La Dirección de Pesca de Noruega (Fiskeridirektoratet) emitió el pasado 13 de marzo de 2026 una resolución favorable para SalMar ASA, autorizando la conversión de ocho licencias de desarrollo asociadas al proyecto «Arctic Offshore Farming» en licencias comerciales ordinarias para el cultivo de salmón.
La medida permitirá a la compañía consolidar una capacidad de producción significativa, abarcando siete licencias de 796 toneladas de biomasa máxima permitida (MTB) y una octava licencia de 540 toneladas.
Costos y plazos
Para materializar esta concesión, la normativa noruega establece obligaciones financieras contundentes. SalMar deberá desembolsar un total de 130.320.784 coronas noruegas (NOK), equivalentes a aproximadamente 13,4 millones de dólares estadounidenses.
Este monto incluye los ajustes por inflación obligatorios desde la entrada en vigencia del reglamento en noviembre de 2015, sumado al pago por ajustes de capacidad extra adquiridos por la empresa en los años 2020 y 2024.
De acuerdo con el reglamento de asignación de licencias de salmón, la empresa tiene un plazo improrrogable de 90 días para efectuar el pago. En caso de no cumplir con esta obligación financiera, el compromiso quedará anulado y la empresa perderá las licencias.
Cumplimiento técnico y el revés de diciembre de 2025
La resolución subraya una particular división en el marco legal acuícola noruego. La normativa estipula que la solicitud de conversión sólo puede ser aprobada si el proyecto cumple estrictamente con los «criterios de meta» fijados en su etapa de desarrollo (§ 6-7). En este sentido, la Dirección de Pesca concluyó que el diseño, la construcción tecnológica y las pruebas en el mar del proyecto cumplieron a cabalidad con todos los hitos evaluados.
No obstante, esta validación contraste fuertemente con la realidad operativa reciente del centro de cultivo. En diciembre del 2025, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Noruega (Mattilsynet) ordenó la revocación del permiso sectorial para la única localidad operativa del proyecto «Fellesholmen», citando «infracciones sustanciales de la normativa sobre bienestar de los peces, sanidad animal y bioseguridad». Según Mattilsynet, la propia estructura del anclaje y su ubicación expuesta lo hicieron inaccesible hasta por tres meses, imposibilitando los tratamientos de desparasitación y el manejo oportuno de los peces.
Frente a esta aparente incongruencia, la Dirección de Pesca fundamentó su fallo basándose en la separación legal que existe entre una licencia corporativa de biomasa y el permiso para operar en un espacio físico específico. Dado que la revocación de Mattilsynet afecta únicamente a la localidad geográfica (Fellesholmen), la autoridad determinó que esto no invalida la existencia de las licencias corporativas. Una vez convertidas y pagadas, estas licencias podrán vincularse a nuevas ubicaciones que sí cuenten con los permisos ambientales aprobados.


















