No son pocas las veces que hemos escuchado esta frase cuando, con orgullo, a mí o a mis socios nos ha tocado explicar lo que hacemos en InFood Protein: “Somos una empresa de biotecnología en donde desarrollamos ingredientes para nutrición animal a partir de insectos, específicamente de larvas de mosca soldado negro”. Sorprendidas también quedan las personas al enterarse gratamente de que la industria salmonera nacional es una de las pioneras en incorporar este tipo de ingredientes en las dietas de sus peces.
Si bien las larvas de la mosca soldado negro han demostrado ser una excelente fuente de proteína —con un contenido que oscila entre un 40 % y un 45 % en peso seco, alcanzando incluso más del 60 % en harina desgrasada—, sus mayores atributos están asociados a los beneficios ambientales de su proceso de crianza. Esto se debe a la notable capacidad de las larvas para alimentarse de un amplio espectro de residuos orgánicos, transformando grandes volúmenes en productos de valor en un corto período de tiempo.
Un dato interesante es que 1 kg de huevos de este insecto puede producir la cantidad de larvas suficiente para procesar 25 toneladas de residuos en solo 8 días, bajo condiciones controladas. Estas “recicladoras naturales” luego se convierten en ingredientes con una baja huella de carbono, contribuyendo así a la sostenibilidad de las industrias en las que se utilizan. Esto es, sin duda, enormemente positivo dado el contexto climático que enfrentamos.
Es importante mencionar que, aunque la acuicultura es uno de los sistemas productivos de proteína animal con menor huella de carbono en el mundo, sus mayores emisiones están vinculadas al alimento, específicamente a los ingredientes empleados en su fabricación.
El cultivo de insectos a escala industrial ha ganado relevancia en los últimos años, y diversas investigaciones han demostrado que la composición nutricional de la proteína no solo satisface las necesidades dietéticas de los salmónidos, sino que también puede mejorar su salud intestinal y fortalecer su sistema inmunológico.
Mejoras en la inmunidad y salud intestinal
Un ejemplo destacado es el trabajo del Dr. Vikas Kumar, de la Universidad de Idaho, quien, en ensayos de alimentación en trucha arcoíris, observó que la incorporación de proteína de larvas de mosca soldado negro prevenía eficazmente la enteritis intestinal inducida por la soya. Esto fue respaldado por una disminución en la regulación de genes proinflamatorios y una mejora en la inmunidad innata.
Además, se ha descrito en la harina de larvas la presencia de moléculas bioactivas, como la quitina, un polisacárido presente en el exoesqueleto de estas, que actúa como prebiótico natural en los peces, promoviendo la salud intestinal. Sin embargo, es importante destacar que niveles elevados de quitina en la harina pueden tener efectos adversos, interfiriendo con la digestión y la biodisponibilidad de otros nutrientes esenciales.
Otros compuestos relevantes son los péptidos antimicrobianos (PAMs), pequeñas moléculas peptídicas con la capacidad de combatir una amplia gama de microorganismos, como virus, bacterias y parásitos. La presencia de estas moléculas no es sorprendente, dado el entorno natural de las larvas, que se alimentan de residuos orgánicos en descomposición.
Propiedades del aceite de larva y beneficios en el salmón
Respecto al aceite extraído de ellas, su uso en acuicultura ha sido limitado debido a su escaso contenido de ácidos grasos poliinsaturados omega-3. Sin embargo, más del 70 % de su composición corresponde a ácidos grasos saturados, y el resto en su mayoría, a ácidos grasos monoinsaturados, lo que lo convierte en una fuente interesante y rápida de energía.
Aunque comúnmente se consideran “grasas malas”, el Dr. Erling Olaf Koppang, de la Norwegian University of Life Sciences (NMBU), sugiere que la limitada presencia de estas grasas en dietas de salmónidos podría estar vinculada al desarrollo de inflamación y necrosis grasa. En este contexto, el aceite de larva se perfila como un ingrediente prometedor, destacando además su alto contenido de ácido láurico (más del 50 %), reconocido por sus propiedades antibacterianas, antioxidantes y antiinflamatorias.
También quisiera destacar los resultados presentados por la Dra. Turid Mørkøre en el congreso AQUA 2024 en Copenhague. Junto a Zahra Yousefi y empresas como Aller Aqua Norway y Austevoll Seafood, evaluaron la incorporación de proteína de larvas de mosca soldado negro en dietas para trucha y salmón Atlántico durante su fase de engorda en agua de mar. Los resultados fueron muy prometedores: menor incidencia de gaping, mayor firmeza y mejor textura en los filetes de salmón alimentados con esta proteína, en comparación con los de la dieta control. Además, los consumidores calificaron estos filetes como más firmes, jugosos y con mejor aceptación general.
La importancia de la colaboración
En InFood Protein la innovación y el desarrollo de productos relacionados al cultivo de insectos es algo que nos motiva constantemente, es así como en colaboración con destacados investigadores nacionales como el Dr. Alex Romero de la Universidad Austral de Chile hemos obtenidos avances y resultados preliminares muy prometedores en relación a desafíos tan importantes como la melanosis, un trastorno pigmentario que genera pérdidas significativas en la industria. Aprovecho esta oportunidad para invitar a quienes estén interesados a conversar sobre estos avances.
Estoy seguro de que esta columna ha logrado despertar el interés de más de algún lector sobre el gran potencial que tiene el cultivo de insectos en nuestra salmonicultura. Sin embargo, transformar esta visión en una realidad que beneficie al sector requiere el apoyo y la colaboración de todos. Consolidar el cultivo de insectos a nivel nacional no solo es una meta alcanzable, sino una oportunidad de posicionar a Chile como líder en sostenibilidad e innovación en la industria acuícola, porque hay que recordar que los salmones en su entorno natural también se alimentan de insectos ¡Por algo será!



















