El virus de la miocarditis (PMCV, por sus siglas en inglés) ha sido objeto de creciente interés en la investigación científica y en la acuicultura, debido a su papel como agente causal del Síndrome de Cardiomiopatía (CMS) en el salmón del Atlántico (Salmo salar). Esta enfermedad, caracterizada por una necrosis progresiva del músculo cardíaco, ha afectado la industria salmonera de países como Noruega, Chile, Escocia, Irlanda e Islas Feroe.
En este escenario, una nueva investigación publicada en Frontiers in Microbiology acaba de aportar una pieza clave en la comprensión de este virus: la caracterización de la proteína p33, un componente único en su genoma que cumple funciones multifuncionales y podría ser determinante en la capacidad del PMCV para infectar a un huésped vertebrado.
Una proteína única en la evolución viral
A diferencia de otros virus de su mismo orden (Ghabrivirales), que generalmente infectan organismos unicelulares como hongos y protozoos, el PMCV es el primero descrito en vertebrados. Para lograrlo, el virus parece haber desarrollado estrategias adicionales de adaptación, entre ellas la inclusión de un tercer marco de lectura abierto (ORF3) en su genoma, encargado de codificar la proteína p33.
Lo que hace a p33 especialmente intrigante es que no guarda similitud con ninguna proteína viral o celular conocida. Sin embargo, los análisis revelan que contiene dominios con similitud a quimioquinas en su extremo N-terminal y una región hidrofóbica transmembrana en su extremo C-terminal. Estas características sugieren que la proteína participa en procesos críticos para la infección viral, como la interacción con las membranas celulares y la liberación de partículas virales al medio extracelular.

Escisión y multifuncionalidad
El estudio demostró que la proteína p33 no permanece intacta dentro de las células infectadas. Por el contrario, se procesa en péptidos más pequeños con funciones diferenciadas:
- Péptidos N-terminales similares a quimioquinas: se secretan al exterior de la célula y exhiben actividad citotóxica, incluso cuando se expresan de forma independiente.
- Péptidos C-terminales con regiones hidrofóbicas: permanecen asociados a las membranas celulares, donde parecen ser esenciales para el correcto procesamiento y localización de la proteína.
Este mecanismo de escisión y secreción otorga a p33 un papel multifuncional. Por un lado, contribuye a la citotoxicidad en las células huésped, y por otro, facilita la liberación del virus, un rasgo poco común entre los pistolvirus, la familia viral a la que pertenece PMCV.

Implicaciones en la patogénesis
La infección por PMCV genera una inflamación inicial en el corazón del salmón, seguida de necrosis miocárdica grave. Los investigadores han detectado la presencia de p33 directamente en cardiomiocitos degenerados, lo que refuerza la hipótesis de que esta proteína juega un papel central en la destrucción celular asociada al CMS.
In vitro, los efectos citotóxicos de p33 parecen combinar procesos apoptóticos y necróticos. Si bien aún no está totalmente claro si la liberación viral depende directamente de esta proteína, los resultados apuntan a que podría ser un mecanismo clave de propagación.
Los hallazgos también sugieren que variantes naturales de p33 con cambios mínimos en su secuencia podrían influir en la virulencia del virus, un aspecto que abre nuevas preguntas sobre la evolución y adaptación del PMCV en poblaciones de peces de cultivo.
Un eslabón en la evolución de los pistolvirus
La clasificación del PMCV dentro de la familia Pistolviridae representa un hito en la comprensión de los virus de ARN de doble cadena. A diferencia de los totivirus clásicos que infectan organismos simples, los pistolvirus parecen haber adquirido proteínas adicionales que les permiten superar defensas inmunes más complejas y transmitirse de forma extracelular.
La proteína p33 encaja en este contexto como un ejemplo de innovación evolutiva. Su estructura combina rasgos de quimioquinas virales o “viroquinas” y viroporinas, proteínas pequeñas que forman poros en las membranas celulares. Estas características podrían explicar cómo un virus originalmente asociado a huéspedes unicelulares fue capaz de adaptarse a organismos multicelulares como los peces.
Algunos investigadores incluso plantean que p33 podría haber surgido de un evento de transferencia genética horizontal, quizás a partir de toxinas de otros virus ancestrales, aunque esta hipótesis aún requiere más evidencias.
Relevancia para la acuicultura y la ciencia
La comprensión de la proteína p33 no solo amplía el conocimiento básico de la evolución viral, sino que también tiene un impacto práctico en la salmonicultura. Actualmente no existen vacunas contra el CMS, y la capacidad del virus para dañar el corazón de los salmones continúa siendo un problema económico y sanitario en la producción.
Identificar las funciones de p33 abre la posibilidad de diseñar estrategias específicas de control, ya sea mediante antivirales que bloqueen su procesamiento o a través de vacunas que induzcan una respuesta inmune dirigida contra sus dominios clave.
Un paso más en el rompecabezas
Aunque muchas preguntas persisten, este estudio marca un avance significativo en la comprensión del PMCV y su proteína p33. La investigación sugiere que la escisión y los dominios definidos de esta proteína determinan funciones críticas, desde la citotoxicidad hasta la liberación viral, y que su papel podría ser fundamental en la patogénesis del CMS.
Más allá de su impacto en la acuicultura, el caso de p33 ofrece un ejemplo fascinante de cómo los virus evolucionan para adaptarse a nuevos huéspedes, superando barreras biológicas y generando innovaciones moleculares que desafían nuestra comprensión de la biología viral.


















