Un nuevo trabajo liderado por la Dra. Mónica Imarai de la Universidad de Santiago de Chile (USACh), junto a la investigadora Almendra Benavides y Roque Scarpa de la misma casa de estudios; la Dra. Ruth Montero, la Dra. Margareth Øverland de la Norwegian University of Life Sciences (NMBU) y el Dr. Marcos Mancilla, director científico en ADL Diagnostic Chile, presentó un protocolo experimental reproducible para infectar salmón del Atlántico (Salmo salar) con Tenacibaculum dicentrarchi mediante baño. El estudio tiene un objetivo claro: alcanzar mortalidades controladas y consistentes que permitan evaluar soluciones preventivas y terapéuticas de manera más confiable.
Una enfermedad en ascenso y de alto impacto
La tenacibaculosis, causada por bacterias del género Tenacibaculum, se ha consolidado como una de las principales causas de mortalidad infecciosa en el salmón del Atlántico. En Chile —segundo productor mundial— esta enfermedad ha mostrado una tendencia al alza, representando más de un tercio de las muertes asociadas a infecciones en años recientes. El escenario no es distinto en otros países productores como Noruega, Canadá y Australia, donde las pérdidas económicas asociadas son significativas.
Dentro de este complejo, Tenacibaculum dicentrarchi se posiciona como uno de los agentes más relevantes en Chile, solo superado por T. maritimum. A pesar de su importancia, los modelos experimentales replicables para estudiar la enfermedad y probar estrategias de control seguían siendo limitados, dificultando el avance en vacunas, dietas funcionales y terapias alternativas.
El valor de un modelo experimental reproducible
El aporte central del estudio es la estandarización de un modelo de infección por baño que permite obtener tasas de mortalidad dirigidas, cercanas al 20–30 %, consideradas óptimas para evaluar intervenciones preventivas, especialmente nutricionales. Alcanzar este rango es clave: mortalidades demasiado altas pueden ocultar efectos sutiles, pero biológicamente relevantes, mientras que niveles controlados aumentan la sensibilidad del experimento.
Para lograrlo, el equipo incorporó una herramienta poco utilizada en este tipo de desafíos: la citometría de flujo para cuantificar bacterias vivas y muertas antes de la infección. A diferencia de métodos tradicionales como la densidad óptica, el conteo en placa o el Número Más Probable, la citometría permite una medición rápida y precisa de células viables, ajustando la dosis del baño el mismo día del desafío. Este enfoque mejoró notablemente la reproducibilidad entre experimentos, incluso al escalar el volumen y el número de peces.

Del laboratorio al pez: signos claros de la enfermedad
El protocolo fue probado en tres experimentos independientes, utilizando diferentes concentraciones bacterianas y escalas. Los resultados mostraron una relación clara entre dosis y mortalidad, con una tasa consistente cercana al 24 % cuando se utilizó la concentración objetivo. Los peces infectados desarrollaron signos clínicos característicos de la tenacibaculosis: úlceras cutáneas, erosión y hemorragias en la boca, pérdida de escamas y lesiones profundas en flancos y aletas.
La presencia de T. dicentrarchi en tejidos de peces moribundos o muertos fue confirmada mediante PCR, mientras que los peces control permanecieron libres del patógeno, reforzando la solidez del modelo experimental.
Ciencia aplicada para un problema urgente
Más allá de los detalles técnicos, el estudio entrega una herramienta concreta para la industria y la investigación. En un contexto donde no existen vacunas comercialmente disponibles contra la tenacibaculosis y el uso de antibióticos sigue siendo una práctica frecuente, contar con un modelo de infección confiable es esencial para acelerar el desarrollo de soluciones sostenibles.
El trabajo demuestra que la combinación de un método de infección por inmersión —que respeta las barreras naturales del pez— con una cuantificación precisa de bacterias vivas permite estudiar la enfermedad de manera más realista y reproducible. Además, sienta las bases para adaptar este enfoque a otras bacterias de importancia en acuicultura.

Mirando hacia adelante
La estandarización de este protocolo no solo mejora la calidad de los ensayos experimentales, sino que también contribuye a reducir tiempos, costos y el número de peces utilizados, alineándose con principios éticos y de bienestar animal. En palabras implícitas del estudio, avanzar en sanidad acuícola requiere tanto innovación tecnológica como rigurosidad metodológica.
En un escenario global donde la salud de los peces es clave para la seguridad alimentaria, esta investigación colaborativa entre Chile y Noruega representa un avance significativo: una pieza más en el camino hacia una salmonicultura más eficiente, responsable y basada en evidencia científica sólida.
Lea el estudio completo aquí: Experimental protocol for bath infection of Atlantic salmon with Tenacibaculum dicentrarchi: Aiming for target mortalities


















