La carrera por hacer más eficientes los sistemas de recirculación (RAS) acaba de sumar una innovación tan inesperada como prometedora: utilizar corcho en el alimento para que las heces del salmón floten.
Aunque pueda parecer una idea simple, detrás existe un desarrollo científico que podría ayudar a resolver uno de los principales dolores de cabeza de la producción terrestre de salmón: la acumulación de sólidos y materia orgánica dentro de los sistemas de cultivo.
Investigadores de la Estación de Investigación Pesquera de Baden-Württemberg y la University of Konstanz en Alemania, publicaron recientemente en la revista Animal Feed Science and Technology los resultados de un ensayo de 21 semanas que evaluó la incorporación de un 3% de gránulos de corcho en dietas para salmón Atlántico cultivado en RAS.
Los resultados sorprendieron incluso a los propios investigadores. El alimento permitió transformar las heces en partículas flotantes, facilitando su extracción inmediata desde la superficie del agua antes de que comenzaran a desintegrarse dentro del sistema. Gracias a ello, la eficiencia de eliminación de sólidos mediante filtración mecánica aumentó hasta 86,5%, más del doble que la obtenida con un alimento convencional.
Un problema que limita el crecimiento del RAS
La producción de salmón en sistemas de recirculación continúa expandiéndose en todo el mundo, impulsada por la necesidad de producir con menor uso de agua y mayor control sanitario. Sin embargo, el éxito de estos sistemas depende en gran medida de mantener una excelente calidad del agua.
Cada kilogramo de alimento suministrado genera heces y partículas orgánicas que, si permanecen demasiado tiempo circulando, terminan fragmentándose en residuos mucho más difíciles de eliminar. Ese proceso incrementa la carga sobre los biofiltros, favorece el desarrollo de bacterias heterótrofas, aumenta la producción de dióxido de carbono y libera fósforo y nitrógeno al agua, reduciendo la estabilidad del sistema.
Precisamente sobre ese punto se enfocó el estudio alemán. En lugar de desarrollar nuevos equipos de filtración, los investigadores decidieron modificar el propio alimento.
El corcho cambia completamente el comportamiento de las heces
El secreto está en las propiedades físicas del corcho. Este material posee una estructura celular extremadamente liviana, impermeable y resistente a la digestión. Al incorporarse al pellet, permanece atrapado dentro de las heces, disminuyendo su densidad hasta hacerlas más livianas que el agua.
En consecuencia, las heces ascienden inmediatamente a la superficie del estanque, donde son capturadas mediante un sencillo sistema de rebalse conectado al filtro mecánico.
De esta forma, los residuos abandonan el sistema pocos minutos después de ser excretados, evitando que la turbulencia propia del RAS los rompa en partículas finas.
«La estrategia cambia completamente la lógica del manejo de sólidos», sostienen los autores, quienes destacan que la modificación puede implementarse mediante adaptaciones menores en instalaciones existentes.
Más sólidos fuera del sistema y menos contaminación interna
Los beneficios fueron evidentes durante todo el ensayo. Los sistemas alimentados con la dieta enriquecida con corcho retiraron cerca del 60% de las heces directamente desde la superficie, mientras que la eficiencia global de remoción de sólidos alcanzó 86,5%, frente al 42% registrado con la dieta convencional.
Como consecuencia, el agua recirculante presentó una reducción de aproximadamente 16% en sólidos suspendidos, pese a que inicialmente el sistema con corcho concentraba una mayor cantidad de material particulado debido a la rápida captura de las heces.
Para la operación diaria de un RAS, esto significa menor acumulación de residuos, menos desgaste de los equipos de tratamiento y una menor carga para los biofiltros.
También mejora la captura de fósforo y nitrógeno
El estudio muestra otro beneficio de alto interés para la industria. Al retirarse rápidamente del agua, las heces conservaron una mayor proporción de fósforo y nitrógeno en estado sólido, evitando que estos nutrientes se disolvieran en el sistema.
La investigación registró eficiencias cercanas al 90% en la eliminación de fósforo y del 70% para nitrógeno, reduciendo significativamente el potencial de lixiviación de ambos elementos.
Esto no solo mejora la calidad del agua, sino que abre oportunidades para valorizar los residuos sólidos mediante producción de fertilizantes o biogás, reforzando el concepto de economía circular que hoy impulsa gran parte de la innovación en acuicultura.
Sin afectar el desempeño de los peces
Una de las principales interrogantes era si incorporar un material indigerible al alimento perjudicaría el crecimiento del salmón.
Ocurrió exactamente lo contrario. Los peces alimentados con la dieta experimental mantuvieron supervivencias superiores al 99%, no presentaron alteraciones fisiológicas y exhibieron mejores indicadores de crecimiento y utilización de proteínas.
Los investigadores atribuyen estos resultados a una mejor calidad del agua derivada de la rápida eliminación de materia orgánica, más que al efecto nutricional del propio corcho.
Menos CO₂ y mayor estabilidad operacional
El ensayo también detectó menores concentraciones de dióxido de carbono dentro de los sistemas alimentados con la dieta experimental.
Aunque los biofiltros utilizados en el estudio tenían capacidad suficiente para ambos tratamientos, los autores sostienen que reducir la carga orgánica desde el origen disminuye el trabajo microbiológico del sistema, mejora las condiciones para las bacterias nitrificantes y podría traducirse en menores requerimientos energéticos en instalaciones comerciales que operan cerca de su capacidad máxima.
Una innovación sencilla con potencial comercial
Uno de los aspectos más atractivos del desarrollo es que no requiere rediseñar completamente un sistema RAS.
La tecnología consiste simplemente en incorporar una pequeña cantidad de corcho al alimento y añadir un sistema superficial de captación de heces, una modificación relativamente simple para instalaciones existentes.
Según los investigadores, esto permitiría reducir costos asociados al tratamiento de sólidos, mejorar la estabilidad de los biofiltros, disminuir la acumulación de nutrientes dentro del sistema y aumentar el potencial de reutilización de los residuos.
Si futuras pruebas comerciales confirman estos resultados a gran escala, el concepto de «heces flotantes» podría convertirse en una de las innovaciones más disruptivas para la salmonicultura terrestre de los próximos años.
En una industria donde cada mejora en eficiencia impacta directamente la productividad y los costos de operación, hacer que las heces floten podría terminar siendo una solución mucho más trascendente de lo que su nombre sugiere.
Lea el estudio completo aquí: A CORKING GOOD FEED: How “Floating Faeces” improve solid and nutrient removal in Atlantic salmon RAS


















