Después de un año de dominio, El Niño soltó su control sobre el Pacífico tropical en mayo de 2024, según informó la última actualización de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU. El evento que contribuyó a un aumento de las temperaturas mundial y a fenómenos meteorológicos extremos en todo el planeta llegó técnicamente a su fin.
Sin embargo, el péndulo climático del Pacífico tropical parece estar girando hacia su otro extremo: La Niña. En el Pacífico, La Niña trae temperaturas más frías que el promedio en la parte centro-oriental de la cuenca, vientos más fuertes tanto cerca de la superficie como en altitudes elevadas y lluvias más intensas de lo normal sobre Indonesia y el resto del Continente Marítimo.
Probabilidades
NOAA indicó que el equipo de pronóstico cree que hay un 65% de posibilidades de que La Niña llegue entre julio y septiembre de 2024. Pero también hacen el alcance que «hay incluso si la transición ocurre más lentamente, las probabilidades de que La Niña esté presente para el invierno del hemisferio norte siguen siendo del 85%, lo que es similar al pronóstico de la NOAA en meses anteriores», indicó Rebeca Lindsey en el informe publicado por la NOAA.

De acuerdo a las observaciones semanales y mensuales más recientes de la región clave de monitoreo ENSO (apodada «Niño 3.4») muestran que las temperaturas de la superficie están cerca del promedio, y ahora las aguas más frías y profundas han comenzado a salir a la superficie. «Ahora que tanto la atmósfera como el océano se han alejado de El Niño, el evento ha terminado realmente. Debajo de la superficie del Pacífico oriental, una charco de agua fría ha estado acechando durante varios meses en modo de espera, lista para reabastecer la superficie e intensificar la anomalía fría necesaria para crear y mantener La Niña», aseguró el organismo.
Lindsey aclaró en el documento que es importante recordar que la fuerza de El Niño o La Niña no es un buen predictor de la fuerza de los impactos de temperatura o precipitación en un lugar particular. Los eventos más fuertes hacen que sea más probable que los lugares propensos a ser influenciados por El Niño o La Niña experimenten algún nivel de sus impactos típicos, pero no necesariamente conducen a impactos más fuertes. En otras palabras, incluso La Niña moderada o débil puede tener un fuerte impacto en un lugar determinado.
Impactos en la acuicultura
El fenómeno del Niño es un evento climático natural que puede tener un profundo impacto en la acuicultura, una industria que desempeña un papel crucial en la alimentación global y la economía. Este evento se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano en la región ecuatorial del Pacífico, lo que desencadena una serie de cambios climáticos en todo el mundo.
Alguno de los efectos más destacados son, por ejemplo, el cambio de temperatura en el agua, que afecta directamente a las especies acuáticas, causando estrés térmico y disminución de la calidad del agua. Al mismo tiempo, se presentan patrones de lluvias alterados, provocando sequías o inundaciones lo que afecta la disponibilidad de agua dulce para los estanques de acuicultura y puede alterar la salinidad de los cuerpos de agua costeros. El fenómeno también puede alterar la disponibilidad de alimentos para las especies cultivadas, lo que impacta la salud y el crecimiento de los peces.

La Niña
En cuanto al fenómeno de La Niña, aumenta la surgencia de aguas frías que desencadena una serie de cambios oceanográficos que impactan significativamente en la productividad y la estructura trófica de los ecosistemas marinos. En este sentido, se puede visibilizar un incremento en la producción primaria de microalgas y del zooplancton, lo que favorece la reproducción de peces y de invertebrados y el incremento en la biomasa del krill y especies pelágicas como la anchoveta pueden ser beneficiadas.
Durante “El Niño” se produce una disminución de la productividad del plancton en los ecosistemas marinos de Chile continental resultando en condiciones desfavorables para el zooplancton, larvas, invertebrados y peces pelágicos que se alimentan del plancton. Durante “La Niña”, por lo general, los efectos sobre las especies bentónicas son más bien positivos. Afirmaron los investigadores del Centro de Investigación Aplicada del Mar (CIAM) en su Informe Técnico N°3 «Monitoreo de Praderas de Algas Pardas y Efectos del evento «El Niño» en la Región de Tarapacá.
En concreto, las poblaciones de recursos pesqueros pueden aumentar o reducirse drásticamente, hasta incluso colapsar debido a la presencia de estos fenómenos en nuestro territorio costero.


















