El concepto de plasticidad fenotípica se define como la capacidad de un organismo para adaptar su fenotipo en respuesta a cambios ambientales, lo que implica variaciones en determinados aspectos morfológicos, así como posibles cambios en su ontogenia. En el caso de los peces, las branquias, debido a su estrecho contacto con el agua, son estructuras muy sensibles a las condiciones ambientales y pueden experimentar cambios mediados por agentes infecciosos, floraciones algales y situaciones de estrés para los peces, como contaminación, desbalances nutricionales, aumento de temperatura e hipoxia. Por dichas razones, la morfología de las branquias constituye un buen indicador tanto de la calidad del agua, así como de las condiciones sanitarias del sistema productivo en general.
En este contexto, dado que algunos laboratorios de diagnóstico podrían interpretar la presencia de calcificación de filamentos branquiales como un evento patológico o como un indicador negativo en la evaluación de los peces antes de su ingreso al mar y no como una adaptación o una remodelación plástica, los investigadores chilenos Carolina Smok, Mariana Rojas y Mariano del Sol llevaron a cabo un nuevo estudio con el objetivo de reconocer si los peces salmónidos experimentan calcificación en sus filamentos branquiales.
Sobre el estudio y principales resultados
La investigación abordó la calcificación de los filamentos branquiales en alevines de salmón del Atlántico (Salmo salar), un proceso que podría interpretarse erróneamente como patológico. Utilizando diversas técnicas anatómicas e histoquímicas, se analizaron las branquias de 10 alevines clínicamente sanos provenientes de la industria de piscicultura en Chile.
“Nuestros resultados muestran que el proceso de calcificación se inicia en la base de inserción de los filamentos branquiales, avanzando hacia los ápices de dichas estructuras. Histológicamente, la calcificación se identificó en el pericondrio y en la matriz cartilaginosa”, detallaron los autores.
“Este proceso, observado también en las branquiespinas y huesos de los arcos branquiales, guarda directa relación con la plasticidad morfológica de las branquias, subrayando la importancia de diferenciar entre respuestas biológicas de remodelación adaptativa y determinadas patologías de Salmo salar al momento de realizar diagnósticos productivos”.
Los hallazgos reportados en el presente trabajo contribuyen a mejorar el entendimiento de los procesos fisiológicos en salmones y su impacto en la calidad productiva.
¿Adaptación funcional?
Lo ciertos es que los resultados obtenidos en este estudio confirman la existencia de calcificación en los filamentos branquiales de S. salar, hecho constatado en ejemplares de 950 UTAs, que corresponden aproximadamente a tres meses post-eclosión. “Nuestra confirmación de la calcificación mediante técnicas histológicas (cartílago hialino central y calcificación pericondral periférica) y de von Kossa (identificación del depósito de calcio mediante la sustitución de Ca++ por Ag+) aporta evidencia robusta de que este proceso sí ocurre en salmónidos y es probablemente una adaptación funcional, vinculada posiblemente con la mejora de la eficiencia respiratoria”, señalaron los expertos.
Los autores concordaron en que los resultados apuntan a que esta adaptación también está presente en S. salar, contradiciendo la supuesta ausencia de este fenómeno en salmónidos.
También destacaron que “la identificación de calcificación en los filamentos branquiales puede tener implicancias prácticas en el diagnóstico del estado de salud de peces en etapas previas a su transferencia al mar. Algunos laboratorios de diagnóstico podrían interpretar erróneamente la calcificación como una patología en lugar de reconocerla como una adaptación funcional normal”.
Por ello, subrayaron en la importancia de comprender mejor este proceso en salmónidos, tanto para evitar diagnósticos incorrectos como para desarrollar estrategias de manejo que optimicen la salud y el bienestar de los peces en la industria acuícola.



















