Mercado ruso sigue siendo una oportunidad para el salmón chileno: experto llama a retomar presencia comercial y fortalecer alianzas
Pese a la fuerte caída de las exportaciones chilenas hacia Rusia en 2026, el fundador del Grupo de Empresas Strizh-Aqua, Víctor Popolitov, asegura en InfoSALMON que ese mercado aún ofrece importantes oportunidades. El ejecutivo llama a fortalecer la presencia comercial, ampliar la oferta de productos y apostar por alianzas tecnológicas para recuperar competitividad en un destino estratégico para la salmonicultura chilena.
Aunque las exportaciones chilenas de salmón continúan creciendo a nivel global durante 2026, el mercado ruso ha seguido una trayectoria distinta. En el primer semestre del año, los envíos hacia ese destino cayeron cerca de un 37% en volumen y un 44% en valor, reflejando un escenario donde la mayor producción local, la sustitución de importaciones y los cambios en la dinámica del consumo están reconfigurando uno de los mercados históricamente relevantes para la salmonicultura chilena.
Según cifras oficiales del Servicio Nacional de Aduanas, entre enero y junio de 2026 Chile exportó 441.000 toneladas de salmón, generando retornos por US$3.506 millones, lo que representa un crecimiento de 15,5% en volumen y de 7,3% en valor respecto del mismo período de 2025. Sin embargo, Rusia registró una importante contracción, pasando de 22.700 toneladas y US$169 millones durante el primer semestre de 2025 a 14.400 toneladas y US$94 millones en igual período de este año.
Para el fundador del Grupo de Empresas Strizh-Aqua, Víctor Popolitov, este retroceso no implica necesariamente la pérdida definitiva del mercado para Chile, aunque advierte que recuperar la participación exigirá un cambio de estrategia.
«Existe la oportunidad de recuperar cuota de mercado. Simplemente esperar a que todo se recupere por sí solo no restablecerá la cuota de mercado rápidamente. Quizás en 2027, pero no en 2026”, afirma.
Popolitov es ingeniero en electricidad, comunicaciones y economía. Es emprendedor y especialista en creación de empresas y gestión de proyectos, con más de 25 años de experiencia. Ha fundado ocho empresas y sucursales tanto en Rusia como en el extranjero. Sus áreas de especialización incluyen gestión, estudios de viabilidad, finanzas, marketing, ventas, exportaciones, informática, blockchain, logística y energía.
Un mercado que cambió
Popolitov explica que la caída de las importaciones chilenas responde a una combinación de factores coyunturales y estructurales.
«En 2025, los importadores existentes compraron una gran cantidad de salmón congelado, que se encuentra almacenado”, expone. Además, “En 2026, la actividad de compra en Rusia disminuyó”.
Ahora bien, proyecta que «en 2026, habrá una fuerte sustitución lateral por trucha: Turquía, Irán, China”. No obstante, sostiene que Chile aún posee espacio para recuperar participación si adopta una estrategia comercial mucho más activa.
La «participación de los exportadores chilenos en ferias y foros profesionales. Ayer y hoy, la participación de los exportadores chilenos fue nula. Chile es un productor de pescado desconocido. Todo se está desarrollando de forma residual: contraproducente”, expresa.
Asimismo, propone revisar la forma en que actualmente se desarrollan las relaciones comerciales. «Eliminar la norma corporativa, levantar la prohibición y permitir que los exportadores celebren contratos de suministro con nuevos importadores. Llevo mucho tiempo solicitando esto”, enfatiza.
A ello suma la necesidad de ampliar la oferta disponible para el mercado ruso. «Amplíen la gama de productos y empiecen a suministrar salmón refrigerado y salmón coho. Llevo mucho tiempo pidiéndolo”, sugiere.
Precios del salmón en Krasnodar, Créditos: Cedida.
Colaboración tecnológica: una oportunidad desaprovechada
Mientras Rusia continúa impulsando su estrategia de sustitución de importaciones y fortalecimiento de su producción acuícola, Popolitov considera que existe un amplio espacio para profundizar la cooperación tecnológica y científica entre ambos países.
«La respuesta es simple: hay que hacerlo. Regularmente llegan ovas fertilizadas chilenas a Inarctica; yo mismo participé en el lanzamiento de los envíos de salmón del Atlántico y caviar de trucha marina”, recuerda.
Sin embargo, estima que la relación institucional entre ambos países se ha debilitado durante los últimos años. «En los últimos años, solo la crisis obligó a la Sra. María Soledad Tapia Almonacid (Directora del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura – Sernapesca) a visitarnos. Ella y mi amigo Pablo Barahona fueron recibidos con gran calidez. Los líderes rusos nos ofrecieron muchas ideas y nos invitaron a participar en foros y otros eventos en Rusia. Chile permaneció en silencio”, expone.
En la misma línea, agrega que «desde la partida de Pablo Barahona de Rusia, nadie en la Cámara de Comercio ni en las oficinas de representación de Chile se ha involucrado en la promoción de la empresa.»
Visita en Rusia de María Soledad Tapia Almonacid (Directora del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura – Sernapesca). Créditos: Cedida.
La demanda por salmón fresco sigue existiendo
Respecto del consumo, Popolitov discrepa de la idea de que el mercado ruso esté completamente abastecido con producción local. «Hay escasez de salmón fresco, tanto local como importado”, señala. Como referencia, recuerda que: «En 2012, Rusia importó 156.000 toneladas de salmón fresco.»
Además, sostiene que la producción nacional aún está lejos de cubrir la demanda. «La producción rusa de salmón refrigerado está muy por debajo del consumo. El mercado está saturado de trucha procedente de Turquía, Irán y China, con una escasez de sustitutos”, afirma.
En ese contexto, entrega cifras que muestran el crecimiento del mercado ruso. «Para 2025, el mercado de consumo ruso, incluyendo las importaciones, alcanzó las 138.500 toneladas, un aumento del 8%”, indica. «Para 2025, el volumen de producción rusa de salmón del Atlántico y trucha marina en el FSG será de 22.200 toneladas”, afirma.
Por ello, insiste en las mismas medidas para recuperar competitividad. “Involucrar a los exportadores chilenos en ferias y foros profesionales”, reitera.
Además, de «eliminar la norma corporativa, levantar la prohibición y permitir que los exportadores celebren acuerdos de suministro con nuevos importadores”, sugiere y ampliar la gama de productos y comenzar a suministrar salmón refrigerado y salmón coho”, propone.
La mirada hacia 2030
En cuanto al desarrollo de la salmonicultura rusa, Popolitov prevé un crecimiento gradual, aunque reconoce que la industria enfrenta importantes desafíos productivos.
«El cultivo de salmón atraviesa dificultades para desarrollarse. De hecho, Inarctica planea recuperar la producción de 2023 (28.200 toneladas) para 2026, alcanzando las 30.000 toneladas, y para 2030, las 60.000 toneladas”, señala.
Al mismo tiempo, destaca que Chile sigue siendo un proveedor estratégico para el desarrollo de la industria rusa. «Inarctica utiliza ovas de salmón fertilizadas procedentes de Chile”, afirma.
No obstante, advierte que el objetivo de largo plazo de Rusia es avanzar hacia una mayor independencia genética. «Rusia aspira a desarrollar sus propias poblaciones reproductoras de salmón y trucha; esa es su estrategia, pero por ahora, solo Inarctica se dedica a ello”, comenta.
Competir por valor y no por volumen
Para Popolitov, el futuro de la relación comercial entre ambos países no pasa por competir exclusivamente en volumen, sino por capturar segmentos de mayor valor agregado.
«En mis respuestas anteriores, reitero y desarrollo este punto a continuación, presentando mi visión sobre cómo y por qué medios se puede lograr. Abogo por prácticas comerciales activas orientadas a aumentar los ingresos, no el volumen”, reafirma.
El ejecutivo considera que existe una oportunidad concreta para ocupar el espacio dejado por antiguos proveedores europeos. «Esto implica ocupar un nicho de mercado vacío, tras la salida de Noruega y las Islas Feroe, para el salmón atlántico refrigerado y el salmón coho (30.000 toneladas o más), productos superpremium listos para el consumo: salados, ahumados y combinados. Entrega aérea inmediata. Estos modelos están listos, solo falta la voluntad”, enfatiza.
Finalmente, resume las principales acciones que, a su juicio, permitirían fortalecer nuevamente la presencia chilena en Rusia. «Participación de exportadores chilenos en ferias y foros profesionales. Eliminar la regla corporativa, levantar la prohibición y permitir que los exportadores celebren contratos de suministro con nuevos importadores”, señala.
A su vez, indica que es necesario «ampliar la gama de productos y comenzar a suministrar salmón refrigerado y salmón coho, abrir un centro de distribución en el sur de Rusia, similar al de AquaChile en Miami, y abrir oficinas de representación para la promoción. Atraer embajadores».
Las cifras del primer semestre muestran que Rusia ha perdido peso dentro de los destinos del salmón chileno. Sin embargo, para Popolitov, el potencial del mercado permanece intacto. La diferencia estará en la capacidad de la industria chilena para recuperar presencia comercial, fortalecer la cooperación tecnológica y posicionar productos de mayor valor agregado en un mercado que, pese a sus transformaciones, continúa ofreciendo oportunidades para quienes estén dispuestos a desarrollarlas.
Aunque las exportaciones chilenas de salmón continúan creciendo a nivel global durante 2026, el mercado ruso ha seguido una trayectoria distinta. En el primer semestre del año, los envíos hacia ese destino cayeron cerca de un 37% en volumen y un 44% en valor, reflejando un escenario donde la mayor producción local, la sustitución de importaciones y los cambios en la dinámica del consumo están reconfigurando uno de los mercados históricamente relevantes para la salmonicultura chilena.
Según cifras oficiales del Servicio Nacional de Aduanas, entre enero y junio de 2026 Chile exportó 441.000 toneladas de salmón, generando retornos por US$3.506 millones, lo que representa un crecimiento de 15,5% en volumen y de 7,3% en valor respecto del mismo período de 2025. Sin embargo, Rusia registró una importante contracción, pasando de 22.700 toneladas y US$169 millones durante el primer semestre de 2025 a 14.400 toneladas y US$94 millones en igual período de este año.
Para el fundador del Grupo de Empresas Strizh-Aqua, Víctor Popolitov, este retroceso no implica necesariamente la pérdida definitiva del mercado para Chile, aunque advierte que recuperar la participación exigirá un cambio de estrategia.
«Existe la oportunidad de recuperar cuota de mercado. Simplemente esperar a que todo se recupere por sí solo no restablecerá la cuota de mercado rápidamente. Quizás en 2027, pero no en 2026”, afirma.
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Popolitov es ingeniero en electricidad, comunicaciones y economía. Es emprendedor y especialista en creación de empresas y gestión de proyectos, con más de 25 años de experiencia. Ha fundado ocho empresas y sucursales tanto en Rusia como en el extranjero. Sus áreas de especialización incluyen gestión, estudios de viabilidad, finanzas, marketing, ventas, exportaciones, informática, blockchain, logística y energía.
Un mercado que cambió
Popolitov explica que la caída de las importaciones chilenas responde a una combinación de factores coyunturales y estructurales.
«En 2025, los importadores existentes compraron una gran cantidad de salmón congelado, que se encuentra almacenado”, expone. Además, “En 2026, la actividad de compra en Rusia disminuyó”.
Ahora bien, proyecta que «en 2026, habrá una fuerte sustitución lateral por trucha: Turquía, Irán, China”. No obstante, sostiene que Chile aún posee espacio para recuperar participación si adopta una estrategia comercial mucho más activa.
La «participación de los exportadores chilenos en ferias y foros profesionales. Ayer y hoy, la participación de los exportadores chilenos fue nula. Chile es un productor de pescado desconocido. Todo se está desarrollando de forma residual: contraproducente”, expresa.
Asimismo, propone revisar la forma en que actualmente se desarrollan las relaciones comerciales. «Eliminar la norma corporativa, levantar la prohibición y permitir que los exportadores celebren contratos de suministro con nuevos importadores. Llevo mucho tiempo solicitando esto”, enfatiza.
A ello suma la necesidad de ampliar la oferta disponible para el mercado ruso. «Amplíen la gama de productos y empiecen a suministrar salmón refrigerado y salmón coho. Llevo mucho tiempo pidiéndolo”, sugiere.
Precios del salmón en Krasnodar, Créditos: Cedida.
Colaboración tecnológica: una oportunidad desaprovechada
Mientras Rusia continúa impulsando su estrategia de sustitución de importaciones y fortalecimiento de su producción acuícola, Popolitov considera que existe un amplio espacio para profundizar la cooperación tecnológica y científica entre ambos países.
«La respuesta es simple: hay que hacerlo. Regularmente llegan ovas fertilizadas chilenas a Inarctica; yo mismo participé en el lanzamiento de los envíos de salmón del Atlántico y caviar de trucha marina”, recuerda.
Sin embargo, estima que la relación institucional entre ambos países se ha debilitado durante los últimos años. «En los últimos años, solo la crisis obligó a la Sra. María Soledad Tapia Almonacid (Directora del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura – Sernapesca) a visitarnos. Ella y mi amigo Pablo Barahona fueron recibidos con gran calidez. Los líderes rusos nos ofrecieron muchas ideas y nos invitaron a participar en foros y otros eventos en Rusia. Chile permaneció en silencio”, expone.
En la misma línea, agrega que «desde la partida de Pablo Barahona de Rusia, nadie en la Cámara de Comercio ni en las oficinas de representación de Chile se ha involucrado en la promoción de la empresa.»
Visita en Rusia de María Soledad Tapia Almonacid (Directora del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura – Sernapesca). Créditos: Cedida.
La demanda por salmón fresco sigue existiendo
Respecto del consumo, Popolitov discrepa de la idea de que el mercado ruso esté completamente abastecido con producción local. «Hay escasez de salmón fresco, tanto local como importado”, señala. Como referencia, recuerda que: «En 2012, Rusia importó 156.000 toneladas de salmón fresco.»
Además, sostiene que la producción nacional aún está lejos de cubrir la demanda. «La producción rusa de salmón refrigerado está muy por debajo del consumo. El mercado está saturado de trucha procedente de Turquía, Irán y China, con una escasez de sustitutos”, afirma.
En ese contexto, entrega cifras que muestran el crecimiento del mercado ruso. «Para 2025, el mercado de consumo ruso, incluyendo las importaciones, alcanzó las 138.500 toneladas, un aumento del 8%”, indica. «Para 2025, el volumen de producción rusa de salmón del Atlántico y trucha marina en el FSG será de 22.200 toneladas”, afirma.
Por ello, insiste en las mismas medidas para recuperar competitividad. “Involucrar a los exportadores chilenos en ferias y foros profesionales”, reitera.
Además, de «eliminar la norma corporativa, levantar la prohibición y permitir que los exportadores celebren acuerdos de suministro con nuevos importadores”, sugiere y ampliar la gama de productos y comenzar a suministrar salmón refrigerado y salmón coho”, propone.
La mirada hacia 2030
En cuanto al desarrollo de la salmonicultura rusa, Popolitov prevé un crecimiento gradual, aunque reconoce que la industria enfrenta importantes desafíos productivos.
«El cultivo de salmón atraviesa dificultades para desarrollarse. De hecho, Inarctica planea recuperar la producción de 2023 (28.200 toneladas) para 2026, alcanzando las 30.000 toneladas, y para 2030, las 60.000 toneladas”, señala.
Al mismo tiempo, destaca que Chile sigue siendo un proveedor estratégico para el desarrollo de la industria rusa. «Inarctica utiliza ovas de salmón fertilizadas procedentes de Chile”, afirma.
No obstante, advierte que el objetivo de largo plazo de Rusia es avanzar hacia una mayor independencia genética. «Rusia aspira a desarrollar sus propias poblaciones reproductoras de salmón y trucha; esa es su estrategia, pero por ahora, solo Inarctica se dedica a ello”, comenta.
Competir por valor y no por volumen
Para Popolitov, el futuro de la relación comercial entre ambos países no pasa por competir exclusivamente en volumen, sino por capturar segmentos de mayor valor agregado.
«En mis respuestas anteriores, reitero y desarrollo este punto a continuación, presentando mi visión sobre cómo y por qué medios se puede lograr. Abogo por prácticas comerciales activas orientadas a aumentar los ingresos, no el volumen”, reafirma.
El ejecutivo considera que existe una oportunidad concreta para ocupar el espacio dejado por antiguos proveedores europeos. «Esto implica ocupar un nicho de mercado vacío, tras la salida de Noruega y las Islas Feroe, para el salmón atlántico refrigerado y el salmón coho (30.000 toneladas o más), productos superpremium listos para el consumo: salados, ahumados y combinados. Entrega aérea inmediata. Estos modelos están listos, solo falta la voluntad”, enfatiza.
Finalmente, resume las principales acciones que, a su juicio, permitirían fortalecer nuevamente la presencia chilena en Rusia. «Participación de exportadores chilenos en ferias y foros profesionales. Eliminar la regla corporativa, levantar la prohibición y permitir que los exportadores celebren contratos de suministro con nuevos importadores”, señala.
A su vez, indica que es necesario «ampliar la gama de productos y comenzar a suministrar salmón refrigerado y salmón coho, abrir un centro de distribución en el sur de Rusia, similar al de AquaChile en Miami, y abrir oficinas de representación para la promoción. Atraer embajadores».
Las cifras del primer semestre muestran que Rusia ha perdido peso dentro de los destinos del salmón chileno. Sin embargo, para Popolitov, el potencial del mercado permanece intacto. La diferencia estará en la capacidad de la industria chilena para recuperar presencia comercial, fortalecer la cooperación tecnológica y posicionar productos de mayor valor agregado en un mercado que, pese a sus transformaciones, continúa ofreciendo oportunidades para quienes estén dispuestos a desarrollarlas.