La región de Magallanes inició 2026 con una señal contundente: el crecimiento del sector pesquero tiene un protagonista indiscutido. El salmón del Atlántico no solo lideró la actividad, sino que prácticamente explicó por sí solo el alza de 17,1% registrada en enero, consolidándose como el eje estructural de la economía acuícola regional.
De acuerdo con el último boletín del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el total de recursos extraídos —considerando pesca y acuicultura— alcanzó las 16.224 toneladas, impulsado casi íntegramente por el explosivo desempeño de los centros de cultivo.
El salmón explica todo
La cosecha en centros acuícolas llegó a 15.649 toneladas, lo que representa un crecimiento interanual de 19,9%. Este incremento no solo fue el mayor entre todos los segmentos, sino también el factor decisivo detrás del resultado global.
Más aún: el informe es categórico al señalar que este aumento se explicó exclusivamente por una mayor producción de salmón del Atlántico, evidenciando el grado de dependencia que ha alcanzado la región respecto de esta especie.
En términos prácticos, esto significa que casi 97 de cada 100 toneladas producidas en Magallanes provienen hoy de la acuicultura, con el salmón como pilar dominante.
Un contraste marcado con la pesca extractiva
El sólido avance del salmón contrasta fuertemente con el desempeño del resto del sector:
La pesca artesanal mostró un crecimiento marginal de 2,6%, alcanzando 314 toneladas, impulsada principalmente por la recolección de luga roja.
La pesca industrial, en tanto, sufrió una fuerte contracción de 47,4%, cayendo a 259 toneladas debido, en gran parte, a la ausencia de desembarques de bacalao antártico durante el período.
Este escenario refuerza una tendencia que se viene consolidando: la pérdida de peso relativo de la pesca extractiva frente al avance sostenido de la acuicultura.
Efecto arrastre en la industria
El impacto del salmón no se limitó a la producción primaria. Las plantas pesqueras de la región procesaron 17.336 toneladas, un aumento de 29,3%, nuevamente impulsado casi en su totalidad por el salmón del Atlántico.
Solo esta especie representó más del 98% del crecimiento industrial, con un alza de 35,9% en volumen procesado, confirmando su rol como articulador de toda la cadena productiva.
Además, el procesamiento se concentró en productos frescos, que crecieron 44,5%, reflejando una estrategia orientada a mayor valor agregado y mercados más exigentes.
Menos centros, más producción
En paralelo al aumento productivo, el número de centros de cultivo operativos cayó levemente, pasando de 52 a 50 unidades (-3,8%). Sin embargo, lejos de afectar la producción, esta reducción sugiere una mayor eficiencia operativa y concentración productiva.
Actualmente, la gran mayoría de estos centros (47 de 50) opera en agua de mar, reafirmando el carácter altamente especializado de la salmonicultura regional.
Un modelo cada vez más dependiente
Los datos de enero dejan una conclusión clara: Magallanes está profundizando su dependencia del salmón como motor económico.
Si bien esto abre oportunidades en términos de crecimiento, exportaciones y sofisticación productiva, también plantea desafíos relevantes en materia de diversificación, sostenibilidad y resiliencia frente a shocks externos.


















