Los investigadores descubrieron que consumir directamente más especies silvestres utilizadas como «alimento» para el salmón podría beneficiar nuestra salud y, al mismo tiempo, reducir la demanda de la acuicultura sobre los recursos marinos finitos.
Los expertos analizaron el flujo de nutrientes desde las especies silvestres comestibles utilizadas como alimento, hasta el salmón de cultivo al que se les suministraba. Encontraron una disminución en seis de nueve nutrientes en el filete de salmón: calcio, yodo, hierro, omega-3, vitamina B12 y vitamina A; pero sí observaron niveles más altos de selenio y zinc.
La mayoría de los peces silvestres utilizados como «alimento» cumplían con las recomendaciones de nutrientes dietéticos en porciones más pequeñas que el salmón del Atlántico, incluyendo los ácidos grasos omega-3, conocidos por reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.
«Lo que estamos observando es que la mayoría de las especies de peces silvestres utilizadas como alimento poseen una densidad y gama de micronutrientes similar o superior a la de los filetes de salmón», afirmó el Dr. David Willer, autor principal e investigador del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge.
Realidad del consumidor
«Si bien sigue siendo disfrutable comer salmón y apoyar el crecimiento sostenible del sector, las personas deberían considerar incluir en su dieta una mayor variedad de especies de pescado silvestre como sardinas, caballas y anchoas, para obtener directamente en su plato una mayor cantidad de nutrientes esenciales”, comentó.
En el Reino Unido, el 71% de los adultos tiene deficiencia de vitamina D en invierno, y las adolescentes y las mujeres a menudo presentan deficiencias de yodo, selenio y hierro. Sin embargo, mientras que el 24% de los adultos consumían salmón semanalmente, solo el 5,4% consumía caballa, el 1% anchoas y solo el 0,4% arenque.
“Hacer algunos pequeños cambios en nuestra dieta en torno al tipo de pescado que comemos puede contribuir en gran medida a cambiar algunas de estas deficiencias y mejorar la salud tanto de nuestra población como del planeta”, dijo Willer.
Los investigadores descubrieron que la forma más eficiente de maximizar la obtención de nutrientes del mar sería consumir directamente un tercio del pescado silvestre actualmente destinado a la alimentación de peces de cultivo.
«La pesca marina representa un importante sistema alimentario local y global, pero grandes capturas se desvían hacia la producción de alimento para cultivo. Priorizar los mariscos nutritivos para el consumo humano puede contribuir a mejorar tanto las dietas como la sostenibilidad de los océanos», afirmó el Dr. James Robinson, autor principal e investigador de la Universidad de Lancaster.
Este enfoque podría ayudar a abordar las deficiencias nutricionales a nivel mundial, según el equipo de científicos de la Universidad de Cambridge, la Universidad de Lancaster, la Universidad de Stirling y la Universidad de Aberdeen.
Resultados del estudio
El estudio se publicó recientemente en la revista Nature Food. Los científicos analizaron el contenido de nutrientes en las porciones comestibles de pescado silvestre entero utilizado en los alimentos acuícola granulados para el salmón de Noruega, y lo compararon con los filetes de salmón de cultivo.
Se centraron en nueve nutrientes esenciales para la dieta humana y abundantes en los mariscos: yodo, calcio, hierro, vitamina B12, vitamina A, omega-3 (EPA + DHA), vitamina D, zinc y selenio.
Los peces silvestres estudiados, como la anchoveta del Pacífico y del Perú, el arenque del Atlántico, la caballa, el espadín y el bacalao azul, se comercializan y consumen habitualmente como alimento.
Se descubrió que estas seis especies utilizadas como alimento para peces de cultivo contenían una concentración de nutrientes mayor o similar a la de los filetes de salmón. Las cantidades de calcio eran cinco veces mayores en los filetes de pescado silvestre utilizado como alimento que en los filetes de salmón, el yodo era cuatro veces mayor y el hierro, omega-3, vitamina B12 y vitamina A eran 1,5 veces mayores.
Las especies silvestres utilizadas como alimento y el salmón tenían cantidades comparables de vitamina D.
Se observó que el zinc y el selenio estaban presentes en mayor cantidad en el salmón que en las especies silvestres utilizadas como alimento. Los investigadores atribuyen estas cantidades adicionales a otros ingredientes del alimento del salmón y lo consideran un verdadero progreso en el sector.
Comentarios sobre los resultados
«El salmón de cultivo es una excelente fuente de nutrientes y uno de los animales con mejor conversión alimenticia. Sin embargo, para que la industria crezca, necesita mejorar la retención de nutrientes clave que se le proporcionan en el alimento. Esto se puede lograr mediante un uso más estratégico de los ingredientes del alimento, incluyendo subproductos pesqueros y peces de origen sostenible para uso industrial, como las lanzones», afirmó el Dr. Richard Newton del Instituto de Acuicultura de la Universidad de Stirling, cuyo equipo también incluyó al profesor Dave Little, al Dr. Wesley Malcorps y a Björn Kok.
«Fue interesante observar que efectivamente estamos desperdiciando alrededor del 80% del calcio y el yodo del pescado destinado a la alimentación, especialmente si consideramos que las mujeres y las adolescentes a menudo no obtienen suficientes cantidades de estos nutrientes», afirmó.
Willer señaló que “la industria de la acuicultura ha subestimado estos números al centrarse en el modelo estándar de coeficiente de conversión alimenticia (Fish In Fish Out o FIFO) en lugar de analizar los nutrientes”.
Retención de nutrientes
Los investigadores abogan por la adopción de una métrica de retención de nutrientes por parte de las industrias pesquera y acuícola. Consideran que, al combinarla con el coeficiente FIFO actual, la industria podría ser más eficiente y reducir la presión sobre las poblaciones de peces que también se destinan al consumo humano. El equipo está desarrollando una herramienta estandarizada y sólida para integrar la métrica de retención de nutrientes en las prácticas de la industria.
“Nos gustaría ver a la industria expandirse, pero no a costa de nuestros océanos”, afirmó Willer. “También nos gustaría ver una mayor variedad de productos asequibles, convenientes y atractivos elaborados a partir de pescado silvestre utilizado como alimento, así como subproductos de pescado y salmón para consumo humano directo”, comentó.
La investigación fue financiada por la División de Servicios Analíticos y Ciencias Ambientales y Rurales del Gobierno de Escocia (RESAS), una Beca de Investigación Universitaria de la Royal Society, una Beca para Carreras Tempranas del Leverhulme Trust, una Beca Henslow del Murray Edwards College y la Universidad de Cambridge.


















