La salmonicultura global enfrenta uno de sus mayores desafíos estratégicos: crecer de manera sostenible en un escenario de mayor presión ambiental, exigencias regulatorias y competencia por recursos hídricos. En ese contexto, una nueva investigación publicada en Aquacultural Engineering entrega una señal potente para el futuro de los sistemas de recirculación acuícola (RAS): es posible reducir el consumo de agua en torno al 94% sin comprometer el desempeño productivo de los peces.
El estudio, liderado por investigadores del Freshwater Institute de Estados Unidos, evaluó la incorporación de reactores biológicos con membranas de múltiples cámaras (MBR) dentro de sistemas RAS para tratar y reutilizar agua descargada durante la operación. Los resultados fueron contundentes: los peces (trucha arcoíris) mantuvieron crecimiento, conversión alimenticia y supervivencia similares a los sistemas tradicionales, pero con una drástica disminución en el uso de agua fresca.
Menos agua, misma productividad
Durante cuatro meses, los científicos compararon sistemas RAS convencionales con otros equipados con tecnología MBR. Mientras los sistemas estándar utilizaron cerca de 2.004 litros diarios de agua de reposición, los sistemas con MBR requirieron solo 129 litros por día.
Pese a esa diferencia, los peces crecieron desde aproximadamente 1 kilo hasta 2,8 kilos al final del ensayo, con tasas de crecimiento y eficiencia alimenticia equivalentes entre ambos grupos. La supervivencia alcanzó 96% en ambos tratamientos.
Para la industria del salmón, esto significa que la eficiencia hídrica ya no tendría por qué implicar sacrificar productividad.
Una oportunidad estratégica para la salmonicultura terrestre
El principal cuello de botella de muchos proyectos RAS ha sido precisamente el acceso a grandes volúmenes de agua y los límites de descarga ambiental. Según los autores, esta tecnología podría abrir oportunidades concretas para instalar centros de cultivo en lugares antes considerados inviables.
Entre ellos, zonas con escasez hídrica, regiones cercanas a grandes mercados consumidores, áreas con regulaciones estrictas de efluentes y sitios con fuentes de agua con altos niveles de nitrógeno.
En otras palabras, la innovación no solo mejora eficiencia operativa: también amplía el mapa mundial para nuevas inversiones salmoneras.
Mejor bienestar y menos deformidades
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio fue que los peces criados en sistemas con MBR mostraron una menor prevalencia de deformidades en comparación con los sistemas sin esta tecnología.
Al cierre del ensayo, la incidencia llegó a 45,6% en sistemas con MBR, versus 66,7% en los sistemas convencionales.
Aunque los investigadores señalan que se requieren más estudios para entender las causas exactas, el resultado sugiere que una mejor calidad del entorno acuático podría traducirse en beneficios relevantes para bienestar animal y valor comercial.
El próximo paso: operación experta y control inteligente
No obstante, el estudio también advierte que esta solución requiere manejo técnico avanzado. Para lograr una desnitrificación eficiente y mantener estabilidad operativa, se necesitan sistemas robustos de monitoreo y personal capacitado.
El mensaje es claro: la tecnología existe, pero su éxito dependerá de una operación profesionalizada.
Qué significa para Chile y la industria del salmón
Para países líderes como Chile, donde el crecimiento futuro deberá equilibrarse con sostenibilidad, licencia social y eficiencia productiva, estos resultados podrían ser especialmente relevantes.
La posibilidad de producir más con menos agua, reducir descargas y acercar producción a mercados premium convierte a los sistemas RAS avanzados en una alternativa cada vez más estratégica para smoltificación, post-smolt y eventualmente engorda en tierra.
La carrera por la salmonicultura del futuro ya comenzó, y la gestión inteligente del agua podría ser el factor decisivo.
Lea el estudio completo aquí: Feasibility of integrating multi-vessel membrane biological reactors within a recirculating aquaculture system to treat and reuse discharged water


















