Durante la primera mitad de 2026, la economía chilena ha atravesado un periodo de bajo desempeño motivado por factores de oferta y una demanda interna más debilitada. Este panorama nacional se refleja de manera heterogénea en las regiones del sur, donde opera el núcleo de la industria salmonicultora.
Si bien algunas zonas macrozonales han presentado contracciones trimestrales en su Producto Interno Bruto (PIB) regional asociadas a sectores de recursos naturales y condiciones climáticas adversas, la región de Los Lagos anotó un crecimiento del 1,1% impulsado por un aumento generalizado de las actividades económicas. Por otro lado, las regiones de Aysén y Magallanes enfrentaron caídas explicadas en parte por ajustes en la actividad de la acuicultura y la construcción. Estas cifras subrayan la importancia de que la industria mantenga resiliencia operativa frente a fluctuaciones logísticas y productivas de carácter regional.
Presiones en costos y energía: El factor Medio Oriente
Uno de los puntos más críticos señalados en el IPoM de septiembre de 2026 es la persistencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, las cuales han mantenido el precio del petróleo por encima de los US$ 100 por barril. Este incremento ha provocado alzas significativas en los precios internacionales de los combustibles y sus derivados, componentes que lideran la inflación volátil en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
¿Cómo afecta esto directamente a los productores de salmón?
- Logística y transporte: La cadena de distribución global —crucial para hacer llegar el producto fresco y congelado a mercados exigentes como Estados Unidos, Japón y la Eurozona— experimenta mayores presiones en los costos de flete marítimo y aéreo debido al encarecimiento de los combustibles.
- Procesamiento y cadena de frío: Las plantas de proceso y centros de cultivo intensivos en el uso de energía ven presionadas sus estructuras de costos operacionales. No obstante, las expectativas de inflación a dos años se mantienen ancladas firmemente alrededor del 3%, lo que aporta previsibilidad a mediano plazo.
Tasas de interés y financiamiento: Estabilidad en la TPM
En su reunión de septiembre, el Consejo del Banco Central acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%. Esta decisión refleja una postura de cautela ante riesgos externos e internos, estabilizando el costo del crédito tras los ciclos de recortes previos.
- Alivio Financiero: Para las salmoneras que mantienen planes de inversión en innovación tecnológica, automatización de centros de cultivo o expansión de infraestructura, la mantención de la TPM en 4,5% evita nuevas alzas en el costo de endeudamiento a corto plazo.
- Tasas de largo plazo: El informe advierte que las tasas de interés globales a 10 y 30 años han tendido al alza debido a la preocupación por la inflación internacional, un factor que los departamentos financieros de las grandes compañías salmoneras deben monitorear al estructurar financiamiento de largo aliento.
Proyecciones de crecimiento y recuperación hacia 2027
A pesar de la debilidad económica observada en 2026 —con una proyección de crecimiento del PIB ajustada a la baja (0,5%)—, el Banco Central proyecta que la economía retomará una senda de mayor expansión a partir de 2027, impulsada fuertemente por la recuperación de la inversión y la Ley de Reconstrucción.
Para la industria del salmón, esto se traduce en:
- Recuperación del consumo privado: A medida que la inversión repunte y el mercado laboral recupere dinamismo, se espera una mejora en la masa salarial real y en la confianza de los hogares, lo que favorece el consumo interno de productos del mar de valor agregado.
- Fortaleza en mercados de destino: Las economías de nuestros principales socios comerciales muestran resiliencia apoyadas por el auge tecnológico y la demanda global, lo que asegura una demanda externa estable para el salmón chileno en los mercados internacionales.
Conclusiones para el sector
El Informe de Política Monetaria de Septiembre 2026 deja en evidencia que, si bien el sector salmonicultor navega actualmente por aguas desafiantes marcadas por la volatilidad energética internacional y costos operacionales ajustados, el horizonte macroeconómico hacia 2027 ofrece estabilidad monetaria y un renovado impulso de la demanda y la inversión. La clave para la industria radicará en la eficiencia de costos logísticos y la adaptabilidad frente a un escenario global aún sujeto a riesgos geopolíticos.



















