En uno de los principales países productores de salmón del mundo, su consumo interno sigue siendo sorprendentemente bajo. Apenas el 12 % de la población chilena lo incluye de forma regular en su dieta. Este dato, que parece contradictorio, lo destacó Caroline Yans, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás, sede Puerto Montt.
En conversación con este medio, la académica planteó que Chile enfrenta una “oportunidad urgente y estratégica” para incorporar el salmón en sus políticas públicas alimentarias.
“El salmón es un alimento altamente nutritivo y debería estar al alcance de toda la población, en todas las etapas del ciclo vital”, afirmó Yans, quien también conduce el programa “Soy lo que Como” de nuestro medio asociado Patagonia RadioTV.
Valioso recurso nutricional
Desde su experiencia profesional, Yans sostiene que este recurso, rico en proteínas de alto valor nutricional y ácidos grasos omega 3, debiera formar parte no solo de la promoción de estilos de vida saludables, sino también de los programas estatales de alimentación.
Uno de los ejemplos que puso sobre la mesa fue el Programa de Alimentación Escolar (PAE) de Junaeb. “Sería una buena estrategia incorporarlo desde los más pequeños, porque si a los niños se les ofrece salmón, van a ser adultos que después lo van a consumir”, explicó. En esa línea, enfatizó que el impacto iría más allá del ámbito nutricional. “Es una inversión en salud pública”, aseguró.
Caminos para asegurar más acceso al salmón
Uno de los principales obstáculos para masificar el consumo de salmón en Chile es su precio. “¿Cuánto vale el kilo de salmón? 15 mil pesos aproximadamente. Eso es impensado para una familia de clase media o clase media baja”, apuntó la especialista. Por lo mismo, propuso abrir el debate sobre su inclusión en subsidios focalizados que faciliten su acceso.
Particularmente, señaló que el salmón podría incorporarse donde el Estado ya está presente, como en programas alimentarios o de prevención de enfermedades crónicas. “Se tienen que generar políticas públicas que incluyan al salmón en los programas alimentarios”, subrayó.
Junto a esto, propuso avanzar hacia una mayor articulación entre el Estado y la industria acuícola para reducir los costos. “Hay que generar alianzas para bajar el precio final que llega al consumidor”, indicó. Esta cooperación público-privada, según agregó, debería complementarse con campañas de comunicación que destaquen los beneficios del salmón como alimento funcional.
Tomar acción en un escenario complejo
El llamado de Yans se enmarca en un contexto sanitario preocupante. Según la última Encuesta Nacional de Salud, más del 76% de los adultos en Chile presenta exceso de peso, y cerca del 3,2 % sufre obesidad mórbida. En paralelo, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en el país, agravadas por factores como el sedentarismo, el bajo consumo de pescados y mariscos, y una dieta alta en azúcares y grasas saturadas.
Por lo mismo, la académica insiste en que integrar el salmón en las políticas alimentarias podría ser parte de la solución. “El salmón no debe ser visto como un alimento de lujo. Es una herramienta potente para mejorar la salud de la población”, concluyó.



















