Una vez más se puso en la palestra el escenario de incertidumbre que vive la industria salmonicultora en Chile. En esta oportunidad, el gerente general de Multi X, Cristián Swett, junto con el ex subsecretario de Pesca, Carlos Hernández y el senador por la región de Magallanes y la Antártica Chile conversaron en Radio Agricultura sobre el panorama actual de la industria, sus desafíos y las acciones que debieran tomarse desde una mirada proveniente desde el mundo político y empresarial.
En la instancia, Cristián Swett realizó una comparación con Noruega, principal competidor de la industria. “En el 2001, en Chile se produjeron 500 mil toneladas de salmón del Atlántico, trucha y coho, y en Noruega fueron 508 mil toneladas, por lo que estábamos parejos. Hoy en día, Chile produce un millón de toneladas y Noruega alrededor de 1 millón 700 mil toneladas, es decir, entre un 60% a 70% más que nosotros, y eso lo lograron gracias a una política de Estado. Además de que producen un mayor volumen, son mucho más eficientes porque producen con menores costos. Mientras que en Chile tenemos una compleja relación con el Estado y la regulación, que como está diseñada actualmente no nos permite ser eficientes”, explicó el ejecutivo de Multi X.
Por su parte, Carlos Hernández, afirmó que el tema de la salmonicultura está inmerso en un problema que es mucho más amplio en el país. “El problema está en la ausencia de una política industrial explícita en Chile. Desde hace tiempo venimos arrastrando una promesa que se incumplió por los años 2000, en la cual se nos dijo que este país iba a ser de servicios y eso significó que industrias que estaban madurando como la salmonera terminaran siendo una industria que fue dejada institucionalmente y en la práctica a su suerte y solamente a través de mecanismos regulatorios controlada, pero no hubo aparataje estatal que le diera soporte a esta industria”, apuntó.
Recalcó que si el país no es capaz de «tener una política industrial hacia adentro, nos podemos enfrentar a bloqueos de cadenas de suministro muy pronto. Hay tambores de guerra por todo el mundo. Por lo tanto, tenemos que generar capacidades hacia adentro, y eso lo están haciendo muchos países considerando también los aspectos de conservación, sostenibilidad, entre otros».
En tanto, el senador de la región de Magallanes y la Antártica Chilena, Alejandro Kusanovic, complementó diciendo que “falta explicar a la comunidad cuál es la verdadera función y operación de la industria, lamentablemente aquí hay una distorsión de la realidad y me he dado cuenta de que casi todos los problemas que he encontrado en el Congreso son producto de una mala definición del problema que ha generado una mala solución” e hizo hincapié en que “si no sabemos aprovechar nuestras ventajas comparativas nos vamos a autodestruir”.
Vinculación de la ciencia y la tecnología
El representante de la salmonicultora, puso sobre la mesa que “acá existe una narrativa de que nosotros somos subestándar en términos medioambientales, sin embargo, nuestra regulación ambiental para esta industria es muy superior a Noruega en términos de exigencia. Nosotros tenemos mortalidades y densidades mucho más bajas. En Noruega las mortalidades son entre el 20 al 25%, acá en Chile son de 11%, las densidades que usamos son de 17 Kg/m3, allá son de 20 Kg/m3 aproximadamente», detalló
Por esta razón, “es importante meter ciencia acá, porque hay una narrativa que viene de las ONGs, quienes presentan una situación dicotómica, que es ‘o la salmonicultura o la naturaleza’ y eso no es así. La salmonicultura es totalmente compatible con un medio ambiente donde se desarrollen otras especies. Esa historia y esa narrativa que no es correcta hay que abordarla con ciencia”, aseveró.
En esa misma línea, Hernández, recalcó que hay un tema muy importante que es “cómo, finalmente, podemos vincular la ciencia y tecnología en Chile. El caso de la salmonicultura es intensivo en tecnología pero también intensivo en ciencia y tenemos un hiato o una separación que no ha logrado ser congeniada. Creo que ahí también hay un desafío de la industria salmonicultora en la inversión en ciencia y tecnología en Chile, a veces es muy lamentable escuchar que la tecnología la importamos y ese es un tema que tenemos que enfrentar”.
Por su lado, el parlamentario Kusanovic incluyó en el cuestionamiento a las universidades, señalando que “como la parte política ha puesto mal mirada a la industria salmonera, las universidades no se quieren meter”.


















