De acuerdo a lo informado hace unos días en el Pulso del Diario La Tercera, el sector salmonicultor tuvo un retroceso que lo ubicó en el tercer lugar exportador después de la fruta, siendo la cereza el producto más destacado.
La industria salmonera chilena ha cedido terreno en el ranking de sectores exportadores del país, perdiendo su tradicional segundo lugar tras el cobre, según los últimos datos publicados por el Banco Central. El sector, que ha sido uno de los pilares de la economía chilena, acumula un descenso en sus envíos de salmones y truchas durante dos años consecutivos, evidenciando una caída del 3% en el valor de las exportaciones a noviembre de 2024, comparado con el mismo período del año anterior.
En total, las exportaciones del sector salmonero alcanzaron los US$5.768 millones hasta noviembre, lo que representa un 6,4% del total de las exportaciones chilenas. Este resultado ha sido superado por el sector frutícola, que, impulsado principalmente por el auge de las cerezas, ha registrado un aumento notable en sus envíos internacionales, alcanzando US$6.968 millones, un 7,7% del total exportado y un incremento del 20% respecto al año anterior.
Factores que afectan al sector salmonero
El desempeño de la salmonicultura se ha visto afectado por varios factores, entre ellos, una paralización en las inversiones y la inactividad de una parte significativa de los centros de acuicultura del país. Según el último informe de Sernapesca, solo 1.506 de los 2.554 centros de acuicultura que operaban en Chile en 2023 obtuvieron cosechas, lo que refleja una caída en la actividad productiva.
A ello se suma el descenso de los precios internacionales del salmón, que tras alcanzar un peak en 2022, han experimentado una caída considerable. Actualmente, el precio promedio de la libra de salmón en el mercado estadounidense –el principal destino de las exportaciones chilenas– ronda los US$5,50, lo que ha impactado negativamente en los ingresos de la industria.
Salmonicultura como motor de crecimiento

A pesar de estos desafíos, la salmonicultura sigue siendo un sector clave para la economía chilena. Chile es el segundo mayor productor mundial de salmón y, hasta 2023, ocupaba el segundo lugar en el ranking de exportaciones nacionales, solo por detrás del cobre.
Este hecho fue resaltado por el presidente de SalmonChile, Arturo Clément, quien señaló que la pérdida de terreno en el comercio exterior chileno es una “prueba de que la salmonicultura necesita mejores condiciones para continuar su desarrollo”.
Clement destacó el potencial de crecimiento de la industria, sugiriendo que Chile está desaprovechando una oportunidad para fortalecer su posicionamiento como potencia alimentaria global. “Tenemos un enorme potencial de crecimiento y el país está desaprovechando esta oportunidad de desarrollo y creación de bienestar social”, subrayó.
El resurgir del sector frutícola
El ascenso del sector frutícola, especialmente las cerezas, ha sido uno de los principales factores que ha desplazado a la salmonicultura. Las exportaciones de este rubro han experimentado un auge, con un registro histórico de US$1.886 millones en enero de 2024, lo que permitió a la industria frutícola superar el rendimiento del sector salmonero y posicionarse como el segundo mayor exportador del país.
El crecimiento del sector frutal, que abarca productos como uvas, manzanas, peras, kiwi y arándanos, ha sido especialmente significativo en el caso de las cerezas, cuyas exportaciones han mostrado un incremento del 20% en comparación con el mismo período del año anterior.
El futuro de la industria salmonera
A pesar de los desafíos actuales, economistas como Raphael Bergoeing han destacado la importancia de la salmonicultura para el crecimiento económico de Chile. Bergoeing, presidente de la Comisión Nacional para la Productividad, ha señalado que la industria salmonera ha sido uno de los sectores no mineros que más ha contribuido al crecimiento del país entre 1996 y 2019, y se ha desarrollado sin requerir subsidios estatales.
No obstante, con la caída en los precios y las dificultades productivas actuales, el futuro de la salmonicultura en Chile dependerá de un entorno más favorable para las inversiones y la mejora en la competitividad internacional.
La industria salmonera chilena atraviesa un período de dificultad, con un descenso en sus exportaciones y la creciente competencia del sector frutícola. Sin embargo, sigue siendo un pilar fundamental de la economía nacional y su potencial de crecimiento sigue intacto, siempre que se logren generar las condiciones adecuadas para su desarrollo. La oportunidad está en recuperar el dinamismo de la inversión y en generar políticas que fortalezcan el sector frente a los retos globales.


















