En un nuevo artículo publicado en Fish Pathology de la compañía VeHiCe, se abordó la Ichthyophthirius multifiliis, una enfermedad causada por un parásito oportunista o ectocomensal de la piel y las branquias de peces de agua dulce.
Esta patología puede representar un desafío importante tanto para peces de cultivo como para especies de acuario, independientemente de la temperatura del agua.
En este artículo, se exploraron los factores que favorecen la aparición de este parásito, como la mala calidad del agua, la alta densidad de población, el estrés en la manipulación y otros.
Además, se describió en detalle la estructura y el ciclo de vida complicado de este parásito, así como los síntomas que provoca en los peces infectados.
También se analizó su impacto en la salud de los peces a nivel celular y tisular, destacando la importancia del diagnóstico histopatológico para una detección precisa y temprana.

Factores favorables para su desarrollo
Ichthyophthirius multifiliis es un parásito oportunista o ectocomensal de la piel y las branquias de los peces de agua dulce. Es un problema común tanto en peces de pisciculturas como en especies de acuario y en todas las temperaturas del agua. Es un ciliado holotrico, clase Oligohymenophora, subclase Hymenostomata, orden Hymenostomatida, suborden Ophryoglenina, familia Ichthyophthiridae.
En el estudio se detalló que entre los diversos factores que se consideran favorables al parásito están la mala calidad del agua, los altos niveles de materia orgánica en descomposición, la alta densidad de población, el estrés en la manipulación, el transporte inadecuado y el bajo estado nutricional de los peces.
Características del parásito
Esta enfermedad suele denominarse «enfermedad de las manchas blancas», ya que el parásito puede observarse a simple vista como manchas blancas de un milímetro de diámetro distribuidas por el cuerpo y las aletas cuando se encuentra en la fase de trofozoíto, la fase de alimentación del parásito.
“Hay que tener en cuenta que, a pesar de las apariencias, los parásitos en realidad se encuentran dentro de la epidermis, y no en la superficie. Esto complica el tratamiento, ya que un enfoque tópico no funcionará fácilmente”, acotaron en la investigación.

Ciclo vital
Detallaron que “estructuralmente, toda la superficie del organismo está cubierta por cilios móviles que son responsables de su motilidad en el agua, así como de su desplazamiento dentro del tejido del hospedador”.
“Estos parásitos tienen un ciclo vital complicado que incluye etapas dentro del hospedador, así como en el medio ambiente. El tiempo que tarda en desarrollarse dentro del pez depende de la temperatura; por ejemplo, necesita entre 3 y 4 días a 22ºC, hasta 11 días a 15ºC y casi 30 días a 10ºC”, agregaron.
En cuanto los terontes (fase infecciosa) empiezan a infectar a su hospedador, “se puede ver a los peces irritados sacudiendo y frotando sus opérculos y flancos contra las superficies. La respuesta celular del hospedador suele ser mínima, pero las infecciones graves de las branquias pueden dar lugar a una fusión laminar que reduzca la función respiratoria y provoque un desequilibrio electrolítico”, aseguraron.
Impactos en la salud
En secciones histológicas de piel y branquias, “los parásitos se observan dentro del epitelio, normalmente asentados sobre la membrana basal. Suelen ser visibles estructuras del parásito como el macronúcleo en forma de herradura, vacuolas citoplasmáticas de alimento y cilios superficiales”, especificaron.
En el estudio destacaron que “cuando las infecciones son intensas, puede haber hiperplasia e infiltración de células inflamatorias, así como necrosis y degeneración vacuolar de las células epiteliales que a menudo pueden ser lo suficientemente graves como para causar enfermedad clínica”.
“Esto es especialmente cierto si el hospedador es parcialmente inmune, es decir, ha tenido una exposición previa. Una vez maduros, los parásitos atraviesan el epitelio y se enquistan en el sustrato para continuar su ciclo vital. En las infecciones graves, la erupción simultánea de un gran número de parásitos a través de la epidermis puede tener graves consecuencias para el hospedador”, sostuvieron.



















