La apuesta noruega por llevar la salmonicultura mar adentro sufrió un duro revés. Mattilsynet, la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, anunció la revocación del permiso de operación semi-offshore concedido a Arctic Ocean Farming (AOF), empresa vinculada al grupo SalMar, para su centro ubicado en Fellesholmen, cerca de Tromsø, así lo publica weareaquaculture.
Fallas sanitarias sellan el cierre del centro
El permiso de desarrollo había sido otorgado en 2018 como parte de una estrategia para impulsar la acuicultura en zonas más expuestas, pero una serie de fiscalizaciones recientes concluyeron que la instalación presenta incumplimientos relevantes en materias de bienestar de los peces, salud animal y bioseguridad. Según la autoridad, el diseño y la ubicación del sistema han impedido durante largos períodos el acceso al centro, haciendo inviable realizar labores básicas como manejo sanitario, desinfestación y, en caso necesario, el sacrificio de peces.
Mattilsynet fundamentó su decisión en la legislación noruega sobre alimentos, bienestar animal y regulaciones acuícolas, y si bien reconoció que la empresa puede apelar, sostuvo que AOF no entregó garantías suficientes para corregir las deficiencias detectadas ni para asegurar una preparación adecuada frente a emergencias.
El cierre del sitio se produce además en un contexto de controversias previas. En noviembre de 2024, la compañía informó daños estructurales en el sistema de jaulas, descartando en ese momento la fuga de salmones. Sin embargo, meses después, un recuento reveló una diferencia de varios miles de peces respecto de las cifras reportadas inicialmente, lo que llevó a las autoridades a mantener el caso bajo seguimiento por la incertidumbre sobre el alcance real del incidente.
Revés estratégico para la ofensiva offshore de SalMar
La decisión impacta directamente a SalMar, uno de los mayores productores de salmón del mundo, que heredó el proyecto Arctic Ocean Farming tras la fusión con Norway Royal Salmon en 2022. AOF había sido concebido como un ambicioso desarrollo de acuicultura offshore, con ocho concesiones otorgadas por el Estado noruego y su primera instalación en operación desde 2021, pese a los retrasos provocados por la pandemia.
En los últimos años, SalMar reforzó su control sobre estos desarrollos al convertirse en propietario total de SalMar Aker Ocean, tras adquirir la participación de Aker por 650 millones de coronas noruegas. Paralelamente, la empresa mantiene en operación Ocean Farm 1, frente a la isla de Frøya, considerada la primera granja piscícola semisumergible de gran escala en alta mar, mientras otros proyectos, como Smart Fish Farm, permanecen en pausa debido a la incertidumbre regulatoria.
El caso vuelve a poner en debate los desafíos técnicos, sanitarios y regulatorios que enfrenta la acuicultura offshore, incluso en países líderes como Noruega, donde la innovación avanza bajo una vigilancia cada vez más estricta.


















