Este viernes, la corte suprema dictaminó que los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump son ilegales, marcando un alivio para los grandes exportadores de salmón.
El caso se centró en el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). El Presidente había invocado esta ley (diseñada originalmente para crisis de seguridad) para aplicar recargos de al menos un 10% a socios comerciales como Chile-Noruega, y hasta un arancel del 25% a las importaciones desde Canadá.
Para la industria salmonera, que opera con márgenes estrechos y una alta competividad, estos aranceles funcionaban en la práctica como un impuesto directo que comprimía las ganancias, encarecía el producto final en los supermercados estadounidenses y amenazaba con reestructurar las cadenas de suministro.
¿Por qué la corte dijo «no»?
El tribunal aplicó lo que en derecho estadounidense se conoce como la «Major Questions Doctrine». El juez presidente de la corte, John Roberts, quien redactó la opinión mayoritaria, explicó que si el presidente desea ejercer un poder de impacto económico tan gigantesco, necesita un permiso explícito y claro del congreso norteamericano.
La ley IEEPA permite al presidente «regular» importaciones durante emergencias, pero la corte concluyó tajantemente que «regular» no es sinónimo de cobrar impuestos o fijar aranceles. El poder sobre los impuestos, recae en el poder legislativo.
El desafío de los reembolsos
La anulación de la medida no solo detiene el cobro a futuro, sino que abre la oportunidad de que los países y empresas afectadas puedan exigir el reembolso de lo pagado. Esta eventual inyección de liquidez retroactiva para los importadores podría dinamizar fuertemente los pedidos futuros hacia los centros de cultivo en el sur de Chile y Europa.
Hasta diciembre del 2025, la Oficina de Aduanas de EE.UU (CBP) había recaudado US$ 134.000 millones de más de 300.000 importadores. Sin embargo, los jueces advirtieron que el proceso de devolución será administrativamente complejo.
Tranquilidad a futuro
Más allá de las complejidades legales, el veredicto de este viernes devuelve la estabilidad a los mercados de exportación. Para los productores de salmón, el mensaje desde Washington es claro: el mercado estadounidense vuelve a sus reglas tradicionales, donde cualquier levantamiento de barreras arancelarias requerirá el lento y debatido consenso del Congreso, y no dependerá de la rapidez de un decreto presidencial.


















