La compañía presentó su Reporte de Sostenibilidad 2025, destacando avances inéditos en sanidad, bienestar animal, certificaciones, gestión ambiental, economía circular y acción climática. Entre los principales hitos sobresalen el uso de cero gramos de antibióticos en mar, la medición integral de su huella hídrica, la certificación Raised Without Antibiotics (RWA) y nuevas inversiones para fortalecer el control de toda su cadena de valor.
En la carta que abre el informe, el presidente del directorio, Pablo Baraona Undurraga, resume la visión que ha guiado el desarrollo de la compañía: «La sostenibilidad no es una meta que se alcanza una vez y se archiva; es una forma de tomar decisiones que hay que sostener año a año, incluso cuando nadie está mirando», sostuvo.
El ejecutivo sostiene que los resultados obtenidos durante 2025 son consecuencia de decisiones de largo plazo en bioseguridad, nutrición, bienestar animal y desarrollo de capacidades propias, más que de medidas puntuales.
“Hace años tomamos una decisión que en su momento podía parecer arriesgada: especializarnos exclusivamente en salmón Coho. Hoy esa apuesta sigue demostrando ser la correcta. No solo por su eficiencia biológica y su valor nutricional, sino porque nos obligó como empresa a buscar la excelencia en lo que hacemos, con una calidad y una coherencia que responden a los desafíos alimentarios del futuro. Esa decisión define quiénes somos”, manifestó Baraona.
Cero antibióticos en mar y avance de la certificación RWA
Uno de los hitos más relevantes del reporte es que la compañía cerró 2025 con un uso de cero gramos de antibióticos por tonelada en la fase de cultivo en mar, uno de los principales indicadores sanitarios de la industria.
Paralelamente, Salmones Aysén avanzó en la implementación de la certificación internacional Raised Without Antibiotics (RWA), alcanzando 9 de sus 16 centros certificados, equivalentes al 56% de sus instalaciones y cerca de 29.620 toneladas de biomasa. Además, el reporte señala que el 80% de los centros operó completamente libre de antibióticos durante todo el ciclo productivo, mientras que el 100% de la producción finalizó su etapa en mar sin tratamientos antimicrobianos.
De igual forma, el ejecutivo destacó que “este año también dimos un paso estructural importante con la puesta en marcha de Estero Bonito, nuestro segundo centro de esmoltificación en estuario. Más allá de la eficiencia que aporta, esta inversión refleja algo que como Directorio consideramos esencial: controlar nuestra propia cadena de valor para poder responder por cada etapa de lo que producimos, sin depender de terceros en los eslabones que definen la calidad y sanidad de nuestro salmón”.
Biomasa certificada alcanza el 97%
En el ámbito de la sostenibilidad, la compañía continúa fortaleciendo su desempeño en materia de certificaciones internacionales, alcanzando un 97% de su biomasa bajo estándares reconocidos a nivel global. Este avance refleja el progreso hacia su objetivo de certificar la totalidad de su producción, reforzando el compromiso con una salmonicultura responsable y alineada con las exigencias de los principales mercados.
Actualmente, el 87% de la biomasa de la empresa se encuentra certificada bajo el estándar ASC (Aquaculture Stewardship Council), mientras que un 10% cuenta con certificación BAP (Best Aquaculture Practices). De este modo, solo un 3% de la biomasa permanece sin certificación, consolidando una trayectoria de mejora continua en sus procesos productivos y en el cumplimiento de estándares ambientales, sociales y de bienestar animal.
Innovación para reducir impactos ambientales
El reporte también presenta diversas iniciativas tecnológicas desarrolladas durante el año. Entre ellas destaca la implementación de un modelo de gestión de riesgos ambientales, que incorpora herramientas matemáticas para monitorear el desempeño de los centros de cultivo mediante un sistema tipo «semáforo». La segunda etapa, prevista para 2026, permitirá anticipar escenarios ambientales y apoyar la toma de decisiones operacionales mediante capacidades predictivas.
Asimismo, la empresa implementó en su planta de Ancud un sistema de nanoburbujas, tecnología orientada a optimizar los procesos de limpieza y desinfección, reducir el consumo potencial de productos químicos y fortalecer la inocuidad alimentaria. Gracias a estas medidas, durante 2025 ningún producto fue retirado del mercado por problemas de inocuidad.
Primera medición integral de la huella hídrica
Otro de los avances relevantes fue la realización, por primera vez, de una medición corporativa de la huella de agua bajo la norma ISO 14046 y de la huella hídrica según la metodología Water Footprint Network.
El estudio consideró todas las operaciones de la empresa y estableció como línea base el año 2024 para futuras comparaciones, registrando una huella de agua de 2,80 m³/kg WFE y una huella hídrica total de 3,58 m³/kg WFE.
Dietas más sostenibles y menor dependencia de recursos marinos
En materia de nutrición, la compañía destacó avances concretos para reducir la dependencia de materias primas provenientes de pesquerías silvestres, en línea con su estrategia de fortalecer una producción más sostenible y eficiente. Los resultados obtenidos durante 2025 evidencian un mayor uso de insumos provenientes de fuentes responsables y una optimización en el desempeño alimenticio de sus operaciones.
Durante el período, el 83,9% de los ingredientes marinos utilizados en la elaboración de alimentos para salmón provino de fuentes certificadas o de pesquerías que se encuentran en procesos de mejora (FIP, por sus siglas en inglés). Asimismo, la empresa reportó un Fish Feed Dependency Ratio (FFDR) de 0,16 para harina de pescado y de 0,58 para aceite de pescado, indicadores que reflejan una menor dependencia de recursos pesqueros silvestres. A ello se suma un factor de conversión económica de 1,09, cifra que da cuenta de una alta eficiencia en el uso del alimento durante el ciclo productivo.
Economía circular y reutilización de infraestructura
La economía circular también ocupó un lugar central dentro del reporte. La compañía valorizó 9.030 toneladas de residuos, equivalente a una tasa de valorización del 88%, mientras que la valorización de residuos inorgánicos alcanzó un 35%, superando la meta establecida para 2026.
Además, desarrolló un proyecto de reacondicionamiento de pontones que permitió reutilizar hasta el 90% del material original, evitando la fabricación de nuevas estructuras y reduciendo el consumo de materias primas.
Seguridad laboral entre las mejores del sector
En el ámbito de las personas, Salmones Aysén alcanzó una tasa de accidentabilidad de sólo 0,53%, ubicándose entre los mejores desempeños del sector.
La empresa también registró 69.699 horas de capacitación durante el año y mantuvo una dotación de 2.031 colaboradores, reforzando programas de desarrollo, formación y bienestar laboral.
Acción climática y menor huella de carbono
El reporte incorpora además la medición de la huella de carbono corporativa, verificada externamente, que alcanzó 190.316 toneladas de CO₂ equivalente durante 2025.
La compañía destaca que, comparada con la producción equivalente de proteínas terrestres, la producción de su salmón permitió evitar aproximadamente 579.521 toneladas de CO₂ equivalente, reafirmando el menor impacto climático del salmón como fuente de proteína animal.
Con estos resultados, Salmones Aysén plantea que la sostenibilidad dejó de ser un conjunto de iniciativas aisladas para transformarse en un eje transversal de su estrategia empresarial, integrando bienestar animal, eficiencia operacional, innovación tecnológica, certificaciones internacionales y desarrollo territorial bajo una visión de mejora continua.



















