La melanización puede ocurrir en la musculatura de los peces. Una forma bien conocida son los cambios focales melanizados, o «manchas negras», en el filete del salmón del Atlántico de cultivo (Salmo salar). La etiología de las manchas negras no se ha determinado completamente, aunque investigaciones recientes han enfatizado el papel de la necrosis grasa en su desarrollo.
Las etapas iniciales de los cambios se observan como hemorragias focales o «manchas rojas», y estas pueden progresar a cambios focales melanizados (MFCs). Las hemorragias focales son cambios agudos caracterizados por miocitos y adipocitos necróticos y hemorragia difusa en el tejido.
Estos cambios evolucionan a una inflamación crónica dominada por fibrosis, gotas de lípidos encapsuladas o pseudocistas, presencia de células epitelioides, granulomas de carácter variable, células gigantes y melano-macrófagos, cuya presencia explica la decoloración. La inflamación varía de leve a severa, y la gravedad de la lesión se ha asociado con la replicación localizada del Piscine ortoreovirus-1 (PRV-1) en macrófagos y melano-macrófagos dentro de los granulomas.
La posibilidad de un impacto genético en la condición no ha sido respaldada por los datos disponibles. Se ha demostrado que la composición lipídica y las propiedades antioxidantes del alimento afectan el desarrollo de los cambios. También se cree que los factores fisiológicos y ambientales influyen en la prevalencia y gravedad de la condición.
Por esta razón, un equipo de científicos del NMBU desarrollaron una revisión del estado actual del conocimiento sobre la melanización en la musculatura esquelética de los peces, con especial énfasis en los MFCs en el salmón del Atlántico, el cual fue publicado recientemente en el prestigioso Journal of Fish Diseases.

La comprensión actual y el camino a seguir
Durante más de dos décadas, se han dedicado sustanciales esfuerzos científicos a comprender la patogénesis y la etiología de los enigmáticos MFC que ocurren en el salmón de cultivo. El reciente descubrimiento de la necrosis grasa marcó un avance significativo (Bjørgen, Brimsholm, Asserson, et al. (2024), ya que esclarece el desarrollo patológico subyacente a la condición.
Sin embargo, “las causas iniciales de las RFC aún no se han resuelto. Teniendo en cuenta toda la investigación que se ha realizado y revisado en este artículo, proponemos que la condición resulta de una combinación de varios factores relacionados con la producción que preparan el terreno para una reacción local de necrosis grasa en el músculo. Las condiciones ambientales y las infecciones influyen en el desarrollo de estos cambios”, afirmaron los autores.
Por lo que sugirieron que “la investigación sobre la interacción de estos diferentes factores ayudará a resolver finalmente este problema. Los estudios futuros deberían incluir la investigación de los componentes lipídicos del alimento en relación con el desarrollo tanto de cambios focales rojos (RFC) como de MFC, y deben combinarse de manera importante con un examen histológico meticuloso. Además, es necesario explorar las relaciones directas entre los procesos de melanización por un lado y los lípidos y el sistema inmunológico por el otro para profundizar nuestra comprensión de los procesos”.
Por otro lado, señalaron que experimentos en el renacuajo albino africano (Xenopus laevis) han señalado los roles protectores de la melanina en los procesos de peroxidación lipídica (Corsaro et al. 1995), información que puede ser de gran relevancia en tales estudios.
Sin lugar a dudas, la melanización muscular en el salmón constituye un desafío significativo para la rentabilidad económica de la industria acuícola y plantea serios problemas de bienestar animal. Sin embargo, a lo largo de los años, se han logrado avances sustanciales en la comprensión de esta condición.
“Con los recientes hallazgos que destacan el papel crucial de una reacción de necrosis grasa dentro de estos cambios, ahora comprendemos los mecanismos patológicos involucrados. Aprovechar este conocimiento en futuros experimentos nos permitirá, con suerte, reducir, o en el mejor de los casos, eliminar los MFC en el salmón Atlántico de cultivo”, destacaron los expertos.


















