La industria del salmón en Noruega ha comenzado el año bajo una paradoja logística y económica. Es decir, produce más, pero factura menos. Esto según datos del informe de enero 2026 de Norwegian Seadfood Council (NSC). El volumen de exportación de salmón alcanzó un 20% (alcanzando las 112.092 toneladas), pero el valor total registró una ligera caída del 1%, situándose en 1.010 millones de dólares.
Este desajuste entre volumen y valor es el síntoma de una industria que está sacrificando márgenes de ganancia para redirigir sus inventarios a pesar del bloqueo parcial económico de su mayor comprador: Estados Unidos.
Lo que hace 1 año era una relación comercial sólida, hoy es un escenario de alta incertidumbre. En enero, el valor de las exportaciones de EE. UU. se desplomó un 37%. El principal factor es el arancel del 15% de impuestos al producto noruego, dejando al país nórdico en desventaja frente a competidores directos como lo es Chile, Escocia e Islas Feroe, que enfrentan impuestos desde al 10%.
A esto se suma que el dólar estadounidense (USD) se ha debilitado un 12% frente a la Corona Noruega (NOK). Lo que ha encarecido el producto en destino. Como resultado, EE. UU. ha caído drásticamente en el ranking de destinos prioritarios, pasando de ser el segundo mercado a ocupar el séptimo lugar en términos de volumen directo.
La mirada hacia Asia: China se consolida como motor de crecimiento
La contracción en el Atlántico ha sido compensada por un crecimiento explosivo en el Pacífico. Por primera vez en la historia, el valor de exportación de salmón a China superó la barrera de los 97 millones de dólares en un solo mes. El volumen enviado a China creció un 86%. mientras que el valor total del mercado chino aumentó un 34%. Impulsado por la demanda previa al Año Nuevo Chino (17 de febrero), el mercado asiático no solo está absorbiendo los excedentes, sino que está consolidando a China como el segundo mercado individual más grande para Noruega, desplazando por primera vez a los grandes consumidores tradicionales de Europa.
A pesar del crecimiento en la demanda del salmón en China. Polonia se sigue manteniendo como el principal destino del producto noruego, creciendo en enero un +71%. Ante la caída de la demanda de filetes frescos en EE. UU., la industria noruega ha optado por enviar pescado entero a las plantas de procesamiento polacas. Esta estrategia permite aprovechar la gran capacidad de almacenamiento y los menores costes de operación en Polonia para amortiguar la caída de los precios internacionales, que en enero promediaron los 8,74 dólares por kilo.
Desafíos para 2026: Resiliencia logística frente a la presión de precios
Para los actores globales de la industria, el movimiento de Noruega es una señal de alerta. La capacidad de reorientar más de 112.000 toneladas en un solo mes hacia mercados alternativos demuestra una resiliencia logística agresiva. Sin embargo, la rentabilidad está bajo presión. Con precios que han caído un 7% al medirse en dólares. La industria del salmón enfrenta un 2026 donde la eficiencia operativa será la única forma de compensar los desafíos geopolíticos y los altos costes de las materias primas.


















