Tomémonos un momento para observar dónde comienza realmente todo en la cadena de suministro de la acuicultura: los alimentos. Creo que es ampliamente reconocido que el programa de certificación Best Aquaculture Practices (BAP) implica auditorías de centros de cultivo, plantas de procesamiento y fábricas de alimentos, pero no dedicamos suficiente tiempo a hablar sobre los alimentos en sí y de dónde provienen los ingredientes.
“Al liderar el equipo de Desarrollo de Mercado de GSA, trabajo con partes interesadas de toda la cadena de suministro de productos del mar, tanto del sector cultivado como del silvestre. Con un doctorado en nutrición de peces y experiencia trabajando con la industria de la soja y las empresas de alimentos, los alimentos acuícolas siempre serán un tema que me apasiona”, comentó Steve Hart, vicepresidente senior de Desarrollo de Mercado de GSA.
“Todas las partes interesadas de GSA deben saber cuán seriamente tomamos los problemas de los alimentos, ya que residen en la intersección de la pesca y la acuicultura. Me enorgullece que GSA haya incorporado requisitos de abastecimiento responsable en sus estándares y haya sido uno de los primeros en adoptar la adición de requisitos de soja y aceite de palma certificados”, destacó Hart.
Añadido al Estándar de Fábricas de Alimentos en 2017, con una fecha de implementación de junio de 2022, fue un requisito de que el 50% de toda la soja y el 100% de todo el aceite de palma suministrado por las fábricas de alimentos certificadas por BAP deben provenir de un productor de soja o aceite de palma certificado.
BAP también requiere que el 50% de toda la harina de pescado y el aceite de pescado suministrado por las fábricas certificadas sea de origen responsable, un nivel que aumenta al 75% para los alimentos de salmónidos. Solo en los últimos dos años, las fábricas de alimentos certificadas por BAP produjeron 10,3 y 10,7 millones de toneladas métricas de alimento (2023 y 2024, respectivamente).
“Y solo en esos dos años, estimo que se añadieron más de 2 millones de toneladas métricas de soja certificada y 1,5 millones de toneladas métricas de productos pesqueros de origen responsable a los alimentos certificados por BAP. Al reflexionar sobre cómo GSA puede tener un impacto medible y ser un motor de mejora, este es un comienzo significativo”, resaltó el profesional.

Avances y desafíos pendientes
“Pero no es suficiente, lo sabemos. También sabemos que los desafíos del cambio climático que enfrenta el sector de productos del mar continúan aumentando, por lo que BAP también necesita adaptarse. Y sabemos el impacto que ingredientes como la soja pueden tener en los compromisos de nuestras partes interesadas con sus propios objetivos climáticos, por lo que necesitamos ayudarlos a alcanzar esos objetivos. Como resultado, GSA se compromete a continuar realizando cambios y fortaleciendo su Estándar de Fábricas de Alimentos”, enfatizó el experto.
Este proceso ya ha comenzado convocando a un grupo de expertos de toda la cadena de suministro de productos del mar, minoristas, ONG y empresas de tecnología con el propósito de hacer recomendaciones a GSA sobre la reducción del riesgo de deforestación y conversión en los alimentos acuícolas que se pueden abordar en el Estándar de Fábricas de Alimentos.
Además, GSA compartirá el progreso de estas reuniones y los cronogramas asociados a medida que se desarrollen. “Y al igual que todos los estándares administrados por GSA, cualquier cambio que implementemos será desarrollado por el Comité de Supervisión de Estándares, compuesto por productores, académicos y grupos de conservación para garantizar que refleje una amplia participación de las partes interesadas, además de los requisitos del mercado”, indicó Hart.
¿Cómo aumentamos rápidamente los alimentos certificados por BAP por encima de los 2 millones de toneladas métricas de soja certificada libre de deforestación y conversión con los limitados suministros globales actuales? ¿Cómo fortalecemos los requisitos de abastecimiento de otros ingredientes de los alimentos para proporcionar garantías más sólidas? ¿Cómo logramos estos objetivos sin dejar de hacerlos alcanzables y prácticos para los productores, especialmente los pequeños agricultores que representan alrededor del 90% de la producción mundial? ¿Cómo colaboramos para mejorar no solo el suministro de alimentos, sino todos los productos del mar? Estas son las preguntas que en GSA están comprometidos en abordar este año.


















