La industria salmonicultora chilena —segundo productor mundial de salmón de cultivo— enfrenta un punto de inflexión. A la presión regulatoria interna se suman factores externos como la reconfiguración del comercio internacional, conflictos geopolíticos y eventuales barreras arancelarias en mercados clave como Estados Unidos.
En este contexto, Patricio Melero asume la presidencia de SalmonChile, el principal gremio del sector, marcando el inicio de una nueva etapa tanto para la industria como para su relación con el Estado. Su llegada coincide con un cambio de ciclo político en el país, configurando un escenario donde gobernanza, inversión y sostenibilidad vuelven al centro del debate productivo.
Ingeniero agrónomo y exministro del Trabajo, Melero sucede a Arturo Clement tras casi siete años de liderazgo gremial, en un momento donde la salmonicultura chilena combina solidez operativa con señales claras de estancamiento en su crecimiento.
Estrategia gremial en un nuevo ciclo político: «Un golpe de timón»
IS: Usted acaba de asumir la presidencia de SalmonChile en un momento de transición política clave para el país. Más allá del traspaso de mando, ¿cuál será su primera medida concreta o “golpe de timón” al estar en la presidencia?
PM: Más que golpe de timón, creo en el diálogo constructivo. En ese contexto, dentro de las primeras acciones que estamos desarrollando está el establecer un diálogo directo con las nuevas autoridades para presentar un documento con propuestas concretas para el desarrollo y competitividad de la salmonicultura. Ya me reuní con el subsecretario Osvaldo Urrutia para entregarle este plan y no podemos esperar más tiempo para destrabar temas críticos como las relocalizaciones y fusiones que llevan 14 años paralizadas. SalmonChile no será un mero observador sino un protagonista del cambio, mediante una interlocución propositiva, firme y colaborativa. Mi gestión se caracterizará por unidad, colaboración efectiva y crecimiento sostenible.

IS: A su juicio, ¿cuál es la mayor urgencia que enfrenta la industria hoy y que usted viene a resolver?
PM: Sin duda, recuperar las certezas jurídicas perdidas. Si no hay certeza, no hay inversión, y si no hay inversión, no hay crecimiento ni desarrollo. Hoy estamos frente a una salmonicultura que está en buen pie, pero estancada. Necesitamos reglas claras, mejor coordinación entre entes reguladores y fiscalizadores, y revisar normas contradictorias que han mermado nuestra competitividad. La tramitación de relocalizaciones y fusiones es urgente, así como modificar aspectos conflictivos de la Ley Lafkenche. Chile necesita crecer aquí y ahora.
IS: Si miramos a futuro, ¿cuáles diría que son los tres pilares intransables de su hoja de ruta para posicionar al salmón chileno a nivel nacional e internacional?
PM: Primero, recuperar la competitividad histórica de nuestra industria a través de certeza jurídica y simplificación regulatoria. Segundo, fortalecer la colaboración público-privada como lo hacen países como Noruega, que miramos con sana envidia, estableciendo un acuerdo estratégico para reimpulsar la salmonicultura. Tercero, potenciar nuestro compromiso con el desarrollo sostenible, integrando dimensiones ambientales, sanitarias, económicas y sociales. La salmonicultura representa el 2,1% del PIB nacional y genera 86 mil empleos. Tenemos una gran oportunidad y no la podemos desperdiciar.
El frente interno —marcado por la fragmentación regulatoria y la incertidumbre jurídica— aparece como uno de los principales frenos para el desarrollo de la industria.
Política, regulación y gobierno
IS: Como exministro del Trabajo, usted conoce cómo funciona el Estado desde dentro. ¿Cómo usará esa experiencia para relacionarse con este nuevo gobierno y qué cambios en políticas públicas son urgentes de impulsar para posicionar a la industria definitivamente?
PM: Mi trabajo como servidor público me permite entender cómo funciona el Estado y la importancia del diálogo constructivo. No esperamos subsidios ni sobreprotección del gobierno, sino que nos dejen trabajar tranquilos, con certezas y claridad regulatoria. Percibimos que el nuevo gobierno lee de mejor forma y entiende que la salmonicultura es un motor de desarrollo relevante. En ese contexto, nuestro objetivo es mantener una relación directa y franca con las autoridades para posicionar a nuestro sector como aliado estratégico en el plan de emergencia del presidente Kast para reimpulsar el crecimiento y empleo del país.
IS: ¿Qué expectativas de trabajo conjunto tiene con la llegada de Osvaldo Urrutia a la Subsecretaría de Pesca y qué mecanismos de colaboración le va a proponer desde el día uno?
PM: Tengo expectativas positivas sobre su designación. Tuvimos la oportunidad de reunirnos para entregarle un documento con propuestas para el desarrollo y competitividad de nuestra industria. Esperamos encontrar en él un interlocutor receptivo que comprenda la importancia de nuestra actividad para la macrozona sur, que abarca principalmente la Región de Los Lagos y otras áreas del sur del país, y que impulse los cambios regulatorios que tanto necesitamos para recuperar esa alianza estratégica público-privada.
IS: ¿Cómo planea abordar y destrabar tensiones regulatorias críticas para el sector, como la situación de las concesiones detenidas y los efectos de la Ley Lafkenche, la ley SBAP y otras normativas que afectan a la industria del salmón?

PM: El rol del gremio será aportar con diálogo constructivo, evidencia técnica y disposición a tender puentes. Desde SalmonChile presentaremos argumentos sólidos y estudios que demuestren el impacto de la actual superposición normativa. En el caso de la Ley Lafkenche, pondremos a disposición de los legisladores nuestra experiencia en terreno y contribuiremos con análisis técnicos al proyecto ya existente en el Congreso. Respecto a la SBAP, participaremos activamente en las consultas públicas de sus reglamentos, aportando la visión del sector. No nos corresponde destrabar directamente estas situaciones, esa es labor de la autoridad, pero sí podemos facilitar soluciones mediante un trabajo colaborativo que muestre la compatibilidad entre actividad productiva y cuidado ambiental.
En paralelo, el escenario externo impone nuevos desafíos, donde la diplomacia comercial y la logística adquieren un rol crítico para sostener la posición de Chile en el mercado global.
Competitividad y mercados internacionales
IS: Frente al deterioro de las relaciones entre Chile y Estados Unidos y la posibilidad de nuevos aranceles desde la Casa Blanca, ¿qué medidas inmediatas debería tomar el gobierno entrante para proteger las exportaciones de salmón chileno hacia su principal mercado, Estados Unidos?
PM: Chile es tan pequeño a la luz de este nuevo eje mundial que estamos viendo de las grandes potencias y de los conflictos en Medio Oriente, que a lo único que podemos aspirar es a que los países que están fijando reglas comerciales y aranceles entiendan que nosotros somos aliados estratégicos muy importantes para abastecerlos de un producto de tanta calidad. Es vital que esto esté en la mesa de los Estados Unidos, de Brasil, de Japón o de Asia, para que estos productos lleguen en buena forma a esos destinos. De manera tal que creemos en el camino del diálogo con las autoridades internacionales. Esperamos que ojalá muy pronto el embajador de Estados Unidos esté en la zona; lo hemos invitado a visitar nuestras plantas y sabemos que tiene bastantes posibilidades de venir a la feria Aquasur. Creo que la mejor herramienta para convencer a los países sobre los cuales nosotros vendemos el salmón chileno es que conozcan la realidad de cómo se produce el salmón en Chile, la excelente calidad con que lo hacemos y la importancia de que vamos a seguir creciendo en la dirección de mayor producción y de mayor comercio.
IS: Para expandir los mercados y potenciar las exportaciones, el transporte es clave. ¿Qué mejoras urgentes en infraestructura y logística deben implementarse en Chile para no frenar a la industria?
PM: Para seguir siendo competitivos en los mercados internacionales, necesitamos fortalecer nuestra cadena logística. La salmonicultura opera en la macrozona sur, donde históricamente ha habido brechas de infraestructura que afectan los tiempos y costos de transporte. Como mencioné, uno de nuestros pilares es potenciar la colaboración con diversos sectores, incluyendo el transporte marítimo y terrestre. Trabajaremos con las autoridades para identificar los cuellos de botella en nuestra cadena logística y proponer soluciones que beneficien tanto a nuestra industria como al desarrollo territorial. No se trata solo de la competitividad de nuestras empresas, sino del desarrollo integral de las regiones donde operamos.
IS: ¿Ve factible que Chile consiga duplicar la producción en un mediano plazo, o cree que nuestro foco debe estar en la eficiencia y la tecnología más que en el volumen?
PM: Chile tiene el potencial para aumentar significativamente su producción si se generan las condiciones adecuadas. No obstante, el crecimiento debe ser sostenible e inteligente. No se trata solo de volumen, sino de valor agregado, innovación y diferenciación de nuestros productos. Necesitamos avanzar en ambos frentes: incrementar nuestra capacidad productiva de manera responsable ambientalmente, mientras elevamos los estándares tecnológicos y la eficiencia. Para esto, es fundamental contar con un marco regulatorio que entregue certezas y permita planificar inversiones de largo plazo.
A esto se suma una dimensión cada vez más determinante: la licencia social para operar y los estándares ambientales exigidos por mercados y comunidades.
Sostenibilidad y relación con la comunidad
IS: La industria salmonicultora está frecuentemente en la palestra por cuestionamientos sociales y ambientales. ¿Qué medidas se deberían adoptar para mejorar estándares ambientales? ¿Es principalmente un problema de percepción pública? ¿Qué le responde hoy a esas organizaciones?
PM: La sostenibilidad no es una consigna para nosotros, es una convicción. La salmonicultura es compatible con la conservación del entorno. Las relocalizaciones y fusiones que buscamos destrabar apuntan precisamente a un mejor desempeño ambiental. Debemos seguir mejorando nuestros estándares y comunicar con mayor claridad los avances alcanzados. No hay capital político sin capital social, y eso implica que la industria sea valorada por las comunidades.

IS: Mirando su perfil como exministro del Trabajo: más allá de las divisas por exportación, ¿cómo impacta realmente la industria en la creación de empleos de calidad y en la vida de las comunidades locales, especialmente en la Región de Los Lagos?
PM: La salmonicultura es un pilar fundamental para el empleo regional de calidad. Hemos experimentado avances relevantes en formalización y seguridad laboral. Hoy somos motor de desarrollo para miles de familias, con más de 86 mil trabajadores y una extensa red de más de 4 mil pymes proveedoras. En zonas donde las alternativas laborales son escasas, ofrecemos empleos estables, bien remunerados y con proyección. Este impacto social es incalculable y transforma la vida de comunidades enteras en la macrozona sur.
IS: Arturo Clement deja un legado importante. ¿Cómo planea continuar su trabajo para que la salmonicultura se entienda y valore como un ecosistema completo que va mucho más allá de las grandes productoras?
PM: Arturo lideró este gremio en tiempos complejos, articulando voluntades y posicionando al sector con visión estratégica. Su capacidad de representar al sector en momentos críticos, mostrando avances en sostenibilidad y hablando con apertura sobre desafíos pendientes, estableció una base sólida. Continuaré ese legado fortaleciendo la unidad del ecosistema salmonero completo, desde grandes productores hasta pequeños proveedores. Trabajaré para que más chilenos conozcan y sientan orgullo por nuestra industria, entendiendo que la salmonicultura es mucho más que las empresas: es desarrollo territorial.
La hoja de ruta planteada por Melero combina elementos conocidos —certeza jurídica, eficiencia productiva y articulación público-privada— con un énfasis más explícito en el posicionamiento internacional de Chile como proveedor estratégico de proteínas de alta calidad.
En un escenario donde la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la sostenibilidad están redefiniendo las reglas del comercio global, la capacidad de la salmonicultura chilena para adaptarse —y anticiparse— será determinante.
Mas allá de aumentar la producción el desafío de este nuevo periodo es sostener la competitividad en un entorno donde los estándares son mas exigentes, las reglas cambian más rápido y cada día se suman nuevos actores que interviene directa o indirectamente, en la segunda industria más importante de Chile..


















