La industria acuícola noruega enfrenta un punto de inflexión en su cadena de suministro. En medio de un escenario de mayores restricciones comerciales hacia Rusia, el uso de materias primas de ese origen en la elaboración de alimentos para peces comienza a desaparecer aceleradamente, impulsado tanto por decisiones empresariales como por nuevas medidas regulatorias. En distintos medios técnicos y económicos de ese continente, ratifican el cambio de paradigma y la nueva ruta para el alimento.
De esta forma, según reportó el medio económico noruego E24, las importaciones de materias primas rusas para alimentos acuícolas —como aceite de colza y concentrado de proteína de soja— aumentaron más de un 70% durante el último año, pese a que el comercio bilateral general entre Noruega y Rusia sigue fuertemente reducido tras la invasión a Ucrania. Estos insumos, hasta ahora, no estaban completamente sujetos a sanciones, lo que permitió su continuidad en la cadena productiva.
Transición en marcha en la industria
En este contexto, la empresa Skretting, uno de los principales proveedores de alimentos para peces a nivel mundial, anunció un giro total en su política de abastecimiento. Su CEO, Maarten Bijl, confirmó que la compañía está eliminando “absolutamente” todos los ingredientes de origen ruso y bielorruso, así lo confirmó en entrevista con Intrafish.
La firma ya completó su última compra en estos mercados y no suscribirá nuevos contratos con proveedores de esa región. Además, proyecta que todos los alimentos que contenían estos insumos habrán sido utilizados completamente hacia junio de 2026, cerrando así cualquier vínculo con materias primas de esos orígenes.
SalMar: eliminación gradual y cumplimiento normativo
Desde el sector productor, la salmonera SalMar también abordó el tema, reconociendo que algunos alimentos utilizados en su producción podían contener ingredientes de origen ruso a través de proveedores externos como Skretting.
Sin embargo, su director de estrategia, Runar Sivertsen, señaló que esta situación está en proceso de cierre: una vez que Skretting complete la eliminación de estos insumos, la compañía dejará de recibir alimentos con materias primas rusas.
Desde SalMar recalcaron además que no mantienen relaciones comerciales directas con Rusia y que exigen a todos sus proveedores el cumplimiento estricto de las normativas internacionales de sanciones, así lo manifiestan en E24.
Presión regulatoria y cambio estructural
El giro de la industria coincide con un cambio en la política pública. Noruega prepara un aumento de aranceles a productos agrícolas rusos y bielorrusos, en línea con las medidas adoptadas por la Unión Europea, cuya implementación está prevista para la primavera de 2026.
Este escenario está acelerando decisiones que ya venían gestándose en el sector. Otros actores relevantes, como BioMar y Cargill, ya habían abandonado el uso de materias primas rusas en años anteriores, consolidando una tendencia hacia la diversificación de proveedores.
Reconfiguración del mercado
La eliminación de estos insumos marca un cambio relevante para la industria del salmón, uno de los pilares económicos de Noruega. El desafío ahora será asegurar el abastecimiento de materias primas alternativas sin afectar costos ni sostenibilidad.
En lo inmediato, la señal es clara: tanto por presión regulatoria como por decisiones estratégicas, la industria acuícola noruega avanza hacia una desvinculación total de materias primas rusas en la producción de alimentos para peces, reconfigurando su cadena global de suministro en un contexto geopolítico cada vez más exigente.


















