Del 27 al 29 de noviembre, la Universidad Católica del Norte (UCN), sede Coquimbo, hará el IX Congreso Nacional de Acuicultura. El evento reúne a destacados representantes de la academia y la industria, quienes presentarán las últimas novedades del sector. La producción de salmones tendrá especial importancia.
Ruben Avendaño-Herrera, miembro del Comité Científico y académico de la UNAB y del Centro INCAR, compartió con InfoSALMON detalles sobre su papel en la organización del congreso.
El doctor en Biología desempeña un rol clave en la evaluación de los trabajos científicos que se postulan para presentarse en el congreso. “En esta tarea, no solo se asegura la calidad científica de las presentaciones, sino que también se estructura un orden lógico y coherente de estas, con temas que parten por aspectos generales y luego profundizan en temáticas específicas” indicó el experto.
Avendaño-Herrera es uno de los responsables de la selección de los trabajos y relató los criterios empleados para la conformación de la parrilla científica de un congreso.
El experto destacó la importancia de la coordinación en el orden de los trabajos. “Por ejemplo, si un investigador va a hacer una presentación sobre Piscirickettsia salmonis y otro, sobre inmunidad de peces infectados con el patógeno, entonces tú tratas de colocar al que va a hacer el estado del arte primero y luego a quien presenta algo más específico”, explicó el experto.
“Una vez que se clasifican los trabajos a presentar como póster u oral, se le propone al Comité Organizador del evento, quienes en línea con la relevancia y novedad que tengan los trabajos son quienes deciden. Además, el Comité Organizador también podría cambiar si el formato de la exposición será como un póster u oral”, afirmó el especialista.
“Por ahora, cada miembro del Comité Científico revisó siete trabajos, siendo analizados bajo una estricta rubrica, asignando una nota. De esa manera, se resguarda la objetividad de la selección” destacó el investigador.

Inmunología en salmones
Entre las propuestas recibidas sobre producción de salmón, destacan comúnmente los centrados en patógenos que se estudian permanentemente como Piscirickettsia salmonis y el Caligus. Asimismo, se ahondará en compuestos aditivos y técnicas que se utilizan en la reducción del uso de antimicrobianos. El científico recalcó el rol de la inmunología como herramienta de evaluación.
Avendaño-Herrera precisó que muchas de las publicaciones que se presentarán en el congreso son reportes de investigaciones en curso, aunque no estudios completamente concluidos que ofrezcan soluciones, ya que los segundos serían estudios de largo aliento que pasan por distintas etapas.
El científico comentó que comúnmente los investigadores presentan sus hallazgos por partes. Con esto se asegura la novedad de los resultados, considerando los avances del propio proceso de investigación.
“Si en la primera parte le entregaste el alimento o hiciste algo en particular, durante el año lo vas robusteciendo con más resultados. Del mismo modo, si se realizó un desafío con un patógeno poniendo a prueba una dieta o se analizó algún marcador inmunológico, estos resultados se presentan hasta robustecer la investigación”, dijo el experto.
Equilibrar la carga de trabajo
En congresos como este, un miembro del Comité Científico revisa alrededor de 10 trabajos, en este caso 7. Aunque puntualizó que el Comité Organizador aceptó algunas investigaciones bajo criterios propios.
Avendaño-Herrera señaló que la carga de trabajo varía según la temática de las investigaciones. Ejemplificó: “Si todos los trabajos fueran de patologías de salmones, el experto en salmón va a tener que evaluar mucho más que otros colegas, como puede ser para quien evalúa sobre macroalgas, dado que en cultivo de algas el número de trabajos que se da es mucho menor”.
Por lo anterior, dijo que se trata de realizar un trabajo colaborativo para que cada miembro del comité sea responsable del mismo número de trabajos. De esta forma, explicó que los evaluadores colaboran entre sí y se genera una instancia muy amena y dinámica, donde se encuentra el apoyo entre los miembros del comité científico.
Un puente para nuevos proyectos
“Ahora, cuál es la gracia de ir a estos congresos: te actualizas en el conocimiento, tienes colaboraciones y además estrechar lazos con colegas nacionales e internacionales, en algunos casos”, manifestó el seleccionador y recalcó que esta es una buena instancia para concretar trabajos conjuntos, nuevos estudios y que hay personas que básicamente van para ver qué es lo que se está haciendo.
«Entonces, cuando observas qué se está haciendo y las técnicas que se están aplicando, uno puede actualizarse e implementar mejoras en su laboratorio, así como estrechar lazos de colaboración con quienes presentan estas técnicas”», indicó Avendaño-Herrera.
Explicó que, con estos insumos, el asistente puede responder preguntas de su propia línea de investigación, así como embarcarse en nuevos proyectos o colaborar con quien ya tiene implementada la técnica, “porque es mucho más fácil y de esa manera se respeta la investigación del colega”, sostuvo.


















