La acuicultura, una industria vital para la alimentación global, enfrenta un desafío constante: el estrés en los peces de cultivo. Particularmente en el salmón del Atlántico (Salmo salar), la reducción en la ingesta de alimento es una respuesta común ante el estrés, afectando directamente su crecimiento y eficiencia.
Un reciente estudio científico ha revelado la compleja interacción de regulación cruzada entre las vías de respuesta al estrés y los circuitos que controlan el apetito en alevines de esta especie, sugiriendo que la respuesta biológica depende crucialmente del tipo y duración del estrés.
El Dúo Dinámico: Eje HPI y Sistema de Melanocortina
La investigación se centró en el diálogo entre dos sistemas neuroendocrinos clave:
El Eje Hipotalámico-Pituitario-Interrenal (HPI): El principal coordinador de la respuesta fisiológica al estrés en los peces. Se activa por el Factor Liberador de Corticotropina (Crf), desencadenando una cascada hormonal que culmina en la producción de cortisol. Esta respuesta moviliza energía para la supervivencia, a menudo a costa del crecimiento y la alimentación.
El Sistema de Melanocortina Hipotalámica: El centro regulador del apetito y la homeostasis energética, donde interactúan neuropéptidos que promueven la alimentación (orexigénicos, como el npy y Agrp) y los que la suprimen (anorexigénicos, como pomc y cart).
A pesar de que ambos son esenciales para la gestión de la energía, la forma en que se comunican bajo diferentes escenarios de estrés ha sido hasta ahora un misterio.
Estrés Crónico: La supresión persistente del apetito
Los alevines de salmón fueron expuestos a 21 días de estrés crónico impredecible (UCS). Los resultados fueron claros:
- Comportamiento Alimentario: El estrés crónico redujo significativamente la ingesta de alimento (hasta un 16% menos) y el contenido gastrointestinal (intestino medio y posterior), lo que resultó en un aumento drástico del índice de conversión alimenticia (FCR) (1.4 vs. 0.6 en control), indicando una menor eficiencia de crecimiento.
- Regulación Molecular: A pesar de que los niveles de crf1 (gen clave del eje HPI) no se alteraron, se observó una reducción significativa del neuropéptido orexigénico (npya1) y, simultáneamente, del neuropéptido anorexigénico (cart2b).
En este contexto, la reducción tanto de la señal de «comer» (npya1) como de la señal de «no comer» (cart2b) después del estrés crónico prolongado sugiere una respuesta compensatoria para ahorrar energía ante la supresión prolongada del apetito.
Estrés agudo: El mecanismo contrarregulador se activa
Tras el estrés crónico, los peces fueron expuestos a un nuevo factor estresante agudo. Esta exposición reveló una dinámica diferente:
- Activación del Eje HPI: Se observó un aumento transitorio y significativo de los parálogos de crf1 en el grupo de estrés crónico, lo que indica la reactivación del eje HPI.
- Regulación del Apetito: Hubo una regulación al alza de los neuropéptidos orexigénicos (npya1 y npya2), los cuales fueron significativamente más altos en los peces crónicamente estresados que en los controles. Paralelamente, los niveles del anorexigénico cart2b se normalizaron, volviendo a los niveles del grupo de control.
Este patrón de aumento de los neuropéptidos orexigénicos en el grupo crónicamente estresado sugiere la activación de un mecanismo compensatorio para contrarrestar la anorexia inducida por el estrés crónico y restaurar el equilibrio homeostático del apetito. Los investigadores destacan que este hallazgo subraya cómo la historia de estrés de un pez puede modular su respuesta ante un nuevo desafío.
Una interacción tiempo-dependiente
El estudio confirma la interdependencia entre el eje HPI y la regulación del apetito en el salmón del Atlántico, demostrando que su regulación cruzada es dependiente de la duración y el tipo de estrés. El estrés crónico impone una supresión metabólica persistente, mientras que el estrés agudo en peces previamente estresados activa un mecanismo neuroendocrino contrarregulador para intentar restaurar la ingesta de alimento.
Estos hallazgos son cruciales para el bienestar animal en la acuicultura, proporcionando las bases para desarrollar estrategias de manejo que mitiguen el impacto negativo del estrés en el apetito, el rendimiento y la eficiencia de conversión alimenticia de los salmones.


















