cosecha récord; diría que será un año normal”, advirtiendo que están “un poco asustados” por el volumen que se está cosechando hacia fines de este año, tanto en Chile como en Noruega.
Desde Multi-X, Cristián Swett coincidió en que el crecimiento no será explosivo: “Este año va a haber crecimiento respecto de 2024, pero si uno compara con 2023, la cosecha es muy similar, así que no es que estemos creciendo masivamente”, proyectando para 2026 un aumento acotado, “probablemente en torno al 5%”.
Por su parte, el presidente de SalmonChile, Arturo Clément, recordó que la última década ha sido de expansión muy acotada: “En el caso de Chile, en los últimos 10 años el crecimiento promedio anual fue solo de 1%. La producción ha sido muy estable en esta década”.

Aranceles en EE.UU y el giro hacia Asia y América Latina
Uno de los ejes centrales del debate fueron los aranceles del 10% que enfrenta el salmón chileno en Estados Unidos, su principal mercado. Swett no dejó espacio para dudas: “Los aranceles son hoy el mayor obstáculo que tenemos, considerando lo grande que es la piscina de Estados Unidos para Chile”, aunque subrayó que esta presión está empujando a las empresas a “diversificar mucho más su portafolio”, con crecimientos relevantes en China, Brasil y el resto de Latinoamérica.
El CEO de Camanchaca, Ricardo García, explicó que esta situación ya gatilló un cambio estratégico: “La situación de aranceles generó, como era de esperarse, un cambio en la estrategia comercial de todos los productores, saliendo del país que impuso el arancel y favoreciendo otros mercados”, recordando que hoy Chile exporta a “un poco más de 100 países en todo el mundo”.
Sobre una posible rebaja arancelaria, las visiones en el panel fueron dispares. Mientras Clément enfatizó que el objetivo es “volver a arancel cero”, pero admitió que la decisión final está “en manos del gobierno de Estados Unidos”, García fue mucho más pesimista: “No creo que tengamos chances de eludir el arancel en el corto plazo. Es una política bipartidista y no veremos una relajación en varios años”.
De “gobierno que no nos quiere” a industria en el centro del debate
El cambio de ciclo político en Chile también fue tema obligado. Balbontín habló con franqueza sobre la relación pasada con La Moneda: “Hemos tenido cuatro años de un gobierno que no quiere a la industria del salmón”, pero valoró que, en paralelo, “hoy todos saben qué es la industria del salmón y su importancia para el sur de Chile”.
A su juicio, lo realmente novedoso es que el sector dejó de ser invisible: “Si uno compara los programas políticos de los candidatos, todos hablan de cómo mejorar y hacer crecer la industria del salmón. Eso no había pasado antes. El salmón era casi invisible para los políticos”, afirmó, destacando que hoy, “de derecha a izquierda”, la salmonicultura está en el centro de la discusión programática.
Desde Multi-X, Swett planteó tres líneas en las que el nuevo gobierno podría incidir: abrir espacio para el crecimiento desbloqueando autorizaciones, simplificar regulaciones que “solo agregan costo” y reducir la incertidumbre que generan los procesos de evaluación ambiental, que hoy añaden un nivel de riesgo operativo previo a cualquier proyecto.
García, en tanto, advirtió que uno de los riesgos más relevantes viene de la arena político-social: la influencia de grupos ambientalistas radicales. Afirmó que la industria enfrenta “un desafío muy fuerte relacionado con grupos ambientalistas radicales que han penetrado e influido en la política pública, particularmente en Chile, y también en algunos medios fuera del país”, señalando que esa presión ha sido “muy influyente” en el gobierno actual.
Asia como gran oportunidad y el salmón como “superalimento”
En materia de mercado, el panel coincidió en que la demanda de salmón seguirá creciendo, pero con una geografía distinta. Para Clément, la clave es acompañar el ritmo de consumo: “La demanda ha sido muy positiva en las últimas dos décadas. Si podemos crecer en línea con la dinámica de la demanda, todos podemos tener un muy buen futuro para el negocio”.
Balbontín subrayó el posicionamiento nutricional del producto: “El salmón es un superalimento, y todo lo que producimos finalmente se consume”, recordó, indicando que este año la oferta global crecería cerca de 9%, mientras que en 2026 el aumento sería mucho menor, lo que podría sostener mejores precios.
García puso el foco en Asia como el gran motor de crecimiento: explicó que, mientras Europa es un mercado maduro y Estados Unidos aún tiene espacio por consumo per cápita, “la región donde hay una oportunidad gigantesca es Asia”. En China, precisó, el consumo per cápita de salmón es apenas “un veinteavo” del europeo o estadounidense y se proyecta que unos 100 millones de consumidores de clase media se incorporen al mercado en los próximos cinco años. “Si uno mira el crecimiento real de la demanda global, hay un solo lugar: Asia”, sentenció.
Coho, Magallanes y la diversificación productiva
El panel también abordó el rol del salmón coho como especie con potencial estratégico para Chile. Clément destacó la transformación que ha vivido esta producción: “Coho se ha adaptado muy bien, con mortalidades muy bajas y un crecimiento muy rápido. Es un pez realmente fantástico”, agregando que el trabajo en genética y la transición desde huevos importados a una base doméstica han sido clave.
García complementó que, tras años de mejoramiento, el coho muestra mayor resistencia frente a SRS y caligus, y estimó que podría pasar de representar cerca de 20% de la producción chilena a “algo cercano a un tercio” en una década, siempre que se desarrollen nuevos mercados más allá de Japón.
Sobre el territorio, Balbontín resaltó la experiencia de Blumar y Multi-X en Magallanes, pese al incendio que destruyó una planta de proceso en 2024: hoy ambas compañías operan en otras instalaciones y están “muy contentas” con los resultados productivos en la región. “Magallanes se ha probado como una excelente zona de cultivo, con muy buenas condiciones sanitarias”, afirmó, señalando que, si la industria crece, será allí donde se vea buena parte de la expansión.
El legado de Arturo Clément y una industria más visible
Hacia el final del panel, hubo espacio para reconocer la trayectoria de Arturo Clément, quien dejará la presidencia de SalmonChile tras casi una década. García resumió su aporte como “notable”, destacando que hoy la salmonicultura está sentada “en la misma mesa con las principales industrias que soportan el crecimiento y el desarrollo económico de Chile”, y que la actividad “ya está en la mente de los políticos” que escribirán la política pública del futuro.
Balbontín, por su parte, enfatizó que bajo el liderazgo de Clément, la industria se volvió visible para la ciudadanía y para el mundo político: “Hoy es una industria visible para la población, visible para los políticos”, dijo, valorando el trabajo de SalmonChile durante un periodo marcado por crisis y por un gobierno que no miraba con buenos ojos al sector.
Para Cristián Swett, su aporte se explica en su propia historia: “Fue mi jefe alrededor de 10 años—, luego director en Ventisqueros y, en paralelo, presidente de SalmonChile. Ha asumido muchos roles y ha hecho aportes muy relevantes.
Como presidente de SalmonChile ha sido el que más tiempo ha estado en el cargo, casi 10 años, y ha sido una contribución enorme: puso al salmón en la economía chilena donde tiene que estar; antes era una industria muy regional del sur y en Santiago no se consideraba ni se hablaba de ella, hoy es parte del debate y basta mirar la elección presidencial, donde todos los candidatos hablan de salmón, para ver ese logro”.
En conjunto, los ejecutivos proyectan a una salmonicultura chilena que mira con cautela el corto plazo —por los aranceles y la regulación—, pero que ve en la diversificación de mercados, el crecimiento de Asia y el desarrollo de especies como el coho una base clara para sostener su rol como actor clave en la oferta mundial de proteínas del mar.


















