Nofima recomendó a la industria y a las autoridades noruegas enfocar sus esfuerzos en precios más bajos, productos más fáciles de usar y estrategias de marketing lideradas por influencers si buscan aumentar el consumo de productos del mar entre las nuevas generaciones.
Las conclusiones forman parte de un informe entregado al Ministerio de Comercio, Industria y Pesca, centrado en los hábitos de consumo de personas entre 18 y 35 años.
El estudio reunió investigaciones previas y una encuesta aplicada a 1.000 jóvenes adultos en Noruega, detectando una marcada diferencia entre la intención declarada de comer más pescado y mariscos y el comportamiento real de compra.
Según explicó el investigador Florent Govaerts, las principales barreras para este segmento son el precio, el olor, la presencia de espinas, la baja confianza para cocinar, la falta de tiempo y la fuerte competencia con otras categorías de alimentos.
Asimismo, Nofima indicó que los mensajes vinculados a sostenibilidad tienen menor peso en la decisión de compra que factores como el precio, las preferencias de sabor y los hábitos cotidianos. En esa línea, sellos como Marine Stewardship Council suelen pasar desapercibidos en situaciones reales de compra.
Hallazgos más relevantes del informe
Uno de los hallazgos más relevantes del informe apunta al impacto directo de las promociones minoristas durante 2025, que generaron aumentos de ventas de hasta 249% en salmón y trucha. Para los investigadores, esto confirma que el precio continúa siendo la herramienta más efectiva para impulsar la demanda.
Por ello, recomendaron implementar conceptos de precios bajos más estables, en lugar de campañas promocionales breves y esporádicas.
En paralelo, Nofima instó a procesadores y minoristas a desarrollar productos del mar garantizados sin espinas y con perfiles de olor más suaves, argumentando que las barreras prácticas siguen siendo determinantes para los consumidores jóvenes.
Respecto del rol público, el informe sugirió aprovechar la alta confianza existente en el gobierno, investigadores y profesionales de la salud para reforzar mensajes sobre el consumo de productos del mar.
Además, planteó fomentar una exposición temprana mediante actividades de cocina, pesca y programas escolares, con el objetivo de normalizar estos alimentos desde edades tempranas.
Finalmente, el documento sostuvo que las redes sociales y los influencers podrían transformarse en canales eficaces para posicionar los productos del mar como una alternativa cotidiana de alimentación, aunque reconoció que generan menor confianza que las fuentes expertas.


















