Científicos del Instituto de Genómica Marina de Gloucester (GMGI) han desarrollado una innovadora prueba genética que permite detectar rápida y eficazmente la presencia de Pseudo-nitzschia, una microalga marina productora de toxinas responsables de floraciones de algas nocivas (FAN).
Gracias a esta herramienta, basada en tecnología CRISPR, las autoridades podrán tomar decisiones más ágiles para proteger la salud pública y la economía local.
«Pseudo-nitzschia produce ácido domoico, una potente neurotoxina que puede acumularse en mariscos y causar intoxicación amnésica (ASP) en humanos y mamíferos marinos. Esta toxina no solo representa un riesgo sanitario, también puede obligar al cierre de zonas marisqueras, impactando directamente a la industria pesquera regional”., explicó el Dr. Matt Harke, investigador principal del proyecto.
Una solución frente a los retrasos del monitoreo actual
Hasta ahora, la detección de estas algas requería procesos costosos, lentos y poco precisos, incapaces de distinguir entre especies tóxicas y no tóxicas. La nueva prueba desarrollada por GMGI puede aplicarse directamente en campo y ofrece resultados en menos de una hora, en lugar de días, lo que permite una respuesta inmediata ante una floración tóxica.
Con apoyo del programa MERHAB de NOAA y fondos del estado de Massachusetts, el equipo de GMGI ha validado la eficacia de su prueba con cultivos en laboratorio y muestras naturales de campo. Además, colabora con otros laboratorios en Maine y Florida para acceder a cepas tóxicas de Pseudo-nitzschia y afinar aún más la herramienta.
Monitoreo más inteligente, decisiones más seguras
Próximos desarrollos incluirán pruebas para detectar la expresión activa del gen de la toxina, lo que permitiría anticipar mejor cuándo una floración representa un verdadero riesgo. Esta mejora en el monitoreo abre la puerta a cierres más precisos —y reaperturas más rápidas— de las zonas de pesca, con beneficios directos para la salud, el ecosistema y la economía local.



















