La acuicultura mundial enfrenta un desafío mayúsculo: producir más alimento para peces sin aumentar la presión sobre los recursos naturales. En ese escenario, un reciente estudio científico pone el foco en un ingrediente poco tradicional, pero cada vez más relevante: la levadura Torula.
La investigación demuestra que esta proteína microbiana puede reemplazar hasta un 20 % de las proteínas vegetales en las dietas del salmón del Atlántico sin afectar su crecimiento ni la eficiencia nutricional, abriendo nuevas posibilidades para formulaciones más flexibles y sostenibles.
Menos soya, misma performance
Durante las últimas décadas, las proteínas de origen vegetal —como la soya— han sido claves para reducir la dependencia de la harina de pescado en la salmonicultura. Sin embargo, el crecimiento proyectado de la industria exige diversificar aún más las fuentes proteicas. En este contexto, el estudio evaluó el potencial de la levadura Torula (Cyberlindnera jadinii) como sustituto del concentrado proteico de soya en dietas comercialmente relevantes para post-smolts de salmón del Atlántico.
A lo largo de 12 semanas, los peces fueron alimentados con cinco dietas que incluían entre 0 y 20 % de levadura Torula. Los resultados fueron claros: el crecimiento, la digestibilidad de proteínas y lípidos, la composición corporal y la eficiencia en el uso de nutrientes no se vieron comprometidos en ninguno de los niveles de inclusión. Al final del ensayo, los salmones habían más que cuadruplicado su peso inicial, confirmando que las dietas cubrieron adecuadamente sus requerimientos nutricionales.
Cambios sutiles en el intestino y el riñón
Más allá del crecimiento, el estudio profundizó en la salud de los tejidos, con especial atención a las mucosas, una primera línea de defensa frente al ambiente. En el intestino, la inclusión de levadura Torula produjo modificaciones morfológicas sutiles, como una reducción en la altura de los pliegues del intestino anterior y cambios en la densidad de células mucosas. En el intestino distal, solo el nivel más alto de inclusión (20 %) mostró un aumento en el ancho de la lámina propia, un indicador que podría estar asociado a procesos inflamatorios leves.
En el riñón, la dieta con 20 % de levadura se asoció a una mayor prevalencia de melanomacrófagos, células involucradas en respuestas inmunes y en el manejo de desechos celulares. No obstante, estos cambios no se tradujeron en efectos negativos sobre el desempeño productivo de los peces.

La piel responde: más moco, posible mayor protección
Uno de los hallazgos más llamativos se observó en la piel. Los salmones alimentados con la dieta más alta en levadura presentaron un estrato esponjoso más grueso y una mayor producción de mucosidad. Este resultado sugiere que componentes de la pared celular de la levadura podrían estimular mecanismos de defensa cutánea, un aspecto especialmente relevante en sistemas de cultivo intensivos donde la piel es clave para la protección frente a patógenos.
Sin señales de estrés sistémico
Para evaluar posibles efectos a nivel sistémico, los investigadores analizaron la expresión génica en el bazo, un órgano central del sistema inmune. Los resultados mostraron ausencia de señales de estrés o activación inmune, incluso en los peces alimentados con las dietas de mayor inclusión de levadura. Este dato refuerza la idea de que los cambios observados a nivel tisular fueron localizados y no reflejaron un compromiso general de la salud.
Un paso más hacia dietas del futuro
En conjunto, el estudio confirma que la proteína de levadura Torula es una alternativa viable para reducir la dependencia de proteínas vegetales en las dietas del salmón del Atlántico en fase de engorda en agua de mar.
Si bien una inclusión del 20 % induce respuestas fisiológicas sutiles en el intestino y el riñón, estas no afectaron el crecimiento ni la utilización de nutrientes y se acompañaron de posibles beneficios en la salud mucosa de la piel.
Los autores subrayan, no obstante, la necesidad de investigaciones a largo plazo y bajo condiciones más exigentes, así como estudios de desafío con patógenos, para determinar si estos cambios tisulares tienen implicancias funcionales en la robustez de los peces.
Es así como en un contexto donde la sostenibilidad del alimento representa hasta el 80 % de la huella climática de la salmonicultura, ingredientes como la levadura Torula emergen como piezas clave en el diseño de las dietas acuícolas del futuro: más diversas, más resilientes y menos dependientes de los recursos tradicionales.
Lea el estudio completo aquí: Torula yeast can reduce the dependence on plant proteins in Atlantic salmon feeds: Effects on growth, nutrient utilization, mucosal health, and spleen gene expression


















