En la acuicultura chilena, donde los desafíos sanitarios, ambientales y productivos se han vuelto cada vez más complejos, la generación de conocimiento ya no basta. La industria —y también la política pública— exige respuestas concretas, escalables y con impacto real en el terreno.
Ese cambio de paradigma es el que impulsa hoy al Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola a evolucionar hacia INCAR²: una nueva fase que busca transformar la ciencia en soluciones aplicadas para el sector.
“INCAR nació en 2012 como el primer centro de investigación interdisciplinario en Chile enfocado en la sustentabilidad acuícola”, explica a nuestro medio, el Dr. Ruben Avendaño-Herrera, investigador de la UNAB y Centro INCAR“. Desde su origen, como Centro de Áreas Prioritarias, su misión fue generar conocimiento científico de excelencia y alto impacto para un sector productivo clave como la acuicultura, con especial énfasis en la salmonicultura y la mitilicultura”, añade.
Durante más de diez años, ese modelo consolidó capacidades científicas relevantes. Sin embargo, el nuevo escenario —marcado, entre otros factores, por los cambios en los liderazgos del Centro y en los instrumentos de financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, en la que el nuevo concurso de centros 2025 no contempló la categoría de Áreas Prioritarias— obligó a replantear el rumbo.
“Surge con claridad la necesidad de evolucionar: dar un giro hacia la consolidación de un centro que no solo genere conocimiento de excelencia, sino que también lo traduzca activamente en soluciones concretas. Este cambio implica fortalecer nuestra contribución mediante el desarrollo de tecnología, innovación y soluciones basadas en la ciencia, alineadas con los desafíos del desarrollo sostenible y orientadas tanto al sector público como al privado”, afirma el investigador.
Así nace INCAR2, un Centro de Investigación Aplicada que representa esta nueva etapa. “El superíndice “2” no solo marca continuidad, sino también transformación, sintetizando nuestro nuevo foco en “Applied Aquaculture”. En esta fase, mantenemos la colaboración entre la Universidad de Concepción, la Universidad Andrés Bello y la Universidad Austral de Chile, incorporamos a la Universidad de Talca, y ampliamos nuestras líneas de investigación de seis a ocho, reforzando nuestra capacidad para abordar los desafíos actuales y futuros de la acuicultura”, detalla el experto.
Enfermedades persistentes y brechas estructurales
El diagnóstico es claro: la industria del salmón sigue enfrentando problemas que, pese a años de investigación, no han sido completamente resueltos. “La transición desde la generación de conocimiento hacia soluciones concretas implica abordar brechas tanto científicas como tecnológicas, pero también culturales dentro del propio quehacer investigador”, advierte Avendaño.
El experto apunta a que uno de los principales desafíos ha sido avanzar desde una lógica centrada en la producción de publicaciones científicas hacia otra que, sin perder la excelencia, sea capaz de traducir ese conocimiento en soluciones tangibles para problemas concretos de la salmonicultura. “En este contexto, una brecha relevante es la identificación y priorización de problemas no resueltos que requieren respuestas aplicadas”, afirma.
Entre los principales nudos críticos, el investigador destaca patologías de alto impacto productivo: el Síndrome Rickettsial del Salmón (SRS), el parásito Caligus y la tenacibaculosis. “INCAR² ha orientado capacidades científicas ya consolidadas en estas áreas hacia el desarrollo de soluciones en distintos horizontes de tiempo —corto, mediano y largo plazo—, integrando herramientas biotecnológicas, epidemiológicas y de manejo productivo. Por tanto, diseñamos las iniciativas: SRS, Caligus y Tenacibaculosis. Asimismo, se reconoce como brecha crítica el avance en el bienestar animal, ámbito en el cual INCAR² incorpora una línea de investigación específica, orientada tanto a generar nuevos indicadores como a desarrollar herramientas que permitan su monitoreo y mejora en sistemas productivos reales”, detalla.
Pero el foco no se limita a la sanidad, es decir, al desarrollo de productos tecnológicos como vacunas, kits diagnósticos y/o herramientas de control. El Centro también reconoce brechas relevantes en el bienestar animal, así como vacíos en las dimensiones ambientales, socioeconómicas y de gobernanza. “Persisten importantes vacíos de conocimiento en las dimensiones ambientales, socioeconómicas y de gobernanza, donde las “soluciones” adoptan formas distintas: propuestas normativas, mejoras regulatorias, modelos de gestión o evidencia para la toma de decisiones públicas y privadas”, subraya el investigador.
En este sentido, INCAR² ha diseñado un programa robusto que busca destrabar problemáticas que han permanecido estancadas durante años o en las que aún falta evidencia científica sólida para impulsar cambios.
Al mismo tiempo, Avendaño destaca que una fortaleza central de esta nueva etapa es la estrecha articulación con actores clave del sector: gremios de la salmonicultura y mitilicultura, organizaciones no gubernamentales y entidades regulatorias y fiscalizadoras. “Esta vinculación ha permitido co-definir y priorizar los desafíos a abordar, estableciendo una forma de trabajo colaborativa que será fundamental para asegurar la pertinencia, adopción e impacto de las soluciones desarrolladas durante los próximos cinco años”, resalta.
Del paper científico al producto: el giro hacia la aplicación
Uno de los cambios más profundos de INCAR² es el tránsito de una lógica académica tradicional a un enfoque orientado a resultados aplicados. “Uno de los principales desafíos ha sido avanzar desde una lógica centrada en la producción de publicaciones científicas hacia otra que, sin perder la excelencia, sea capaz de traducir ese conocimiento en soluciones tangibles”, reconoce Avendaño.
“Al interior de INCAR² hemos realizado un arduo trabajo que permitió identificar aquellos conocimientos que pueden traducirse en tecnologías y/o herramientas que proporcionen soluciones en los distintos ámbitos, empleando como indicador el nivel de madurez de la investigación, hasta una escala comercial, lo que comúnmente se llama en el mundo tecnológico TRL”, explica el académico.
Ese giro se traduce en un portafolio concreto de desarrollos tecnológicos y servicios para la industria. La plataforma científica, tecnológica y de infraestructura de INCAR² incluye a nivel sanitario:
- El desarrollo de kits de diagnóstico molecular y microbiológico especie-específico.
- El servicio de análisis de susceptibilidad y resistencia antimicrobiana.
- Evaluación de la eficacia de vacunas o tratamientos.
- Desarrollo de indicadores de bienestar animal.
- Capacitación técnica para profesionales del sector acuícola según las necesidades de cada empresa salmonera.
- Evaluación de los efectos de los antibióticos utilizados en la industria del salmón sobre las comunidades microbianas marinas, entre otros.
En paralelo, la dimensión ambiental incorpora:
- La evaluación del impacto ambiental en sistemas de acuicultura
- El desarrollo de indicadores estadísticos basados en datos públicos/privados para evaluar la salud de los ecosistemas
- El desarrollo de tecnologías innovadoras para la optimización de los procesos de la industria salmonera
- Estudios del lecho marino asociados al cultivo de salmón y consultoría en cumplimiento de la normativa ambiental, entre otros.
A ello se suman herramientas orientadas a la competitividad y sostenibilidad:
- Estudios de impacto económico en el sector acuícola
- Talleres de capacitación sobre mejores prácticas de producción
- Apoyo técnico para la formalización de procesos de producción
- Programas de diplomatura, cursos de capacitación y servicios de consultoría para empresas de cultivo de salmón.
SFERA e INAH: acelerar la innovación acuícola en Chile
El nuevo modelo no solo busca generar soluciones, sino también acelerar su llegada al mercado. “Como parte de esta nueva etapa, hemos incorporado una iniciativa estratégica denominada SFERA-INCAR², concebida como un programa de apoyo a startups orientado a grupos de investigación emergentes en acuicultura”, explica Avendaño.
“A través de SFERA-INCAR², el Centro entregará apoyo integral mediante instrumentos como el financiamiento inicial, el fortalecimiento de capacidades científicas y la formación en innovación y emprendimiento. Esta iniciativa busca no solo potenciar el desarrollo de nuevas tecnologías, sino también fomentar la generación de conocimiento con una clara orientación aplicada”, indica el investigador.
En este escenario, señala que, uno de los principales desafíos de este programa será identificar emprendedores y equipos con desarrollos en un nivel de madurez tecnológica intermedio, es decir, que ya han demostrado resultados prometedores en entornos relevantes, y acompañarlos en su camino hacia la comercialización. “Para ello, INCAR² facilitará el acceso a infraestructura para la validación, financiará experimentos clave y promoverá la vinculación con socios estratégicos. Asimismo, se apoyará activamente la formulación de proyectos que permitan avanzar hacia la operación comercial de estas soluciones”, explica.
Por esta razón, complementariamente, se creó el INAH – Centro de Aceleración INCAR², “una plataforma de innovación y transferencia tecnológica diseñada para transformar resultados científicos en soluciones aplicadas para la acuicultura”. Su función principal es cerrar la brecha entre la investigación y la aplicación industrial, mediante el apoyo a procesos de maduración tecnológica, validación en condiciones reales y escalamiento de las soluciones desarrolladas por los investigadores del Centro”, describe.
En conjunto, “SFERA-INCAR² e INAH constituyen pilares clave de nuestro modelo de investigación aplicada, permitiendo que el conocimiento generado no solo avance en excelencia científica, sino que también se traduzca en impacto concreto para la industria y la sostenibilidad del sector acuícola”, destaca Avendaño.
Transferencia tecnológica: de la deuda histórica a eje estratégico
En el ecosistema científico chileno, la transferencia tecnológica ha sido históricamente uno de los eslabones más débiles. INCAR² busca revertir esa tendencia. “La transferencia tecnológica ha sido históricamente una brecha en el ecosistema de investigación, y precisamente por ello, INCAR² la aborda como un eje central de su modelo. No basta con generar soluciones efectivas; el desafío es asegurar que estas sean adoptadas y escaladas en condiciones productivas reales”, enfatiza el experto.
Para ello, INCAR² ha creado una estructura dedicada a la transferencia tecnológica al interior del Centro, liderada por la bioquímica Pía Zepeda Novoa, profesional con amplia experiencia en propiedad industrial, gestión de la innovación y vinculación con el sector productivo. “Su formación en innovación tecnológica y emprendimiento, junto con su especialización en gestión estratégica, permite articular de manera efectiva el mundo científico con las dinámicas y necesidades de la industria”, asegura Avendaño.
Ahora bien, este trabajo no se realiza de forma aislada. Se articula con las oficinas de transferencia de las universidades participantes, Universidad de Concepción, Universidad Andrés Bello, Universidad Austral de Chile y Universidad de Talca, generando un ecosistema coordinado que asegura el cumplimiento de estándares institucionales, regulatorios y de propiedad intelectual.
La apuesta: ciencia que se implemente para un futuro sostenible en salmonicultura
El desafío de fondo no es menor. En una industria presionada por exigencias sanitarias, ambientales y regulatorias, la capacidad de transformar el conocimiento en soluciones efectivas puede definir su competitividad futura.
INCAR² apuesta precisamente a eso: acortar la distancia entre el laboratorio y el centro de cultivo. Una transición que, de concretarse, no solo podría destrabar problemáticas históricas de la acuicultura y, en específico, de la salmonicultura, sino también redefinir el rol de la ciencia aplicada en el desarrollo productivo del país.


















