La sostenibilidad dejó de ser un eje complementario para transformarse en un componente estratégico del negocio salmonicultor. Así lo refleja la Memoria 2025 de Salmones Austral, documento en el que la compañía exhibe avances relevantes en salud y bienestar animal, biodiversidad, gestión hídrica, cambio climático y economía circular, marcando una hoja de ruta orientada a fortalecer la resiliencia productiva y ambiental de la operación.
Uno de los hitos más destacados fue el fortalecimiento del enfoque preventivo en salud y bienestar animal. Durante 2025, la empresa mantuvo una estrategia sanitaria basada en detección temprana de enfermedades, vigilancia veterinaria, evaluación de necropsias, genética resistente a patologías y uso de dietas funcionales para reforzar el sistema inmune de los peces. Además, logró 100% de vacunación de la población según requerimientos sanitarios y geográficos.
A ello se suma el avance en estándares de bienestar animal. La compañía informó que el 100% de su producción fue certificada conforme a estándares de salud y bienestar animal, mientras que 74,7% de la producción contó con certificación de terceros, consolidando mecanismos externos de trazabilidad y aseguramiento productivo. Asimismo, desarrolló un diagnóstico integral basado en las “Cinco Libertades”, alcanzando un desempeño promedio cercano al 70%, lo que permitirá avanzar hacia una estrategia corporativa propia en esta materia.
Al respecto, el presidente del Directorio de Salmones Austral, Pedro Hurtado, expresó tener la convicción de que la compañía “cerró 2025 con señales concretas de mayor resiliencia. El flujo operacional positivo de US $27,3 millones, la mejora en márgenes, la reducción de pérdidas y el fortalecimiento patrimonial dan cuenta de una Compañía que ha seguido construyendo bases más sólidas para su desarrollo futuro”, reflexionó.
“La trayectoria construida, sus activos estratégicos, la experiencia de sus equipos y la capacidad de adaptación demostrada en los últimos años permiten mirar el futuro con realismo, pero también con confianza. Nuestro desafío seguirá siendo el mismo: producir un salmón de alta calidad, fortalecer nuestras capacidades y seguir construyendo una empresa competitiva, responsable y preparada para los desafíos que vienen”, proyectó el ejecutivo.
Biodiversidad: cero escapes y recuperación de fondos marinos
En el ámbito ambiental, Salmones Austral reportó cero escapes de peces durante 2025, además de un 84% de monitoreos INFA con resultados aeróbicos y la ejecución total de su calendario de monitoreos ambientales. La compañía también informó que el 100% de sus centros operativos cuenta con certificación BAP, fortaleciendo estándares internacionales de producción responsable.
La memoria también transparenta desafíos ambientales. Durante el año, se detectaron condiciones anaeróbicas en tres monitoreos INFA, situación que llevó a implementar medidas correctivas como descansos programados de áreas productivas y tratamiento con tecnología especializada para favorecer la recuperación de los fondos marinos. La experiencia, según la compañía, reforzó la necesidad de profundizar una gestión preventiva del capital natural.
Agua: sin incumplimientos y foco en eficiencia hídrica
La gestión hídrica también mostró resultados relevantes. En 2025, Salmones Austral no registró incidentes de no conformidad asociados a permisos o estándares de calidad del agua, mientras fortaleció el monitoreo de efluentes, sistemas de tratamiento y trazabilidad operacional en pisciculturas y plantas de proceso.
Entre las iniciativas implementadas destaca la expansión de sistemas de recirculación de agua (RAS), medición de huella hídrica bajo norma ISO 14046 y mejoras en plantas de tratamiento de residuos líquidos industriales (RILES). La empresa reportó una extracción total de 48,9 millones de m³ de agua en operaciones de agua dulce y 462 mil m³ en plantas, manteniendo un bajo nivel de exposición a zonas de alto estrés hídrico.
Cambio climático: metas validadas por SBTi y nueva energía solar
Uno de los anuncios más relevantes del período fue la validación de sus metas climáticas bajo la iniciativa Science Based Targets initiative (SBTi), alineando su trayectoria de reducción de emisiones con los objetivos del Acuerdo de París. La empresa se comprometió a reducir en 54,6% las emisiones de alcance 1 y 2 al año 2033, junto con una reducción de 32,5% en emisiones de alcance 3, tomando como año base 2022.
El reporte muestra además que la principal huella climática de Salmones Austral se concentra en la cadena de valor: en 2025 la compañía registró 242.293 toneladas de CO₂e en emisiones de alcance 3, muy por sobre las emisiones directas de la operación. La intensidad de carbono alcanzó 5,18 tCO₂e por tonelada WFE, indicador que servirá para monitorear avances de descarbonización.
En paralelo, la empresa dio un paso concreto hacia energías limpias con un acuerdo para instalar dos plantas solares fotovoltaicas en la Piscicultura Los Arrayanes y en la Planta Chamiza. Ambas instalaciones generarán más de 3.000 MWh de energía limpia, permitiendo reducir cerca de 720 toneladas de CO₂ anuales, equivalente al efecto de más de 18.500 árboles plantados.
Economía circular: más de 87% de residuos valorizados
La ecoeficiencia operacional fue otro de los focos relevantes del ejercicio. En 2025, la matriz energética de Salmones Austral mantuvo un predominio de energías renovables, que representaron 57% del consumo total, mientras el consumo energético global disminuyó respecto del año anterior.
En gestión de residuos, la compañía consolidó un modelo basado en trazabilidad y valorización, alcanzando una tasa de 87,52% de residuos sólidos valorizados, acercándose a su meta corporativa de “cero residuos” al 2030. Entre las medidas implementadas destacan auditorías reforzadas, actualización del plan de reducción de residuos y capacitaciones técnicas para homogeneizar criterios operativos y fortalecer el cumplimiento normativo.
Con estos resultados, Salmones Austral busca posicionar la sostenibilidad no solo como una exigencia reputacional o regulatoria, sino como un habilitador de eficiencia, competitividad y continuidad operacional en un escenario cada vez más desafiante para la salmonicultura chilena.


















