En la industria del salmón, pocas problemáticas han generado tanta incertidumbre como la melanosis: esas manchas oscuras que deprecian el valor del filete y plantean interrogantes sobre el bienestar de los peces. Durante años, la hipótesis dominante apuntó al manejo —golpes, estrés o manipulación intensiva— como el principal desencadenante. Sin embargo, una nueva investigación viene a cambiar ese paradigma.
Un equipo de científicos noruegos ha identificado que la melanosis en el salmón Atlántico (Salmo salar) estaría vinculada principalmente a procesos biológicos internos, y no a factores externos como el trauma mecánico. El hallazgo proviene de un estudio realizado en un sistema de cultivo en aguas profundas, donde la intervención humana es mínima, lo que permitió aislar variables y observar el fenómeno en condiciones casi libres de manipulación.
Un laboratorio natural bajo el mar
El estudio se centró en analizar la aparición de los llamados cambios focales rojos (RFC) y su evolución hacia cambios focales melanizados (MFC), considerados la antesala directa de la melanosis visible en el filete. Los peces, con un peso promedio de 3,3 kilos al momento de la cosecha, fueron criados en jaulas sumergibles, reduciendo al mínimo el estrés operativo.
Este entorno resultó clave: pese a la baja manipulación, las lesiones igualmente se desarrollaron. Para los investigadores, esto constituye una evidencia contundente de que el origen del problema no depende necesariamente de factores externos.
La biología detrás de la mancha
El análisis histopatológico reveló diferencias claras entre las etapas de la lesión. Los RFC —las primeras manifestaciones— mostraron hemorragias, necrosis de células grasas (adipocitos) y liberación de lípidos en el tejido. En fases más avanzadas, los MFC evidenciaron una inflamación persistente de tipo granulomatosa, con presencia de macrófagos cargados de pigmento y estructuras pseudoquísticas ricas en grasa.
Este patrón sugiere un proceso progresivo de necrosis grasa, donde el tejido adiposo juega un rol central. Según los científicos, la clave podría estar en factores endógenos como el metabolismo lipídico, la vascularización del tejido, la nutrición o incluso condiciones de hipoxia a nivel local.
“Las lesiones muestran una fuerte asociación con el tejido adiposo, lo que indica que procesos internos del pez son fundamentales en su desarrollo”, explican los autores.
El rol del oxígeno: una pista aún en estudio
Otro aspecto relevante del estudio fue el monitoreo continuo del oxígeno disuelto durante el ciclo productivo. Los investigadores observaron que niveles más bajos de oxígeno antes de la cosecha podrían agravar las condiciones de hipoxia en los tejidos afectados, intensificando el daño.
No obstante, advierten que esta relación aún no es concluyente y requiere mayor investigación para determinar su impacto real en la progresión de las lesiones.
Un cambio de paradigma para la industria
El principal aporte del estudio —titulado “Cambios focales melanizados en los filetes de salmón Atlántico de cultivo: un informe clínico desde un sitio de producción en aguas profundas”— es que desplaza el foco desde el manejo hacia la biología del pez.
Esto tiene implicancias directas para la industria acuícola. Si la melanosis no depende exclusivamente del estrés mecánico, entonces las estrategias de mitigación deberán evolucionar hacia un enfoque más integral, considerando variables como la nutrición, la fisiología del pez, la calidad del agua y la gestión del oxígeno.
Más aún, abre nuevas líneas de investigación orientadas a comprender cómo los procesos metabólicos y vasculares influyen en la salud del tejido muscular y adiposo del salmón.
Ciencia aplicada para un problema persistente
Aunque la melanosis sigue siendo un desafío sin solución definitiva, este estudio representa un avance significativo en la comprensión de su origen. Al descartar el manejo como causa necesaria, la investigación invita a repensar prácticas productivas y a profundizar en la biología del salmón.
En un sector donde la calidad del producto es clave para la competitividad global, entender qué ocurre dentro del pez podría ser la diferencia entre mitigar el problema o seguir conviviendo con él.Final del formulario



















