La acuicultura mundial podría enfrentar uno de sus mayores desafíos de abastecimiento en apenas dos años. Según el nuevo Informe sobre el Estado de la Industria 2026 de Proteínas Unicelulares (Single-Cell Proteins, SCPs) elaborado por The Centre for Feed Innovation (CFI), la escasez de harina de pescado podría comenzar a manifestarse tan pronto como en 2028, obligando al sector a acelerar la búsqueda de ingredientes alternativos capaces de sostener el crecimiento productivo sin comprometer desempeño ni sostenibilidad.
En este escenario, las proteínas unicelulares —obtenidas a partir de microorganismos como bacterias, levaduras, hongos y algas— emergen como una solución técnicamente validada, con potencial para complementar y, en algunos casos, sustituir significativamente a la harina de pescado en formulaciones acuícolas.
El estudio, considerado la evaluación más exhaustiva realizada hasta ahora sobre SCPs para alimentos acuícolas, concluye que estos ingredientes pueden reemplazar hasta el 100% de la harina de pescado en dietas para camarones y sustituir hasta un 50% en determinadas especies de peces, manteniendo e incluso mejorando parámetros de crecimiento, salud animal y eficiencia alimentaria.
Escalar antes de que llegue el déficit
El reporte proyecta un crecimiento acelerado de esta industria durante los próximos años. Mientras la producción global de SCPs para acuicultura alcanzó entre 30.000 y 40.000 toneladas métricas en 2025, CFI estima que el volumen podría expandirse hasta un rango de 150.000 a 500.000 toneladas métricas para 2030, impulsado por nuevas inversiones y proyectos industriales ya anunciados.
La magnitud de esta expansión responde a una necesidad concreta: la creciente brecha entre oferta y demanda de harina de pescado. El informe estima que hacia 2030 la demanda podría superar la disponibilidad global en hasta un 25% de la producción total, generando presión sobre fabricantes de alimentos acuícolas para asegurar nuevas fuentes proteicas escalables.
“La integración comercial temprana ya está en marcha, pero una adopción más amplia dependerá de concretar la capacidad de producción proyectada y mantener inversiones sostenidas que respalden la producción a gran escala”, afirmó Aashish Khimasia, director de Investigación de CFI.
El experto subrayó que las SCPs ya han demostrado viabilidad técnica, especialmente en nutrición de camarones, y recordó además un aspecto clave de sostenibilidad: una tonelada de proteínas unicelulares podría reemplazar hasta seis toneladas de peces capturados en estado silvestre, reduciendo significativamente la presión sobre pesquerías marinas.
Menor huella ambiental y menos dependencia de pesquerías silvestres
El informe también pone el foco en los beneficios ecológicos de esta nueva generación de ingredientes. A diferencia de la harina de pescado, cuya producción depende directamente de pesquerías marinas, las SCPs pueden fabricarse mediante procesos biotecnológicos independientes de los recursos oceánicos, desacoplando la producción proteica de la extracción de peces silvestres.
Según CFI, esta característica ofrece ventajas importantes para la biodiversidad marina y la resiliencia del sistema alimentario global. Además, cuando la producción utiliza energías renovables y materias primas circulares —como residuos orgánicos o biogás—, las emisiones de gases de efecto invernadero pueden ser comparables o incluso inferiores a las asociadas a la harina de pescado tradicional.
El reporte identifica además un creciente interés de grandes productores de alimentos para acuicultura, motivado tanto por el aumento sostenido de precios de ingredientes marinos como por la presión regulatoria y ambiental sobre las pesquerías.
Sin embargo, el organismo aclara que, en el corto plazo, las proteínas unicelulares no reemplazarán completamente a la harina de pescado, sino que actuarán como un ingrediente complementario dentro de formulaciones balanceadas, donde se optimizan nutrición, desempeño productivo y costos.
Los obstáculos para despegar
Pese al entusiasmo del sector, el informe advierte que aún persisten barreras relevantes para escalar la producción.
Entre los principales desafíos figuran los altos costos de capital y operación, los vacíos regulatorios en ciertos mercados y la disponibilidad desigual de materias primas necesarias para alimentar los procesos de fermentación.
No obstante, CFI considera que la consolidación de instalaciones industriales de gran escala, junto con avances en eficiencia de cepas microbianas y acceso a insumos más económicos, podría convertir a las SCPs en un sustituto competitivo y preferente de la harina de pescado durante la próxima década.
Hoja de ruta para acelerar la transición
Con el objetivo de facilitar el escalamiento sostenible de esta industria emergente, el informe propone una serie de recomendaciones dirigidas a distintos actores del ecosistema acuícola.
Para los productores de SCPs, la prioridad está en mejorar la eficiencia de sus cepas, operar con energías renovables y ubicar plantas cerca de fuentes de materias primas circulares y de bajo costo.
En paralelo, se insta a los fabricantes de alimentos acuícolas a fortalecer alianzas con proveedores, validar el desempeño de estos ingredientes y avanzar hacia acuerdos de compra de largo plazo (offtake agreements) que reduzcan incertidumbres comerciales.
El reporte también llama a inversionistas a respaldar infraestructura industrial a gran escala y solicita a responsables de políticas públicas ampliar marcos regulatorios y mecanismos de financiamiento destinados a ingredientes innovadores para alimentación animal.
Finalmente, CFI invita a organizaciones de la sociedad civil y entidades certificadoras a aumentar la difusión sobre el rol potencial de las SCPs en seguridad alimentaria, mitigación climática, inocuidad y conservación de biodiversidad.
Con restricciones cada vez más visibles sobre la disponibilidad de ingredientes marinos, el informe concluye que el futuro crecimiento de la acuicultura dependerá, en parte, de la capacidad de la industria para desarrollar nuevas fuentes proteicas a escala. Y entre las opciones disponibles, las proteínas unicelulares parecen posicionarse como uno de los candidatos más sólidos para alimentar a una industria acuícola en expansión.


















