El Gobierno escocés ha anunciado a través del jefe de grupo de la Inspección de Sanidad Pesquera (FHI), Charles Allan, el éxito en las medidas implementadas para controlar el número de piojos de mar en las pisciculturas de Escocia. Estos resultados positivos se atribuyen, en parte, al nuevo requisito de informar semanalmente sobre el número de piojos, según lo presentado ante la Comisión de Asuntos Rurales e Islas (RAI) del Parlamento escocés.
La voz de la FHI sobre la situación de los piojos de mar
Sobre el particular Allan informó que «creo que la situación de los piojos de mar en las instalaciones de Escocia ha cambiado significativamente. Hemos visto que el número de piojos de mar ha disminuido en los centros de cultivo. Las declaraciones fueron emitidas, durante la segunda sesión de la Comisión RAI, que examina la industria del salmón escocés, en seguimiento a una investigación previa del año 2018.
Datos
Según los datos proporcionados, el nivel legal de seis piojos de mar por pez, que anteriormente requería intervención obligatoria, solo se ha superado una vez en el último año informado». Allan enfatizó que el papel de la FHI no es solo hacer cumplir las sanciones, sino fomentar la mejora continua en el manejo de los piojos de mar en las poblaciones de peces de las pisciculturas escocesas.

En otro orden, también se abordaron preocupaciones sobre los casos en los que los acuicultores no habían registrado «ningún recuento» de piojos de mar.
Allan explicó que existen razones justificables para esta omisión, como condiciones climáticas adversas o consejo veterinario, así como el proceso de anestesia de los peces antes de su venta, que requiere un período de tiempo antes de que se realice el conteo de piojos.
Nuevos enfoques y tratamientos
Otro aspecto que se destacó fueron los nuevos enfoques adoptados por los acuicultores, como tratamientos termolubricador, hidrolizador y de agua dulce, que han contribuido a mejorar la situación, junto con prácticas de cultivo adecuadas, como los sitios de barbecho para reducir las poblaciones de piojos de mar.
Finalmente, Allan aclaró que los tratamientos contra los piojos de mar no son inherentemente dañinos, siempre y cuando se administren adecuadamente en animales clínicamente sanos. Sin embargo, advirtió sobre posibles riesgos cuando la salud de los peces ya está comprometida, lo que podría resultar en pérdidas después del tratamiento.



















